martes, 29 de abril de 2008

EL RESERVORIO DE CO2 DEL MAESTRAZGO



El mundo tiene dos graves problemas entrelazados, el cambio climático y la crisis energética. La quema de petróleo, gas natural y carbón ha liberado una gran cantidad de gas CO2, dióxido de carbono, que está calentando la atmósfera y que en España provocará un aumento de la ya penosa sequía. La segunda parte es que el petróleo y el gas se agotarán a medio plazo y sus precios se están poniendo a niveles prohibitivos. Carbón queda en grandes cantidades en algunos países.

La respuesta del gobierno español para los próximos decenios consiste en un cambio moderado del modelo energético actual: las energías renovables se potencian con timidez y persiste el veto a la energía nuclear. Así pues, seguiremos dependiendo en gran medida del petróleo, del gas natural y del carbón.

Para quemar el carbón está previsto construir nuevas centrales térmicas con la técnica llamada de captación y confinamiento del CO2, que aún está en fase experimental. Las centrales se colocan donde más convenga por razones industriales, no necesariamente en las cuencas mineras. Se las suministra con carbón; de importación, ya que el nacional es caro y de regular calidad; y el CO2 se lleva por tuberías hasta una zona con buenas condiciones geológicas llamada reservorio, donde se inyecta en las rocas mediante sondeos, a más de mil metros de profundidad. A mi entender esta técnica tiene varios inconvenientes: su dudosa factibilidad económica, la dependencia de un material importado, la producción de diversos residuos además del CO2 y la dificultad de asegurar que el gas se mantenga en el subsuelo a largo plazo. Hay que señalar que el CO2 no es venenoso; es el gas que expulsamos al respirar y el que añaden a los refrescos.

El Ministerio de Industria ha reservado diez áreas repartidas por la Península como posibles reservorios de CO2. Una está en el Maestrazgo. Es un cuadrado de unos 780 km2 centrado en Tronchón, que comprende todo o parte de los términos de Tronchón, Villarluengo, Mirambel, Cantavieja, Ejulve, Castellote, La Cañada de Benatanduz, Bordón, La Cuba, La Iglesuela del Cid, Fortanete, Pitarque y Las Parras de Castellote, en la provincia de Teruel, y Olocau del Rey, Todolella, La Mata de Morella, Portell de Morella y Forcall en Castellón. La zona fue sondeada tiempo atrás en busca de petróleo y parece tener buenas condiciones para el almacenamiento de CO2. En los próximos años se investigará en detalle.

Con esta iniciativa se plantean dos amenazas importantes para la conservación del medio natural en pleno centro del Maestrazgo. Por un lado el impacto que tendrá sobre el paisaje la red de tuberías, caminos, sondeos y resto de estructuras que deban construirse para inyectar el CO2, en una cantidad que estimo en decenas de millones de toneladas; cada tonelada de carbón quemado produce unas tres toneladas de CO2. La otra es dónde se construirá la nueva central térmica, prevista de una potencia de 500 MW, la mitad que la de Andorra.

Tanto el gobierno central como el aragonés están interesados en el proyecto. A ambos compete, también, actuar con la cautela necesaria para no degradar una de las zonas naturales de Aragón mejor conservadas. Antes de gastar tiempo y dinero en la investigación del reservorio del Maestrazgo convendría hacer un estudio preliminar de impacto ambiental, por si se llega a la conclusión de que es inviable. Cabe señalar que el ministerio ha reservado otra zona próxima, entre Caspe y Fabara, con mucho menor impacto ambiental.

