jueves, 30 de marzo de 2017

POR EL CORREDOR FERROVIARIO CANTÁBRICO-MEDITERRÁNEO POR TERUEL








Por el corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo por Teruel

 Sergio Chueca Urzay*

Teruel vive estos días la revitalización de una reivindicación histórica. Un amplio tejido social exigimos inversiones y mejoras en la única infraestructura ferroviaria que queda en toda la provincia. De no recibir una partida presupuestaria del gobierno central que permita la ejecución de inversiones pronto, la línea férrea peligra. El deterioro paulatino de la infraestructura es un preludio o antesala de su desaparición; podemos ver en breve la extinción de este clásico medio de transporte en Teruel. La escasa población con la que cuenta la provincia de la capital del Turia hace que su peso político y económico en los centros de poder sea reducido, lo que se traduce en una probabilidad de que, ante escenarios presupuestarios restrictivos, el tren que circula a través de Teruel pase a ser parte de un recuerdo de su historia.

Desde el elenco de ópticas diferentes donde es posible buscar argumentos en su defensa, para solicitar la reactivación y potenciación de este eje ferroviario, encuentro el importante papel que podría tener en el establecimiento de un modelo de economía verde para el transporte de mercancías. La propia Comisión Europea reconoce, desde hace más de una década, la importancia del transporte de mercancías mediante tren como piedra angular para diseñar un mercado de transporte sostenible y competitivo.

Este hecho entra en contraposición con que en España y, por tanto, en Teruel, la potenciación de la tecnología ferroviaria arrastra el lastre de décadas de dejadez, en las que el modelo desarrollado, implantado y promocionado por las Administraciones Públicas, se ha enfocado al transporte de mercancías por carretera,  con inversiones millonarias en autopistas. 

Es en esta dualidad de gestión en el movimiento de las mercancías -transporte carretero versus transporte ferroviario-, donde encuentro varias razones de peso para exigir el cambio del modelo de desarrollo actual en el transporte de mercancías. La potenciación del corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo por Teruel, con este uso principalmente, y por añadidura, que permita el tránsito de algunos trenes de pasajeros con una velocidad media aceptable, permitiría su supervivencia. Ambos sistemas de transporte, carretero y ferroviario, van a ser necesarios en el futuro. 

En lo referente a las mercancías, cualquier persona con sensibilidad ecológica, entenderá que parte del transporte se haga a través de los ejes ferroviarios, por su menor impacto medio-ambiental, y que la existencia de dos puertos, uno al principio, el de Valencia, y otro al final, el de Bilbao, justifican plenamente este eje al dotar de un trazado eficiente en distancia  la conexión entre ambos.

Desde la perspectiva de los valores de conservación y protección del territorio, y aceptando que parte de la globalización en la producción industrial y la economía de gran escala va a seguir manteniéndose, es necesario asegurar la sostenibilidad ecológica de este modelo productivo que ha democratizado el consumo.
El uso intensivo de la tecnología ferroviaria en el transporte de mercancías tiene claros beneficios ambientales:

Primera ventaja ecológica: Según datos publicados por la asociación americana de trenes, la eficiencia en el consumo de combustible es claramente favorable al transporte ferroviario. En promedio, el coste energético de mover una tonelada de mercancía una distancia de 200 kilómetros es de tan sólo un litro de gasóleo (en el caso de utilizar una línea no electrificada se utilizan combustibles fósiles). Los trenes de mercancías son cuatro veces más eficientes en el consumo de combustibles fósiles que los camiones. Esta eficiencia tiene un claro impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero. Simplemente el cambio de tecnología reduce el impacto en las emisiones en un 75%.

Si además se produce la electrificación de la línea, tal como se demanda en la sociedad turolense, el impacto en la reducción de emisiones de CO2 podría ser superior, si se alimenta la tracción mediante una mezcla de energías donde las renovables tengan una fuerte presencia.

Segunda ventaja ecológica: Al potenciar este corredor se va a reducir la presión sobre las solicitudes de ampliación en capacidad de ciertos nodos carreteros, principalmente en las entradas y circunvalaciones de las grandes ciudades situadas a lo largo del recorrido, es decir, en Valencia, Zaragoza y Bilbao. La saturación y la congestión de tráfico rodado, cuando se comparte la circulación entre vehículos de uso familiar y el transporte de mercancías mediante camiones, lleva a hacer cada vez más asfaltado alrededor de estas urbes. Reduciendo el tráfico rodado liberamos un recurso y limitados la presión por su ampliación, y aumentamos la seguridad del tráfico en los desplazamientos familiares, que encontrarían menos camiones.

