miércoles, 30 de abril de 2014

EL CORAZÓN DE LA TIERRA





Luciano caminaba pausadamente y cabizbajo por el sendero pedregoso que lo llevaba a lo alto de la Solana. Cada tarde, era su costumbre andar entre la madeja de caminos  entrelazados que, como redes, rodeaban los campos de su memoria. Luciano se dejaba llevar, se abandonaba como quien busca un sentido a la vida que no tiene, y se perdía en la memoria, un patrimonio muy devaluado en estos tiempos de la inmediatez de las muevas tecnologías.
Desde lo alto del cerro y a sus pies, el paisaje de su infancia, el punto cero de su recorrido vital. Una pequeña colección de minúsculas aldeas equidistantes que se desparramaban por un extenso valle de cereales. Uno de ellos era el suyo propio, aquel del cual se marchó en un tiempo de despoblaciones rurales y desarrollismos en las ciudades.
Mientras contemplaba con quietud ascética el paisaje, una acompasada sombra del aspa de un monstruo de acero con pies de hormigón de 130 metros de altura, cortaba como una ráfaga imperturbable cada siete segundos su rostro, un rostro curtido por el peso de los años y por una vida labrada de esfuerzo a mucha distancia de su Teruel interior.
Luciano estaba jubilado, mejor dicho, jubilado a la fuerza, prejubilado por un ERE, esas siglas posmodernas y neoliberales que, como la misma ráfaga cortante del aspa afilada, cambió su vida y su propia visión del futuro.
Luciano fue un viejo luchador, testigo de todas las luchas sociales de su tiempo, que emigró de una tierra dura y viva, como otras gentes, para dejarse la piel en las fábricas del desarrollismo y conquistar un bienestar social que ahora nos quieren arrebatar.
Luciano finalmente dejó la ciudad, y con los bártulos de toda una vida regresó a esa tierra que le vio nacer, con una infancia de pocos juegos, con trabajos de sol a sol y a la luz de la lumbre en las largas y frías noches de invierno, esos inviernos que endurecen el carácter del hombre y adquieren un valor moral.
Mientras se dejaba arrastrar por sus pensamientos, sus ojos vislumbraban un valle de parcelas geométricas, como un caleidoscopio de colores, verdes en primavera y doradas en verano, que destellaban cada vez que el sol se asomaba entre nubes blancas y algodonosas de una tarde sin nombre, en medio de un paisaje donde la luz del cielo es intensa, los cambios de la meteorología inesperados y el viento sopla, a veces, con una fuerza desmedida.
Luciano se recreaba en una infancia poblada por masas arbóreas y huertas regadas por un enjambre de acequias que formaban un oasis en tierra seca. De aquellos árboles ya quedaban pocos, la economía productiva de la concentración parcelaria priorizaba la explotación privada de la tierra en menoscabo del bien común. Acequias taponadas, tala de árboles, fuentes desecadas, ríos desvitalizados, linderos desdibujados por una usura sin control.
Unos pocos chopos cabeceros poblaban aún los lindes de este tablero de ajedrez agrícola donde la figura del rey sería el que posee más tierra y la figura del peón, un desterrado. El campo, el paisaje y el territorio se habían convertido en una metáfora del delirio posesivo y destructivo de un ser humano que dejó de sentir la tierra a sus pies, que explotó y dejó de cuidar y amar el territorio como su propia casa, la casa de los padres, la de los hermanos y la de sus semejantes.
Luciano recordaba aquel viejo molinero que, cuando implantaron la concentración parcelaria en los alrededores de su molino de agua, se plantó heroicamente delante de las máquinas para impedir con su gesto el taponamiento del desagüe de la acequia ante los depredadores de siempre. Actos tan valerosos de desobediencia aparecen hoy como más necesarios que nunca, ante el servilismo al nuevo orden económico que prioriza los beneficios de unos pocos por encima lo humano.