Juan Paricio Cardona

viernes, 25 de abril de 2008

DE RÍOS, HITOS GEOGRÁFICOS Y BASUREROS






La mayor parte de pueblos del mundo desarrollado conocen y están orgullosos de sus hitos geográficos. El pueblo más alto de un país, la gruta más profunda, la laguna más extensa, el paso del meridiano de Greenwich, el más lluvioso…, son destacados como elementos singulares y, a veces, potenciados como atracción turística. Tras la ampliación de la Comunidad Europea, un pueblo alemán se dolía por dejar de ser el baricentro de la CE, que se trasladaba más hacia el Este, a la antigua Checoslovaquia. Y es que, durante los años en que fue el centro de la Comunidad, supo potenciar un turismo de hito geográfico. Los franceses, por ejemplo, son expertos en sacar provecho de este tipo de turismo (restaurante-mirador con vistas y 3€ la visita).

Teruel es una provincia rica en hitos geográficos. Quizá el más conocido sea que contiene al municipio más alto de la Península, Valdelinares. También que nacen en ella algunos de los ríos más importantes, como el Tajo, el Júcar, el Turia… Entre los más desconocidos está que alberga tres de los diez “puntos hidrológicos triples” más importantes de España.

Un punto hidrológico triple es el lugar donde se juntan tres cuencas hidrográficas. A diferencia de las divisorias de aguas de los ríos, que suelen discurrir por crestas montañosas, los puntos triples suelen estar en páramos o sectores de escaso relieve. Es lo que ocurre, por ejemplo con el más importante de España (donde se unen las cuencas del Duero, Ebro y Tajo), que está en una zona de drenaje incierto, en Ambrona, unos 8 km al Oeste de Medinaceli (Soria). También ocurre algo parecido con el tercero más importante de España (Ebro, Tajo y Turia), que está en una plataforma cárstica cerca de Pozondón (unos 5 km al NW). Una singularidad de este hito turolense es que justo en el pequeño cerro que constituye la divisoria triple hay una pequeña ermita, la de los Santos de la Piedra.

La forma más habitual y lógica de valorar la importancia de los puntos hidrológicos triples es con la suma de las superficies de las cuencas hidrográficas que los crean. Según este criterio, Teruel alberga otros dos puntos triples del top ten peninsular: el sexto en importancia es el constituido por la unión de las cuencas del Ebro, Turia y Mijares, que está situado muy cerca de Valdelinares, a unos trescientos metros hacia el Norte del puerto de montaña del mismo nombre. De él parten el Bco. de Zoticos hacia el Guadalope, el río de Linares hacia el Mijares, y el Sollavientos hacia el Alfambra. Otro punto triple importante, el tercero de los turolenses, es el de la unión de las cuencas del Tajo, Júcar y Turia, situado muy cerca del nacimiento del Tajo.

Valdelinares y alrededores, por tanto, tienen una densidad de hitos geográficos más que notable: uno de los puertos de montaña de la red de carreteras más alto de España, para llegar al pueblo más alto de la península, justo al lado de uno de los puntos hidrológicos triples más importantes de España. Asimismo, se está en vías de comprobar la existencia de un pequeño poblado ibérico que, con 1850 m de altitud, sería el más alto de la Península Ibérica.

¿Qué imaginan que hay en este lugar tan singular?: un basurero. Una escombrera que el auge inmobiliario del municipio está haciendo crecer a marchas forzadas, con basuras, materiales de derribo, restos de materiales de construcción, de palés de losas, etc. Un basurero en uno de los puntos más bellos, visibles y singulares de la zona: el puerto de Valdelinares, la cabecera del río Sollavientos.

ALEJANDRO J. PÉREZ CUEVA

jueves, 24 de abril de 2008

ASAMBLEA COLECTIVO SOLLAVIENTOS




PROGRAMA día 10 de Mayo de 2008 en VILLARROYA DE LOS PINARES (Teruel)

10,30: Reunión del Colectivo, en el Teleclub de Villarroya, que está en la C/ Estudio, 8 (junto a la Iglesia, justo detrás), donde suelen hacer el baile en las fiestas. Con el siguiente ORDEN DEL DÍA:
1) Intercambio de información sobre actividades recientes del
Colectivo y temas afines: artículos en el Diario de Teruel;organización de la Jornada sobre minería de arcillas; proyecto de mina en Aguilar de Alfambra; alegaciones presentadas a Evaluaciones de Impacto Ambiental; contactos con la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.
2) Propuestas de actividades ordinarias y acciones o proyectos singulares para el verano-otoño de 2008: difusión conclusiones de la Jornada sobre minería de arcillas; estudio canteras de losas; reunión en Cedrillas; propuesta de colaboración con la Asociación para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA).
3) Reorganización de canales de comunicación interna: correo electrónico, blog.
4) Ruegos y preguntas.