Tercera ventaja ecológica: Las tecnologías de tracción mediante locomotoras permiten una mejor gestión de la contaminación, lo que utilizando las mejores tecnologías implica la posibilidad de reducir las emisiones de partículas o de aerosoles hasta en un 90% y las emisiones de óxidos de nitrógeno hasta en un 80%.

Cuarta ventaja ecológica: El impacto paisajístico de una línea convencional de transporte de mercancías sobre el territorio es bastante inferior que el de otras infraestructuras.

Adicionalmente, para Teruel elevar la línea Valencia–Teruel–Zaragoza al rango de arteria en el transporte de mercancías global (dentro de la conexión de los puertos de Valencia y Bilbao), genera mejoras potenciales objetivas a la hora de poder atraer inversiones. La proximidad a nodos de transporte económicos para distribuir productos es uno de los elementos que se tienen en cuenta dentro de la economía de escala actual, a la hora de elegir ubicaciones donde asentar empresas… y de paso, si tenemos opciones de desarrollo económico, tendremos una opción realista de resolver el problema de la despoblación. Ya se sabe, si se genera un tejido productivo, se fija población.

*Colectivo Sollavientos

lunes, 27 de marzo de 2017

EL RETO DE PROTEGER NUESTROS PAISAJES




El próximo JUEVES 30 de MARZO, a las 19:00, en el Salón de Actos del edifico de Geología del campus de Pza. San Francisco de Zaragoza tendremos la QUINTA (y última) MESA REDONDA del ciclo organizado por el Geoforo por una Nueva Cultura de la Tierra.

El tema con el que terminamos este ciclo ("EL RETO DE PROTEGER NUESTROS PAISAJES") quiere servir de contrapunto a la preocupación por los riesgos naturales que soporta nuestro territorio, y a los que se han dedicado las sesiones anteriores. La atención que prestemos a la protección del PAISAJE, como representación de nuestra percepción global del medio físico y humano y de nuestra forma de relacionarnos con él, constituirá un signo de progreso de nuestra sociedad.

Participan en esta mesa redonda:
- Paloma Ibarra, geógrafa del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la UZ.
- José Guillen, geógrafo de la empresa Geoter Consultores (Teruel).
- Chabier de Jaime, profesor del IES 'Valle del Jiloca' y naturalista del Centro de Estudios del Jiloca.


martes, 21 de marzo de 2017

ENCUENTRO DE PRIMAVERA DEL COLECTIVO SOLLAVIENTOS




CAMINO DE LOS PILONES
CORBALÁN (TERUEL),  8 DE ABRIL DE 2017








9:00 HORAS.-  Punto de encuentro en el Multiservicio “Los Olmos” de Corbalán, para iniciar excursión hacía el  tramo del Camino de los Pilones desde Corbalán a Cabigordo.
14,30 horas.-  Comida en el Multiservicio “Los Olmos” de Corbalán (tfo:  633636639 / email: elenastanica1981@yahoo.es)
17:00 horas.-  En el Salón del Ayuntamiento de Corbalán,   se desarrollará una charla sobre el el Camino Histórico de Los Pilones, por José Ramón Sanchís, Historiador. Al finalizar se celebrará un  coloquio entre los asistentes sobre el futuro de este camino, la necesidad de  definir su trazado en la provincia de Teruel y las medidas conservación necesarias para salvaguardarlo.




sollavientos@gmail.com

sábado, 18 de marzo de 2017

HELADAS, SEQUÍAS, INCENDIOS: LOS PELIGROS DEL CLIMA







El próximo JUEVES 23 de MARZO, a las 19:00, en el Salón de Actos del edifico de Geología del campus de Pza. San Francisco de Zaragoza se desarrollará la CUARTA MESA REDONDA del ciclo organizado por el Geoforo por una Nueva Cultura de la Tierra sobre el tema "HELADAS, SEQUÍAS, INCENDIOS: LOS PELIGROS DEL CLIMA".

Tendrá como ponentes a:
- Miguel Ángel Saz Sánchez, profesor Contratado doctor en el Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio (Universidad de Zaragoza), grupo de investigación "Clima, Agua y Cambio Global".
- Sergio Vicente Serrano, Investigador científico, en el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), grupo de investigación "Hidrología ambiental e interacciones con el clima y las actividades humanas".
- Juan de la Riva Fernández, Profesor titular en el Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio (Universidad de Zaragoza), grupo de investigación "Geoforest-IUCA Procesos GEOambientales en Espacios FORESTales".
- Miguel Ángel Clavero Forcén, Jefe de Servicio de Seguridad y Protección Civil, Departamento dePresidencia del Gobierno de Aragón.