Luciano ha sufrido en sus propias carnes una historia de desmanes. Toda una vida de sacrificio para llegar a una jubilación cercenada, paro y recortes sociales de todo tipo. ¿Ha perdido la fe, se ha vuelto descreído?
Luciano sabe que este territorio despoblado de Teruel sigue siendo la codicia y diana de los depredadores, los mismos depredadores de siempre pero con diferentes nombres, trajes, apoyos y argumentos.
Luciano sabe de su particular melancolía y que ahora, a vista de pájaro, la concentración parcelaria le parece un mal menor comparado con las nuevas desmesuras que revolotean sobre nuestras cabezas en estos tiempos de miseria, crisis y precariedad. Un Teruel verde amenazado por el detritus: minas a cielo abierto, bosques metálicos de aerogeneradores, trazados eléctricos de líneas de alta tensión, fracking (extracción de gas del subsuelo), etc. Él sabe que el amenazante cuchillo de las aspas aceradas de los monstruos de la Solana no van a cortar sus esperanzas. Ante un territorio amenazado por un gran vertedero abierto, Luciano sabe, como aquel viejo molinero que se plantó ante las máquinas, que la única opción de futuro es CUSTODIAR EL TERRITORIO y que el impacto ambiental sobre dicho territorio también supone un impacto mental en el ser humano.

Luciano seguirá ejercitando la memoria, sabe que el ejercicio de la memoria tiene un efecto preventivo ante la amenaza de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, pero también sabe que la memoria es un patrimonio histórico y cultural, y que su ejercicio es un antídoto para la desmemoria, la desmesura y la desertización de las futuras generaciones.
Mientras Luciano permanecía absorto en sus sensaciones, una ligera lluvia inoportuna empezó a descargar desde una nube pasajera arrastrada por vientos del norte. Frágil, sensible y vibrando de energía como un junco, se sintió conectado con su corazón porque sentía la tierra a sus pies. Para alejar los fantasmas de la razón, Luciano practicaba a menudo esta experiencia: sentir la verticalidad del eje que conectaba su corazón con la tierra y así sentirse enraizado en ella.

Agustí Guilera
Médico
Colectivo Sollavientos














Autor de las ilustraciones: Agustí Guilera









lunes, 28 de abril de 2014

LA PROTECCION DEL PAISAJE EN EL ALTO ALFAMBRA



PROTECCION DEL PAISAJE EN EL ALTO ALFAMBRA francés
Autor de la ilustración: Juan Carlos Navarro Castelló
Ángel Marco Barea*