(A la reunión han sido invitados nuestros amigos de OTUS-Ecologistasen Acción y de la plataforma Aguilar al Natural, de Aguilar de Alfambra)

12,00: Visita al Centro de Interpretación de la Orden del Hospital en el Maestrazgo aragonés.

13,00: Charla-debate sobre el maquis en el Maestrazgo, a cargo de José Ramón Sanchís, historiador y archivero en el Archivo municipal de Torrent (Valencia), autor del libro ?Maquis: una historia falseada. La Agrupación Guerrillera de Levante (desde los orígenes hasta 1947)?.

14,30: Comida en el restaurante de Villarroya.

16,30-18,30: Paseo senderista por las masías de Villarroya: Ermita de Loreto, Los Baños, La Fuen del Pino, Ermita de San Benón (unos 8 km). Incluirá referencias a la historia del maquis en la comarca.

MAQUIS:UNA HISTORIA FALSEADA


JOSÉ RAMÓN SANCHIS ALFONSO
MAQUIS: UNA HISTORIA FALSEADA
La Agrupación Guerrillera de Levante
(desde los orígenes hasta 1947)
Volúmenes I y II
(1216 páginas)
Contacto y más información:
unahistoriafalseada@yahoo.es
Edita: Gobierno de Aragón y Asociación Pozos de Caudé

Esta obra estudia y reconstruye las vicisitudes de unos hombres venidos de Francia, los maquis, que crearon y organizaron la Agrupación Guerrillera de Levante (AGL) (1944-1947), en un territorio que abarcaba total o parcialmente las provincias de
Teruel, Castellón, Valencia, Cuenca, Tarragona y Guadalajara; y narra con sumo detalle buena parte de los hechos acontecidos en cada una de las localidades.
Desde los primeros momentos la guerrilla la formaron y dirigieron miembros del Partido Comunista, adiestrados en Francia, pero pronto entraron para luchar en ella un buen número de huidos y represaliados de izquierdas (anarquistas, socialistas y republicanos) que permanecían en España y que encontraron en el maquis la única
esperanza de sobrevivir.
Este estudio presenta una peculiaridad respecto a otros que le han precedido, no se inicia en el año 1944 cuando se produce la llegada de los primeros guerrilleros sino que se remonta a la II República Española, sigue con la Guerra Civil y la represión posterior e intenta enlazar el discurrir histórico con la llegada de los primeros maquis.
Para ello analiza la población turolense de Gúdar, de donde era natural Florencio Guillén el "Pinchol" o "Viejo", alcalde de dicha localidad, que más tarde como guerrillero alcanzaría importantes cargos, y analiza y reconstruye los hechos que allí acontecieron, sin duda los más dramáticos de toda la historia de la AGL.
El autor, archivero e historiador, aparte de examinar la numerosa bibliografía existente ha acudido a los archivos y a las hemerotecas utilizando siempre que ha sido posible las fuentes de primera mano, abundante documentación en su mayor parte inédita, que parcial o íntegramente reproduce para que cada persona forme su propia opinión, y que completa con múltiples entrevistas a los protagonistas directos
de los hechos o a sus familiares. Además el libro contiene unas cuidadas Ilustraciones, un detallado índice general y un listado de localidades que permiten al lector localizar con facilidad cualquier hecho de los acontecidos en dicho periodo.

sábado, 19 de abril de 2008

Manifiesto fundacional del COLECTIVO SOLLAVIENTOS





El “COLECTIVO SOLLAVIENTOS” nace como agrupación espontánea, libre y desinteresada de personas preocupadas por la protección del patrimonio natural y cultural, así como por el desarrollo racional y sostenible del “Teruel interior”.