Moderadora:
- María Teresa Echeverría Arnedo, Profesora titular en el Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio (Universidad de Zaragoza), grupo de investigación "Geoforest-IUCA Procesos GEOambientales en Espacios FORESTales".

domingo, 12 de marzo de 2017

Despoblación y medio ambiente





Javier Oquendo*

Se habla mucho últimamente sobre la despoblación, sus causas, sus consecuencias y sus repercusiones, pero casi siempre desde una óptica económica o sociológica, claramente necesarias. Pero el aspecto medioambiental no se suele incluir en estas reflexiones o propuestas.

Como premisa, apuntar que no se puede entender el ser humano sin su medio y tampoco el medio sin él, pues ambos son parte de un todo y la visión antropocéntrica del homo sapiens como dominador y poseedor del medio ya está superada: el ecosistema terrestre acoge a los humanos como seres integrados y dependientes.

La despoblación supone muchas veces una degradación del medio ambiente, aunque parezca paradójico, pues el abandono de terrenos de cultivo, de construcciones que se van deteriorando, de infraestructuras que se quedan inservibles, supone una pérdida de esos espacios antropizados. El abandono del pastoreo supone una excesiva vegetación en montes y campos que en otros tiempos estuvieron trabajados, y esto ocasiona una gran cantidad de material vegetal que propicia los incendios y también su mayor virulencia. Los cultivos de las poblaciones rurales eran más diversos para satisfacer el autoconsumo. En las labores realizadas por agricultores desplazados desde lejos, se tiende a concentrar campos y a poner en marcha monocultivos, por lo que hay una pérdida de biodiversidad. En este mismo sentido, el abandono del campo ha hecho que proliferen ciertas especies sin control, con poblaciones muy abundantes de jabalíes, cabras, corzos, que encuentran mejores condiciones para su supervivencia y sufren sólo un control cinegético. Se podrían añadir algunos ejemplos más.

Pero lo más preocupante es lo que puede producir en el medio una política mal planteada para dar solución al problema de la despoblación. Se deberían marcar unos criterios de conservación y mejora del medio que sirvieran de líneas rojas. No se puede admitir y apoyar cualquier proyecto en aras de atraer habitantes a las zonas rurales. Los grandes núcleos urbanos intentan alejar las industrias y actividades contaminantes, pero el medio rural no puede recibirlas con los brazos abiertos como solución a la despoblación. No se puede destruir el paisaje y la calidad ambiental con el noble propósito de asentar población en los núcleos rurales. No se debe afectar a los acuíferos y a las aguas superficiales de ríos con actividades que necesiten mucho caudal y no las retornen en el mismo estado, o que directamente afecten a su calidad. Lo mismo si afecta a la biodiversidad, al patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, o a las tareas tradicionales. Cualquier actividad que degrade el medio o lo deje en peores condiciones que estaba no debería ser considerada apta para solucionar el problema de la despoblación.

No debemos deducir de todo lo expuesto que la solución es dejar morir los pueblos, porque todo sea contrario a la calidad ambiental de sus entornos, ni que “los ecologistas y el ecologismo nos llevan a la muerte”. Nada más lejano de la realidad. Lo que se debería hacer es apostar por actividades ligadas a la agroecología, al ecoturismo, a los productos alimentarios de calidad, a las nuevas tecnologías, al aprovechamiento forestal sostenible, a la pequeña producción artesanal, la logística, la producción energética de proximidad, la rehabilitación del patrimonio, en definitiva apostar por los llamados empleos verdes, por la conservación de los espacios como valor ambiental y por dotar de valor a los servicios ambientales que prestan los mismos. Como se ve, no es que falten propuestas, sino que hay que elegir las más adecuadas para el mantenimiento del espacio rural, conservando toda su riqueza.

Añadir que todas estas actividades deberían tener la consideración de acciones sociales para el sustento y la calidad de vida de los centros urbanos, por lo que se les tendrían que aplicar unos incentivos y una discriminación positiva para lograr su mantenimiento, su potenciación y su desarrollo.

Lucha contra la despoblación por supuesto, pero no a cualquier precio y menos creando las condiciones para un abandono definitivo del mundo rural.




*Colectivo Sollavientos