El paisaje de parameras del Alto Alfambra constituye una pieza importante del patrimonio natural y cultural de la provincia de Teruel. El Convenio Europeo del Paisaje, ratificado por España (B.O.E. 2 de febrero de 2008), establece que “el paisaje es un elemento clave del bienestar individual y social” y que “su protección, gestión y ordenación implican derechos y responsabilidades para todos”. El paisaje es algo más que la suma de los elementos físicos, naturales o antrópicos que constituyen el territorio; es la síntesis de todos ellos “tal como la percibe la población (Convenio Europeo del Paisaje, art. 1) y, por consiguiente, patrimonio y seña de identidad de una colectividad.
En este territorio turolense existe desde hace años una mina de arcilla a cielo abierto (Galve), y vienen proponiéndose últimamente multitud de nuevos proyectos, el más acuciante de ellos en Aguilar del Alfambra. Es obvia la fragilidad de este paisaje ante alteraciones tan profundas como las que producen este tipo de explotaciones, así como la dificultad de su regeneración vegetal en un clima tan duro. La transformación de la topografía y su impacto visual suponen una modificación severa e irreversible.
El concepto de paisaje va más allá de la simple combinación estética de sus componentes físicos y biológicos, y se extiende asimismo a la interacción de éstos con la acción humana. Así, al impacto directo del proyecto minero sobre el paisaje cabría añadir también su repercusión negativa sobre aquellas actividades tradicionales que han sido, precisamente, las que lo han ido conformando a lo largo de los siglos (actividades agrícolas, ganaderas, pequeñas industrias artesanales…).
El paisaje de la zona y algunos elementos del mismo, como la geología, han demostrado valer mucho más que el simple valor económico de los recursos mineros que alberga. Ahí está el ejemplo del vecino Parque Geológico de Aliaga, y del conjunto del Parque Cultural del Maestrazgo, en el que se encuadra. O el proyecto en ciernes de Parque Cultural del Chopo Cabecero, por el que varios municipios turolenses trabajan ya con empeño. Un proyecto minero como el planteado en Aguilar produciría una agresión irreversible al paisaje, un pasivo ambiental que hipotecaría ese otro modelo de desarrollo hacia el que ahora apuntan muchos pueblos y comarcas de Teruel; un proyecto que no aporta empleo y valor añadido al municipio, que se basa únicamente en la extracción de una materia prima que podría obtenerse en otros muchos lugares de la provincia, en una ubicación elegida sin criterios técnicos rigurosos y con notable desprecio por los valores de su paisaje natural y cultural.
Todas estas consideraciones, imaginamos, son las que se hace un amplio sector de la población de Aguilar que ha expresado de forma reiterada su oposición a la mina de arcilla. A nuestro parecer, resultan anacrónicos los derechos casi absolutos que la Ley de Minas (promulgada antes de nuestra Constitución de 1978) otorga a las empresas que explotan recursos del subsuelo mientras menosprecia la voluntad de los habitantes del territorio que se extiende por encima del mismo. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas establece, en su artículo 26, que “ 1. Los pueblos indígenas tienen derecho a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o utilizado o adquirido. 2. Los pueblos indígenas tienen derecho a poseer, utilizar, desarrollar y controlar las tierras, territorios y recursos que poseen en razón de la propiedad tradicional u otro tipo tradicional de ocupación o utilización, así como aquellos que hayan adquirido de otra forma. 3. Los Estados asegurarán el reconocimiento y protección jurídicos de esas tierras, territorios y recursos. Dicho reconocimiento respetará debidamente las costumbres, las tradiciones y los sistemas de tenencia de la tierra de los pueblos indígenas de que se trate”. Asimismo, en el artículo 29, la Declaración establece que “Los pueblos indígenas tienen derecho a la conservación y protección del medio ambiente y de la capacidad productiva de sus tierras o territorios y recursos”. Con frecuencia, la opinión pública de los países “avanzados” se ve sacudida por casos flagrantes de conculcación de tales derechos en países africanos o sudamericanos, y muestra su simpatía por las comunidades indígenas que con frecuencia son objeto de abusos intolerables por parte de compañías mineras y petroleras. Aceptamos con naturalidad que esas comunidades tienen derecho a decidir sobre el destino de sus recursos y su territorio, y que la explotación de los mismos no puede hacerse violentado la voluntad de sus habitantes. Parece lógico conceder esos mismos derechos a los pobladores del medio rural de nuestro país, cuyos modos de vida están en gran parte ligados a los usos tradicionales del territorio  y dependen críticamente del equilibrio en que éste se mantenga.
Nos parece preocupante la continua presión que desde WATTS BLAKE BEARNE-ESPAÑA S.A., actualmente SIBELCO MINERALES CERÁMICOS S.A., se viene ejerciendo sobre los vecinos de Aguilar del Alfambra. Su pretensión de abrir la mina de arcilla “Sara” en las inmediaciones del pueblo sin valorar la oposición de propietarios y vecinos nos parece ajena al sentido común y a la ética social. Ante el procedimiento reiniciado por la empresa para solicitar licencia de actividad al Ayuntamiento de Aguilar del Alfambra, el Colectivo Sollavientos hemos suscrito las alegaciones presentadas al mismo por la Plataforma Aguilar Natural. Confiamos plenamente en que el Ayuntamiento actuará y decidirá con total imparcialidad, teniendo en cuenta las condiciones sociales de la  localidad y valorando si el proyecto ofrece o no suficientes garantias de sostenibiliad.
*Colectivo Sollavientos
 “COLECTIVO SOLLAVIENTOS” nace como agrupación espontánea, libre y