El territorio que comprende el Maestrazgo y las cuencas altas de los ríos Guadalope, Mijares, Alfambra, Pancrudo y Martín constituye una unidad geográfica, paisajística, cultural y humana. Sus pueblos se encuentran en la actualidad en una situación socio-económica bastante uniforme, caracterizada por la crisis de la producción agropecuaria tradicional, la ausencia de alternativas económicas en el sector industrial y un desarrollo incipiente del sector turístico. Todo ello, en el marco de un territorio que ha conservado de forma notable su patrimonio natural y cultural, en paralelo con un declive demográfico muy acusado en las últimas décadas.

Nuestra inquietud por el presente de estos pueblos no nos conduce al pesimismo. Estamos convencidos de que el futuro abrirá nuevas vías de desarrollo, pero creemos que sólo resultarán realmente eficaces aquéllas que sean compatibles con el uso sostenible de los recursos y la conservación el patrimonio. El paisaje, la flora y la fauna, los conjuntos urbanos y las masías, las tradiciones… todo ello conforma un activo que no puede ser sacrificado en aras de un desarrollo incierto basado en faraónicos y agresivos proyectos industriales, mineros o turísticos. Con frecuencia, la rentabilidad económica de éstos se fundamenta en las subvenciones externas, y su rentabilidad social en términos de puestos de trabajo queda por debajo de las expectativas creadas. Debemos apostar por el futuro, y ante todo por el de la gente que vive en nuestros pueblos, pero sin renunciar a seguir siendo nosotros mismos, sin dejar que ese futuro nos devore.

Nuestro colectivo está formado por personas que se sienten unidas a esta tierra y que, desde sus diversas profesiones y conocimientos, consideran que pueden contribuir a un desarrollo en armonía con lo que han sido los usos históricos del territorio y con sus valores naturales y culturales. Los miembros del colectivo declaran su voluntad de trabajar para que nuestro patrimonio natural y cultural se conserve, respete, proteja, investigue y difunda a fin de que siga sustentando la identidad del territorio y de sus habitantes, y a la vez sirva como recurso para ese desarrollo. Estos objetivos se refieren a cualquier manifestación del patrimonio material e inmaterial: paisajístico, geológico, biológico, histórico, arqueológico, artístico, arquitectónico, etnológico, literario, musical, gastronómico, etc. En torno a todos estos aspectos queremos promover una reflexión global, serena, independiente y objetiva, que ayude a elaborar propuestas de futuro constructivas y realistas.

Sollavientos: “soplan vientos” en las altas tierras de Teruel. Queremos que sean vientos frescos y nuevos. Queremos que soplen fuerte, que limpien la atmósfera, que arrastren el polvo, disipen las brumas y traigan lluvias benefactoras.

GRAN SCALA HACIA EL CIELO...


