domingo, 10 de mayo de 2009

EL RECONOCIMIENTO DEL PATRIMONIO PALEONTOLÓGICO DE GALVE



Galve es un pueblo del Teruel interior, pequeño y olvidado, que ha aportado a la ciencia y especialmente a la paleontología un amplio registro fósil entre el que se destaca el descubrimiento del primer mamífero mesozoico de España y la primera especie de dinosaurio ‘autóctona’: el Aragosaurio.

Los primeros hallazgos paleontológicos de Galve se remontan a la década de los cincuenta, cuando hablar de dinosaurios era difícil ya que pocas universidades se dedicaban a ello. Pero Galve, gracias a la constancia y curiosidad de José María Herrero, se hizo referente de estudiantes e investigadores de todo el mundo. De hecho, personas de relevancia científica realizaron ahí sus tareas de investigación, otras sus tesis doctorales, publicaciones, etc.. y el pueblo de Galve se dio de este modo a conocer en la comunidad científica nacional e internacional.

En este caldo de cultivo, hace casi treinta años el Ayuntamiento de Galve inició una experiencia de desarrollo rural novedosa en nuestra Comunidad Autónoma aprovechando los recursos endógenos existentes, dando a conocer el rico patrimonio geológico y paleontológico y ofreciéndolo como un atractivo turístico.
La experiencia inicial fue todo un éxito, ya que el proyecto que este pueblo planteaba era sólido y tenía una gran coherencia, pretendía desarrollar un plan global aprovechando cada uno de los recursos que anteriormente y con gran esfuerzo se habían materializado. Soñaba con un gran Parque Paleontológico, donde los innumerables yacimientos de dinosaurios e icnitas (huellas) se pudieran conjugar con la riqueza geológica que encierran las hoces de Ríos Bajos y Ríos Altos y el paisaje de chopos centenarios de la ribera del Alfambra. Soñaba con tener un museo en el que poder exponer de manera digna todos esos tesoros que a lo largo de una vida fueron recogidos por José María Herrero y estudiados por paleontólogos de muchas partes del mundo y casi lo consiguió.
Fue un proyecto apoyado inicialmente, por novedoso y porque era una manera complementaria y diferente de apostar por el desarrollo en una zona rural, ya que tenía todo aquello que era necesario: ideas, materiales abundantes, mucha ilusión y ganas de trabajar. Tal fue su éxito que sirvió como referente a un nuevo proyecto “Dinópolis”.
En el momento actual, Galve pasa por momentos difíciles como muchos de los pueblos de nuestra provincia, no solo porque avanza muy despacio sino porque su patrimonio puede ser destruido o menoscabado por la ampliación de la mina de arcilla a cielo abierto que hay a escasa distancia del pueblo y dentro de un yacimiento paleontológico existente y catalogado como punto de interés geológico por el Gobierno de Aragón desde 1994 y también por el continuo goteo de proyectos indiscriminados de parques eólicos y sus complementos venideros como caminos, líneas de evacuación etc, si no se decide pronto una ordenación del territorio coherente.
Siendo Galve pionera en el campo de la paleontología y sabedora la administración de su patrimonio, parte descubierto pero otro mucho sin descubrir, es una responsabilidad de todos el preservarlo. Si no se apoya desde las instituciones, los pueblos pequeños están indefensos y no pueden luchar contra tantos intereses económicos privados por lo que terminarán sin posibilidad de retorno. Todavía es posible el retomar la situación de Galve y buscarle los mecanismos de protección que se merece.

Maribel Herrero

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