domingo, 20 de abril de 2014

AEROGENERADORES PARA LA PARAMERA DE POZONDÓN

Publicado en: http://www.naturaxilocae.blogspot.com

No negamos la potencialidad los aerogeneradores para producir energía eléctrica. Actualmente supone un alto porcentaje de la producción de energía eléctrica en Aragón, por encima de la electricidad generada con la quema de combustibles fósiles. Ello, sin duda, supone un importante avance en el objetivo de la sociedad para reducir la emisión de CO2 a la atmósfera en su compromiso para de frenar el efecto invernadero y la amenaza que supone, a nivel planetario, sus consecuencias en el clima.
Pero la instalación de molinos de viento en collados y parameras del territorio no es inocua. Es un hecho demostrado su impacto ambiental en el paisaje, también los daños directo ocasionados a avifauna y a las poblaciones de murciélagos.
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En los últimos meses hemos visto con preocupación los anuncios en el BOA de exposición publica de dos proyectos de energía eólica que se pretenden instalar en las Parameras de Pozondón. Se trata de los Parques Eólicos de Santos de la Piedra y de Abantos. Dos pequeños parqués eólicos, con menos de 8 molinos cada uno, que vendrían a sumarse a la colonización de estas instalaciones iniciada desde la vecina provincia de Guadalajara en Sierra Menera.
La ubicación en áreas colindantes y el algún caso dentro de la ZEPA “Parameras de Pozondón”, junto a la afección a hábitats prioritarios en la normativa ambiental de la Unión Europea, se suma a su situación geográfica en un punto estratégico entre diversas ZEPAS localizadas entre la Sierra de Albarracín, Gallocanta, Blancas y la actual propuesta de la Laguna del Cañizar, lo que supone el transito de aves catalogadas.
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También nos llama la atención el enorme coste económico de unas largas líneas eléctricas de evacuación para enlazar con las subestaciones eléctricas de distribución en Santa Eulalia, que convergen paralelas. Al relacionarlas con el reducido número de aerogeneradores que se pretenden instalar nos crea la duda de pensar que estos proyectos son un avance para futuras ampliaciones, con lo que la evaluación de su impacto ambiental se estaría realizando en plazos, sin un análisis global del conjunto del proyecto, minimizando el impacto de la realidad del proyecto pretendido.
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Es por ello por lo que desde Ecologistas en Acción-OTUS se han presentado alegaciones a ambos proyectos. Se ha solicitado la paralización de los mismos, en tanto no se conozca con rigurosidad el impacto ambiental que puede generar sobre la avifauna en unas lomas y altiplanos que son nudos estratégicos en sus desplazamientos. La geomorfología de estos lugares, declarados puntos de interés geológico por la peculiaridad de sus formaciones kársticas ….
Dolinas de Pozondón. Foto: David Serrano
se ve enriquecida con su tapiz de vegetación almohadillada; un hábitat importante para que sigan existiendo junto a nosotros las poblaciones de ortega, alondra ricoti, alcaravanes, aguiluchos….
Creemos que se hace necesaria la paralización de estos proyectos, en tanto no se ejecute una planificación territorial que busque formulas para compatibilizar su potencialidad para producir energía eléctrica utilizando la fuerza del viento, con la necesarias medidas para conservar su paisaje y su biodiversidad La colocación de líneas eléctricas y grandes molinos de viento rompería los amplios horizontes abiertos de estos territorios. Incorporaría unos elementos industriales distantes de las actividades tradicionales que han modelado las características naturales de estos lugares.
Ángel Marco (Ecologistas en Acción-otus)