Cientos de miles de artículos, “blogs”, libros y demás historias se escribirán en estos próximos años de las grandes escalas que nos esperan a los aragoneses. De esas escalas que enternecen a constructores y desarrollistas trasnochados.
Esas escalas que nos vienen y que difícilmente volverán, según algunos. Las teorías del Decrecimiento no sirven de nada en ninguna tierra, pero ¿por qué no intentar mantenerse?, ¿por qué no progresar cambiando la perspectiva absolutamente irresponsable de las teorías económicas actuales? Sencillamente no interesa al sistema. Y el sistema local es imposible de cambiar actuando sólo en lo local. Desde luego que es importante, necesario, rejuvenecedor... actuar localmente. Pero en la “Globalizacionitis” hay que utilizar los medios de los poderosos, la construcción de grandes redes que den un nuevo color a nuestro mundo gris.
Es comprensible que la gente nos aletarguemos, hagamos de la apatía una forma de ser. Bastante complicado es entendernos a nosotros mismos como para entender el mundo que nos rodea. Pero nosotros hacemos mundo. Todo lo que hagamos, lo que pensemos, lo que escribamos, hace que el mundo sea de una u otra manera.
Las grandes escalas de algunos son utilizar territorios despoblados, con poco poder de contestación y unas ganas tremendas de tener infraestructuras para hacer política y especulación. Los "resistentes" ya han visto pasar muchas mentiras, y ven en estos macroproyectos la gran oportunidad para atraer inversiones e infraestructuras. Pero los servicios y las infraestructuras son un derecho, y tantas veces nos lo han hecho olvidar que caemos en la tentación de copiar el modelo de desarrollo del Levante.
Hay que reinventarse, repensarse, reconsiderarse... Quizás deberíamos preferir un mundo más pequeño, más cercano y más abierto hacia fuera, conservando lo nuestro, conservándonos a nosotros mismos.
Las grandes escalas pueden subir o bajar. Teruel es un descampado para todo tipo de industrias y vertederos. Con tanta “resistencia” cualquiera copia modelos externos olvidando que el paisaje y el paisanaje son sin duda más importantes que desarrollarse por encima de todo.
Los proyectos de grandes escalas son escalones demasiado pesados para sostenerse en un mundo que se nos va...

Víctor Manuel Guíu Aguilar

 

viernes, 18 de abril de 2008

ALIAGA: PARAÍSO GEOLÓGICO Y ESPECTRO INDUSTRIAL



En 1952 entraba en funcionamiento la Central Térmica de Aliaga, propiedad de Eléctricas Reunidas de Zaragoza y considerada en su momento “la mayor y más moderna de las centrales térmicas españolas”. En 1982 se producía su cierre definitivo; con él, la venta apresurada y sin criterio, el desguace de unas instalaciones que quedaban convertidas en ruina espectral, y el desamparo de un municipio que veía su supervivencia con inquietud.
Durante tres décadas, la instalación, alimentada con el lignito de las minas de Aliaga y, más tarde, con el extraído en otras cuencas, había generado una cantidad importante de energía eléctrica, había ofrecido su cupo de siniestralidad laboral, había contaminado seriamente el entorno más inmediato con sus humos y residuos (a los chicos del barrio de La Aldehuela nos producían admiración las enormes columnas de gases y carbonilla que lanzaban sus poderosas chimeneas), había contribuido modestamente al efecto invernadero planetario, y había procurado prosperidad económica al pueblo.
En la actualidad, junto al embalse que abasteció de agua la central, prácticamente colmatado por los aportes limosos del río, las ruinas del enorme edificio continúan deteriorándose. Las rodean otras menores: el cuartelillo de la Guardia Civil, que defendía las instalaciones de los posibles ataques de los maquis, los chalets de técnicos y directivos, la iglesia... Todas ellas afean el entorno paisajístico y producen una impresión de abandono y dejadez impropios de un pueblo que quiere cuidar su imagen de cara a turistas y visitantes. Las ruinas de la central térmica suponen también un peligro para la integridad física de las personas que, desobedeciendo el cartel de “prohibido el paso”, se adentran en ellas, alentadas por la curiosidad y la facilidad de acceso.
A escasa distancia se extiende la escombrera donde se fue acumulando, con el paso de los años, una gran masa negruzca de escorias procedentes de la combustión del carbón. A pesar de la tímida colonización vegetal, su impacto visual es de grandes proporciones. Por otra parte, debido a la inconsistencia de los terraplenes de la escombrera, las lluvias van arrastrando la carbonilla barranco abajo hasta acumularse en el lecho y las orillas del río Guadalope.
Proyectos de reactivación turística como el Parque Geológico de Aliaga, basados en el uso racional del patrimonio natural, cultural y paisajístico, se ven seriamente perjudicados por ese triste espectáculo al que, sin embargo, no es fácil dar solución. ¿Cómo pueden los actuales propietarios de la central rentabilizar semejante ruina? ¿Debería la Administración exigir su demolición para evitar que cualquier día un derrumbe o desprendimiento produzca una desgracia? ¿O tal vez propiciar la rehabilitación de un edificio que fue en su época “la joya de la corona” de E.R.Z. y constituye sin duda un valioso patrimonio industrial? Puestos a soñar, ¿cabría un gesto de dignidad y generosidad por parte de la propia compañía ex-propietaria, la próspera ERZ-Endesa, en forma de patrocinio o ayuda para tal fin? En buena lógica, los departamentos de Medio Ambiente y de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón deberían sentirse concernidos, así como el propio Ayuntamiento de Aliaga.
No debe descartarse que el entorno de la térmica, contiguo a la carretera y a la red de abastecimiento eléctrico, siga teniendo uso industrial, aminorando así la presión sobre otros espacios ambientalmente más sensibles del municipio. Recientemente se ha conocido un proyecto de reutilización de las escorias de la escombrera como materia prima para una industria cementera. De confirmarse, sería un primer paso para movilizar voluntades y poner un poco de orden en esta ominosa herencia.

