Soy pesimista: sin niños…kaput
En este debate sobre la despoblación rural de Teruel se han dado argumentos demográficos, económicos, sociológicos, etc., a favor o en contra de la viabilidad de los pueblos pequeños. Y también se han manifestado deseos y temores. En el último artículo, por ejemplo, José Luis Simón se mostraba “visceralmente optimista” y se negaba a aceptar la muerte de estos pueblos.
Al margen de mis deseos, estoy en el lado de los que podríamos llamar pesimistas. Pienso como Delibes, cuando dice "el éxodo rural es un fenómeno universal e irremediable". Y también "hemos matado la cultura campesina pero no la hemos sustituido por nada, al menos por nada noble. Y la destrucción de la naturaleza no es solamente física, sino una destrucción de su significado para el hombre, una verdadera amputación vital para este".
Evidentemente, en un tema tan complejo como éste, también estoy de acuerdo con otros muchos aspectos que se han comentado, incluso a veces contradictorios. Una cuestión como la que nos ocupa es a la fuerza poliédrica (sentimientos, recuerdos, deseos, políticas y políticos, datos... etc).
No para rebatir, sino al hilo de frases que he entresacado de los artículos anteriores, comento ideas que se me pasan por la cabeza.
J Luis Simón dice "…y serán otra cosa. Pero nunca perderán su papel como referencia cultural y antropológica, como raíz personal…"
...perderán o mantendrán su papel mientras vivan las personas portadoras de las referencias. En el momento que éstas no estén, sí se perderá, ¿no?
También señala que la idea de que "está naciendo una nueva estructura de pocos pueblos grandes” tiene fundamento lógico-deductivo pero no empírico: “esa estructura no ha empezado a nacer ni se adivina en el horizonte cercano”.
…por lo menos en la zona cercana a Allepuz, el caso que más conozco, está claro que así es. La gente que se ha ido ha sido mayoritariamente a Cedrillas, Teruel, o Mora. Allí está más claro, o lo parece, que se puedan mantener ciertos servicios. Los más jóvenes también se van, en función de la pareja que han formado.
Alejandro Pérez se muestra optimista porque la gente no sólo se arregla las casas en los pueblos turísticos, sino en prácticamente cualquiera, incluidos los muy pequeños.
... sí, los pueblos más arreglados que nunca y más solos que nunca. En pocos años, los últimos 7 u 8, he podido observar personalmente que es así. En los pequeños pueblos se vive con gran angustia las escasas expectativas de futuro de sus sociedades. Cada vez que "una casa se cierra", se respira y se ve en las caras lo que significa para el colectivo restante.
Y cerrar su escuela es dar un portazo a su esperanza de futuro. Sin niños... ¡kaput!. Lo de las familias inmigrantes con hijos para remediar urgencias, sin el acompañamiento de las políticas a más largo plazo, no creo que vaya a funcionar. Con todo, naturalmente, los intentos que se hagan merecen todo el respeto por mi parte. Tratan de remediar o retrasar quedarse sin escuela, paso previo a quedarse sin niños en el pueblo.
Manuel Moya
Voluntarios para fomentar el uso de las nuevas tecnologías
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1 comentarios:
Estoy de acuerdo contigo, Manuel. Me gustaría ser más optimista, pero creo que la realidad es cada vez más cruda y contundente. Lo experimento cada vez que viajo a Aliaga, Miravete, Villarroya... Da pena visitar los pueblos en otoño e invierno. Casas arregladas pero definitivamente vacías.
Enhorabuena por tu blog.
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