domingo, 13 de abril de 2014

MAYUMEA

La Festividad de los Mayos, también conocida como Los Mayos simplemente o como Fiestas de Mayo, es una fiesta popular de orígenes ancestrales.
Esta celebración primaveral generalmente se hacía coincidir con el primer domingo de dicho mes y tenía antiguamente connotaciones rituales totémicas a ladivinidad primaveral o de los árboles, que se han ido perdiendo con el paso de los tiempos.
La celebración de las fiestas mayales es común en muchos países de Europa donde existen variantes similares de la misma festividad.
Los fenicios, llamaron también Mayuma o Mayumea a las fiestas celebradas en honor de Maya o Flora, diosa de las flores y de la primavera, y mujer de Céfiro. En un principio consistieron estas fiestas en honestas y sencillas diversiones, que, semejantes a nuestras modernas regatas, tenían los pescadores y barqueros sobre las aguas del mar. Con el tiempo se convirtieron en fiestas regulares, ofrecidas al pueblo por los magistrados, mas degeneraron en licenciosas e indecentes. Orillada la sensualidad que, como todos saben, era el carácter distintivo del paganismo, religión de los sentidos, es forzoso reconocer que los griegos eran un pueblo galante. Verdad es que la galantería es tan antigua como el hombre. Todos los pueblos de la tierra han rendido siempre homenaje más o menos entusiasta a la hermosura de la mujer, exceptuando los lacedemonios, entre los cuales era un vicio reprensible y hasta criminal obsequiar a las damas. 



Hemos rescatado de internet  este documental-corto. Drama. Etnografía, Historia que evoca a los Amantes de Teruel. Mayos en la Comarca Sierra de Albarracín.

Pensamos   abre una posibilidad para  quienes no lo vieron en su día y para las nuevas generaciones que seguramente lo desconocen, de  rescatarlo de los archivos polvorientos.



Cortometraje realizado en 1985. Ambientado en la Sierra de Albarracín, con la fiesta de los Mayos como elemento central. Guión y dirección José Migel Iranzo y Víctor Lope. Rodado en 35 mm. La música es la primera composición que hizo pare el cine, el hoy prestigioso compositor, Javier Navarrete. La trompeta que suena es la de Markus Breuss.

 

pulsa en una publicación de José Manuel Alcón, para acceder al video de Mayumea.




FICHA DE LA PELICULA


Título: Mayumea
Rodada en el Noguera de Albarracín y sus alrededores
Directores: José Miguel Iranzo José Miguel Iranzo y Víctor Lope Víctor Lope
Escritores: José Miguel Iranzo y Víctor Lope
Fecha de estreno: 1986 (España)

Actores principales:
Natividad Cadenas
Francisco Escriche

Actores de Reparto:
Patricio Pascual
Julio Serón
Daniel Pascual
Manolo Jiménez
y otros vecinos de Noguera.





viernes, 4 de abril de 2014

EL DIA 19 DE ABRIL, TODOS A AGUILAR DEL ALFAMBRA




Los amigos de la Plataforma Aguilar Natural invitan a todos a los actos que tendran  lugar en el municipio de Aguilar del Alfambra (Teruel) el sábado 19 de abril. A las 19:00 h se representará en el Trinquete si el tiempo lo permite, o en su defecto en los Granericos, el gran…ROMANCE DE CIEGO DE AGUILAR DEL ALFAMBRA.
Compuesto por Victor Guíu, con dibujos de Juan Carlos Navarro e interpretado por gentes del pueblo y del Colectivo  Sollavientos.
Habrá mercadillo, barra y música de gaita a cargo de Albert Marí.
Se necesitan voluntarios para el coro del Romance de ciego, si tienes vocación artística
apúntate escribiendo a:   aguilarnatural@yahoo.es.



Desde el Colectivo Sollavientos aprovecharemos el día para mantener un encuentro en el municipio de Aguilar del Alfambra, para  charrar y  marcar  futuras actuaciones. No dudes en ponerte en contacto con nosotros -a través de sollavientos@gmail.com- si quiere participar en un dialogo abierto  sobre las tierras y las gentes del Teruel Interior.