Gonzalo Tena Gómez

EL LIC DE CASTELFRÍO-MAS DE TARÍN Y SU APORTACIÓN AL PROYECTO DE RECUPERACIÓN DEL BOVINO SERRANO DE TERUEL: HACIA UN MODELO DE SOSTENIBILIDAD



El LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) de Castelfrío-Mas de Tarín es un espacio incorporado a la Red de Espacios Natura 2000 de la Unión Europea, a propuesta del Gobierno de Aragón. Tiene una superficie superior a las 2.000 hectáreas localizadas dentro de los términos municipales de Cuevas Labradas, Peralejos, Escorihuela y El Pobo.
Una geología compleja y un clima de transición de continental árido a subhúmedo marcan una variedad de formaciones vegetales, entre las que destaca la convivencia de las tres especies de sabina (albar, mora y rastrera) que se suceden en altitud, como ocurre entre el pino negral y el albar, y con la carrasca y el quejigo. Vegetación arbórea y arbustiva que deja espacio para cultivos en sustratos arcillosos de las áreas más planas y de menor altitud, y pastizales en las zonas más altas. Con presencia de singularidades botánicas como: Ribus alpinum, Sorbus aria y Austragalus turolensis, en áreas de máxima altitud; laderas tapizadas de Amelanchier ovalis; algunos pies de cerecina, Arce monspesulanum y algún acebo en el fondo de barrancos frescos.
Este espacio fue adquirido por el Patrimonio Forestal del Estado en el año 1952 para guardar los bueyes utilizados en las repoblaciones forestales. En ese momento descendió la presión ganadera respecto al uso tradicional del lugar y con respecto a otras zonas limítrofes, que continuaron en manos privadas o de uso comunal.
En 1961 el ingeniero de montes Pérez Bujarrabal elabora el “Estudio de la vegetación herbácea del Monte “Castelfrio” y posibilidad de mejorar su aprovechamiento como pastizal”, sobre el que se han sustentado las actuaciones posteriores en la zona: cría selectiva de ganado y repoblación de 800 Ha con Pinus nigra y P. sylvestris.
Desde hace cinco años, 350 Ha de pastizal son aprovechadas por una pequeña cabaña de vaca serrana de Teruel –recientemente catalogada por el Ministerio de Agricultura como raza autóctona en peligro de desaparición-, propiedad de ASERNA (Asociación de Ganaderos de Raza Serrana Ibérica de Aragón).
El programa de recuperación del Bovino Serrano de Teruel permite apostar por esta actividad como complemento en la gestión del LIC. Su presencia debiera servir para iniciar un plan de recuperación del patrimonio cultural, apriscos de los años sesenta y abrevaderos; también del patrimonio natural. El mantenimiento de cultivos orientados a la gestión ganadera supone un beneficio que favorece la presencia de perdiz roja, conejo y liebre, necesarios en la cadena trófica de las poblaciones de águila real, búho real y cárabo y conforma un ecosistema en mosaico demandado por mamíferos carnívoros como el gato montés.
En un entorno cercano encontramos: yacimientos paleontológicos (Galve, El Castellar); un Parque Geológico integrado en la Red Europea de Geoparques (Aliaga); una economía tradicional agroganadera, centrada en el cultivo de cereal, que junto a las lomas constituye la ZEPA “Parameras de Alfambra”; bosques galería (“chopos cabeceros”) y un rico patrimonio cultural con vestigios humanos desde la Edad del Bronce.
En definitiva, estamos ante un espacio donde los usos tradicionales han permitido conservar valores naturales significativos; un buen ejemplo de gestión sostenible del territorio. Estas características podrían justificar la solicitud de declaración de Reserva de la Biosfera de la UNESCO para ese territorio que abrazan los ríos Alfambra, Mijares y Guadalope.

