miércoles, 31 de marzo de 2021

Primero en los tejados

 



Primero vamos a inundar de placas fotovoltaicas nuestro tejados y después valoremos qué más energía necesitamos.

Parece que estemos construyendo la casa por el tejado (que irónico), lo lógico sería tener la Fuente de Energía lo más próximo posible a la Fuente de Consumo, evitando por un lado cuantiosas pérdidas por transporte de energía. y por el otro ya tendríamos asegurada la superficie necesaria para asentar esos paneles fotovoltaicos, que en espacios urbanizados no significan un impacto paisajístico, sino que más bien al contrario, transmiten sensación de modernidad, de eficiencia, etc.

Y yo pregunto, si este pensamiento es vox populi, ¿por qué no se está apostando fuertemente por esta solución? Las asociaciones de todo tipo (vecinales, ecologistas, aquellas preocupadas por el paisaje, otras que quieren impulsar hábitos de consumo responsable, etc.) deben demandar a la administración que se deje de monsergas y que apoye de una vez y efectivamente las fuentes de energía renovable respetuosa con la ciudadanía y nuestro entorno.

Parece (hay que darle el beneficio de la duda) que la administración, que sabe que entre sus deberes para con la historia, con los ciudadanos y para evitar la extinción del ser humano, está el de impulsar las fuentes de energía renovable, para esto último, apueste por infraestructuras masivas que obtienen energía del viento y del sol, (que a mi entender deberían estar en segundo lugar, insisto primero en los tejados), son infraestructuras de gran impacto, tanto en la naturaleza y en el paisaje como en la ocupación de suelo (que, no lo olvidemos, es finito). Además, para explotarlas necesitan de más estructuras de transporte de esa energía, tanto si son aéreas (actualmente mueren infinidad de aves, casi todas con algún grado de protección, por colisión con las redes eléctricas, aumentando el peligro de su extinción) como si son terrestres, de no menos impacto.

Llegados a este punto, nos podemos preguntar, ¿Quién apuesta por esta forma de obtención de energía? No encuentro más respuesta que las compañías eléctricas y  grupos de inversores sin escrúpulos, que se amparan en el anonimato de acciones que el ciudadano compra sin saber de verdad en que se está invirtiendo su dinero (fondos de inversión por ejemplo); también la banca está en el ajo. Estos actores apuestan por hacer negocio, así de simple, no quieren perder el control de la energía, quieren que sea suya para vendérnosla. Esto es lo que está detrás de la construcción e instalación de parques de paneles fotovoltaicos y eólicos.

En resumen, nuestra exigencia a la administración es que debe priorizar la instalación de paneles solares en los tejados. Después ya veremos cómo queda la ecuación necesidades-producción. Si aún necesitamos energía, valoraremos la idoneidad de esos parques y dónde situarlos.

Nicolás Ferrer-Bergua

Colectivo Sollavientos

sábado, 27 de marzo de 2021

DERECHO Y DEBER DEL PAISAJE

 

La cañada de Benatanduz / Maestrazgo turolense


El día 20 de octubre de 2000, el Plenipotenciario de España nombrado al efecto, firmó en el Palazzo Vecchio  de Florencia el Convenio Europeo del Paisaje (CEP), junto con 17 estados europeos más (incluido Turquía). Posteriormente se incorporaron otros y actualmente son 35 los estados signatarios, de los que 29 lo han ratificado, en los que está en vigor. El total de estados del Consejo de Europa asciende a 47.

La ratificación del CEP por parte de España se recoge en el BOE del 5 de febrero de 2008, firmada por el Jefe del Estado (Juan Carlos I): “… lo apruebo y ratifico, prometiendo cumplirlo, observarlo y hacer que se cumpla y observe puntualmente en todas sus partes…”, y refrendada por el Ministro de Asuntos exteriores y de Cooperación (Miguel Ángel Moratinos).  Su entrada en vigor se produce el 1 de marzo del 2008. Cataluña y la Comunidad Valenciana han sido pioneras en introducir leyes y programas en seguimiento del Convenio.

El texto del CEP alude a “una relación equilibrada y armoniosa entre las necesidades sociales, la economía y el medio ambiente”. Reconoce que “el paisaje constituye un recurso favorable para la actividad económica y que su protección, gestión y ordenación pueden contribuir a la creación del empleo”;que es un componente fundamental del patrimonio natural y cultural europeo, que contribuye al bienestar de los seres humanos y a la consolidación de la identidad europea”, y menciona la contribución del paisaje a la calidad de vida de las poblaciones. Tiene en cuenta la aceleración actual de la transformación de los paisajes causada por las técnicas de producción y que “el paisaje es un elemento clave del bienestar individual y social y que su protección, gestión y ordenación implican derechos y responsabilidades para todos”. Aboga por una “política en materia de paisajes” y por un “objetivo de calidad paisajística” basado en las aspiraciones de la población.

