Tiremos de diccionario -sana costumbre- . El de la RAE define “montaraz” en su acepción 1 como “que anda o está hecho para andar por los montes o se ha criado en ellos” y en la 3: “guarda de montes o heredades”. Para “cordial” nos da: 1, “que tiene virtud para fortalecer el corazón” y 2, “afectuoso, de corazón”; oséase, nosotr@s mismo@s.
Dos magníficas marchas montañeras nos despachamos: el sábado 29 ascendiendo a la cumbre de Hoyalta (topónimo paradógico) a 1760 m s n m, techo de la sierra del Pobo, con el aliciente de un fuerte viento gélido que no impidió las explicaciones de nuestros sabios especializados en Geología, Hidrología, Botánica, Historia y Pajarología (pajareo, no). Primera parada en la fuente del Chorrillo. Fuimos advertidos de que la Falla del Pobo (ya la quisieran en Valencia), de un desnivel de 800 m., cada 8 a 10 mil años pega un salto de unos 1,5 m., generando un terremoto (menos mal que no nos pilló el último).
Saludamos a la bella y humilde Potentilla cinerea, “heraldo de la primavera” con su vivo color amarillo en pequeños rodales de un verde ceniciento, pegados al suelo para esquivar los vientos.
Admiramos el Erodium celtibericum, endemismo de la Cordillera Ibérica oriental, descrito por Cavanilles, catalogado como especie amenazada por el gobierno de Aragón, y, por ende, debería ser un escudo efectivo contra la industrialización de los montes.
Porque, efectivamente, hay un funesto proyecto de industrializar esta cumbre sembrando en ella molinos eólicos gigantes: el proyecto Turboleta, de una planta de combustible “sostenible” para los aviones, que supone la construcción de una central eólica en montes de Corbalán, El Pobo y Cedrillas, que le proporcionaría la energía. Si ya una vez libramos estas lomas de la metálica siembra mediante nuestras sufridas alegaciones en colaboración con el rocín, esta vez no va a ser menos. Estamos en ello con el tremendo obstáculo añadido de una administración poco apta para sus menesteres.
Desde la cresta, bien frescos y ventilados contemplamos allá abajo el majestuoso valle del Bajo Alfambra, con sus retazos verdes y amarillos desvaídos y sus tierras rojas y los pueblos (Escorihuela, Alfambra, Peralejos…).
Ya en la cima, al refugio a almorzar.
Y descenso, con la tropa desperdigada.
El chef de la casa rural Las Santas de Allepuz, Àlex Pérez, con la ayuda de Maite y de su asistente Alejandro, nos preparó un exquisito y copioso menú de especialidades magrebíes, rematado por un cuscús insuperable y el postre (baklava), regado con un tinto elaborado y etiquetado allí, muy bien valorado. Y nos lo comimos y bebimos todo.
Una miaja de sobremesa y para arriba para celebrar en la biblioteca y sala de investigación nuestra asamblea de primavera, presidida por la escultura-árbol de José Azul, el Premio Amigo del Chopo Cabecero que recibimos el otoño pasado en la fiesta de Pancrudo, previo desgarro de sábanas en tiras que serían útiles al día siguiente, como veremos más adelante.
La segunda marcha por los montes fue al día siguiente, domingo 30, el día cordial. En ésta nos unimos a la multitud, camino del Corazón de la Sargantana. Habíamos partido a pie desde el km 50 de la carretera La Iglesuela-Mosqueruela (A-1701). Íbamos a abrazar unidos por los retales de sábanas recortados el “Corazón del Maestrazgo” en un acto de amor reivindicativo por la tierra salvajemente amenazada por el Clúster Maestrazgo” (ahora Clúster Teruel, ¡oh!), “el proyecto eólico más grande de Europa”: el asesinato de nuestra emblemática comarca, la puntilla a su biodiversidad y a su población: 21 centrales eólicas sumando 125 molinos de 200 m de altura (con sus estaciones transformadoras y sus líneas de alta tensión), autorizados por el gobierno central y auspiciados por un fondo de inversión danés (ni los ministros socialistas ni los inversores habrán pisado el Maestrazgo, si no, seguro que la cosa pintaría de otra manera, y el Corazón y su emplazamiento hoy no serían tan famosos). La Plataforma a favor de los Paisajes de Teruel, junto a la Fundación Quebrantahuesos, Teruel Existe y la plataforma No a la MAT han formalizado la exigencia a la judicatura de medidas cautelares que paralicen las obras ante todas las irregularidades del proyecto y las gravísimas afecciones que supone.
Pero, volvamos al emotivo y grandioso abrazo: Allí estábamos cinco centenares y medio de personas, la mayoría pertrechadas con chalecos reflectantes, con los brazos extendidos rodeando el contorno del Corazón, con todo el Maestrazgo en el nuestro. La formación de estratos cretácicos plegados y erosionados es mucho más grande de lo que aparenta en los mapas: los del ventrículo derecho casi no distinguíamos a los de la aurícula izquierda. Pasó un dron y filmó el perímetro humano.
La comida de hermandad fue en el pabellón deportivo de Mosqueruela. En medio del estrépito la gaita de hueso -cúbito- de buitre y la dulzaina del virtuoso Fran López, de Palomar de Arroyos, alzó sus potentes notas hasta la cubierta del recinto: un hermoso colofón festivo a la jornada para quienes marchábamos.
¡EL MAESTRAZGO NO SE VENDE!
Gonzalo Tena Gómez
Colectivo Sollavientos