LA CRÍTICA DESDE LA SOCIEDAD CIVIL



Asusta en ocasiones oír comentarios de ciertos políticos. Supongo que en muchas ocasiones son comentarios dichos a la ligera, sin pensar. En las innumerables ruedas de prensa, entrevistas, fotos y demás se dicen muchas cosas y, por supuesto, es difícil calibrar si lo que se dice es acertado o no. A todos nos pasa, pero hay que tener un poco de disciplina para no caer en errores que luego ponen a cada uno en su sitio.
Hace poco oía un comentario político en el cual se insinuaba que cómo era posible que hubiera asociaciones civiles que criticaran a un gobierno que, en ocasiones, mantenía a dichas asociaciones con subvenciones públicas. No me dirán que no es una “barbaridad”. Pero creo que la barbaridad no es que se dijera, sino que realmente sea algo que se piense (creo que sí) en muchos partidos e instituciones gubernamentales.
La sociedad civil es algo necesario en una democracia. Es fundamental reforzar su posición independiente y su aspecto crítico con el mundo que nos rodea. Quien más o quien menos pertenece a una asociación y entiende que, en pública concurrencia, puede obtener fondos públicos y privados en defensa de sus intereses. Y no por ello renunciar a dichos intereses y objetivos por haber recibido de uno y de otro.
No me cabe duda, y es algo que se puede demostrar, que la politización (en el sentido partidista) de la sociedad civil española es un hecho. Un hecho que puede responder o no a la madurez democrática de nuestro país. Pero, para los idealistas como yo, es un hecho que pone en cuestión muchos aspectos de la política y del sistema. Tanto a nivel estatal como regional y local, asistimos una y otra vez a ejemplos de politización de la sociedad civil. Las instituciones que se mantienen independientes suelen recibir candela de un lado y otro. Las necesarias reformas que permitan la consecución de fondos para no depender de nadie ni siquiera se plantean. Aunque supongo que es difícil.
El clientelismo puede que sea habitual. El control a través de subvenciones que algunos insinúan puede que exista, pero la sociedad civil debe de ser, debe de constituirse, en un contrapoder estatal que eleve la voz (sea ésta minoritaria o no) contra los excesos o contra la aburrida burocracia. No se puede, o no se debería, comprar a la gente.
Los partidos se nutren, como es normal, de aquellos miembros de la sociedad civil que destacan, pero, aun así, dichos miembros deberían saber situarse, coherentemente, en el discurso que en cada caso les tocara defender. Podría ser posible, ¿por qué no?, que un miembro de la asociación X pudiera defender como presidente de la asociación un discurso y, como político, tuviera que defender otro. Los problemas de conciencia son de cada cual, pero los de la coherencia de un determinado cargo, sea éste político o civil, son un problema de muchos.
Insinuar que la sociedad civil “amamantada” por papá gobierno tiene que ser dúctil y maleable es arruinar los principios de la democracia. El contrapoder en el que debemos convertir a los movimientos ciudadanos es la fuerza más importante que puede ayudar a mejorar y a conseguir un futuro mejor, respetuoso con el medio ambiente y donde podamos compartir, con serenidad pero con firmeza, las ideas de cada cual.
 