En su artículo 1, el CEP afirma que el término paisaje: "designa cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones".

Postula la protección y la gestión de los paisajes y la ordenación paisajística, que incluye mejora, restauración y creación de paisajes, así como la cooperación europea en estos aspectos (art. 3).

En su art. 5 establece unas medidas generales según las cuales “Cada Parte” debe reconocer jurídicamente los paisajes, su expresión  patrimonial y su fundamento identitario; debe definir y aplicar políticas del paisaje y establecer procedimientos para la participación pública al respecto; “integrar el paisaje en las políticas de ordenación territorial y urbanística y en las políticas en materia cultural, medioambiental, agrícola, social y económica”.

El art. 6 recoge medidas específicas como el incremento de la sensibilización de la sociedad civil, organizaciones y autoridades respecto al valor, papel y transformación de los paisajes. También se contempla en el apartado de Formación y Educación, la de los especialistas en valoración e intervención en los paisajes, así como la implementación de programas pluridisciplinares y cursos escolares y universitarios con contenido ligado a su protección, gestión y ordenación. Se complementa este art. 6 con la asunción del compromiso de identificar los paisajes propios, fijar objetivos de calidad paisajística (previa consulta pública) y aplicar las políticas correspondientes mediante instrumentos de intervención.  

El art. 8 aborda la cooperación europea (asistencia científica y técnica mutua) en este campo. El art. 10, el seguimiento de la aplicación del Convenio y el 11 la concesión del Premio del Paisaje del Consejo de Europa a gobiernos locales o regionales, o a organizaciones no gubernamentales que lo merezcan.

El CEP reconoce el valor patrimonial del paisaje y su transversalidad (patrimonio, diversidad biológica y ordenación del territorio). Teruel es Europa.

Gonzalo Tena Gómez (Colectivo Sollavientos)

miércoles, 24 de marzo de 2021

ANTE EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA

 


Autor de la  fotografía: Gonzalo Tena Gómez


El 22 de marzo de cada año está dedicado al “Día Mundial del Agua”. El agua no solo es ese compuesto químico capaz de manifestarse en sus tres fases (sólido, líquido y vapor) sobre la superficie de la Tierra. También es un componente del paisaje (por cierto, de los más valorados entre todos: roquedo, cubierta vegetal, elementos antrópicos, fauna, etc., a juzgar por las encuestas que realizan los ecólogos y los estudiosos del paisaje). Pero el agua no solo se manifiesta en el paisaje por su mera presencia física (nubes, ríos, manantiales, glaciares, lagos…) sino que lo puede hacer de forma más sutil. Por ejemplo alimentando subterráneamente un manantial, proporcionando elementos singulares del paisaje como los humedales, bosques galería, clotes, chumarrales… Yéndonos a otros dominios climáticos, ¿qué es un oasis sino una salida natural de aguas subterráneas? Volviendo a nuestro solar hispano, los humedales son tal vez una de los principales ecosistemas cuya existencia se debe al agua (tanto superficial como subterránea), hasta el punto que de nuestros quince Parques Nacionales, dos están dedicados a los humedales (más conocidos como wetlands en la literatura científica): Doñana (el más reconocido de nuestros parques en Europa), y el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Y de los restantes Parques Nacionales, en muchos de ellos el agua juega un papel muy importante, como en los casos de Aigüestortes y Lago de San Mauricio, Picos de Europa y Sierra de Guadarrama. En Teruel tenemos la laguna de "El Cañízar" como un genuino representante de un humedal.

Lo que quisiera destacar en estas breves líneas es el impagable servicio ecosistémico que prestan los humedales, tanto a la ciudadanía como a la propia naturaleza. Estos servicios son por un lado intangibles para la sociedad (como el bienestar, el ocio, prácticas cinegéticas, capacidad de recreación, salud…). Por otro lado, la propia naturaleza se ve beneficiada por su biodiversidad, generación de microclimas, captura de dióxido de carbono y diversificación del paisaje. Pero todavía hay más perdigones que cargar: capturan nutrientes, descontaminan el agua, laminan crecidas fluviales, proporcionan combustibles y aportan calorías a la dieta a partir de capturas de peces y crustáceos, principalmente. En el pasado, los cañaverales fueron fuente de abastecimiento a la industria  de la sillería,  cestería, aperos de labranza, etc.

Todo puede tener cabida en estos formidables espacios que nos regala la naturaleza si se lleva una adecuada gestión por medio de los Planes de Ordenación del Medio Natural y Rural (o similares, según qué Comunidad Autónoma). Ya que hemos mencionado los perdigones, es lamentable constatar que debido a las prácticas cinegéticas en algunos de estos espacios se ha detectado una dañina presencia de plomo en los suelos. El yin y el yang, con el que constantemente tenemos que aprender a convivir.

Fermín Villarroya (Colectivo Sollavientos)