 Víctor Manuel Guíu Aguilar

TERUEL INTERIOR, UN PAISAJE CON FUTURO


Un artículo publicado en la revista Trébede por F. Llobera y J. Hernández -“Celtiberia: redefinición de un espacio de profundo pasado, oscuro presente y ¿esperanzador futuro?”- planteaba la interpretación del paisaje siguiendo tres enfoques: el espacio visual formado por una porción del territorio, la percepción de ese territorio y el hombre.
El TERUEL INTERIOR, sobre el que el Colectivo Sollavientos pretende trabajar, encaja perfectamente en el modelo de Celtiberia propuesto en dicho artículo, tanto desde una perspectiva meramente estética como geográfica. Se trata de un territorio ubicado en el altiplano, un páramo desnudo o con dispersos y abiertos sabinares, carrascales relictos o bosques galería de chopos en torno a ríos y arroyos; un yermo demográfico, con densidades en torno a los 3 hab/km2, donde apenas ha llegado la industrialización. Una tierra que para algunos es sinónimo de olvido, pero que guarda celosamente la memoria de una larga trayectoria histórica iniciada antes de los íberos. Y es esa historia la que ha conformado la imagen de un paisaje con el que nos identificamos, al que vinculamos nuestra identidad cultural, y al que en muchas ocasiones nos retiramos a reflexionar en busca de nuestras raíces. No hemos de olvidar que en breve tiempo se ha pasado de la concepción clásica que entendía el paisaje como simple trasfondo escénico de la actividad humana al concepto actual de “un bien cultural, un recurso patrimonial que conviene gestionar racionalmente”.
Estas estepas desarboladas del altiplano tienen unos rasgos estéticos difíciles de asimilar para muchas personas, de acuerdo con los cánones del paisaje ajardinado inglés, con grandes árboles dispersos en un mosaico de césped. Si bien hemos de reconocer que la deforestación incrementó la erosión de laderas, el hombre que la provocó también afrontó el reto de vivir en un territorio difícil, adoptando una serie de pautas correctoras en busca de esa simbiosis inteligente ser humano/medio, como son las técnicas de cultivo rotatorio, el aterrazamiento de laderas sujetas por muros de piedra seca o la asociación agricultura/ganadería. Es esta sabiduría popular, este modo de hacer y estas infraestructuras lo que actualmente corre el riesgo de desaparecer por una mala gestión del territorio, favoreciendo de nuevo la erosión, perjudicando la recolonización natural de los campos abandonados y degradando el paisaje.
No están lejanos aquellos intentos del Patrimonio Forestal del Estado, de los que han quedado pequeños retazos de pinares repoblados, y que en muchos casos generaron conflictos sociales con el uso tradicional del territorio. Allí donde no han evolucionado hacia el bosque maderero que se pretendía, quizás hoy se podría pensar en experimentar para naturalizar esas repoblaciones. Dada la experiencia, más que plantearse el poblar de bosques estas parameras, quizá sería más acertado recuperar setos naturales entre cultivos, pequeñas alamedas en torno a fuentes y arroyos, gestionar carrascales y sabinares hoy conservados, con el fin de compaginar con ellos una agricultura y una ganadería tan responsables en este paisaje y tan necesarias para el mantenimiento de la biodiversidad.
Quiero apostar por que las gentes que habitan estos páramos sean las primeras en identificarse con su paisaje. Aquí han encontrado sus medios de subsistencia, su marco vital, “su lugar en el mundo”. En un planeta amenazado por el cambio climático y la crisis global de los recursos naturales, el aforismo de E.F. Schumacher (“lo pequeño es hermoso”) cobra todo su sentido en el Teruel interior: “nuestro paisaje es hermoso”.

Angel Marco Barea