martes, 7 de julio de 2026

Albert Marí, in memoriam





Sucedió en la noche entre el 3 y el 4 de julio. Se nos fue Albert Marí. Llevaba tiempo manteniendo a raya una grave enfermedad, pero una complicación acabó con todo en cuestión de días. A lo largo del sábado por la mañana, la noticia se fue difundiendo entre sus amigos y compañeros de Aguilar Natural y Sollavientos. Hay infinidad de frases más o menos hechas, más o menos corrientes, que en estos casos retratan cómo nos sentimos los que quedamos aquí. Creo que decir que «estamos tristes» es suficientemente claro, terminante y sonoro para expresar el hueco que queda, la desazón al final de la mirada.

Albert fue sensible, una persona bienhumorada y una buena persona. Charrar con él era grato, un rato provechoso. Su punto socarrón garantizaba que, en las conversaciones de asuntos cotidianos, banales, serios o, directamente, prácticos, no faltara la sonrisa e incluso una carcajada reconfortante. Fue un hombre comprometido, progresista, partidario de la causa de los humildes, de la igualdad. Un compromiso que no era ciego cuando los renglones de las buenas causas se tuercen. Quiero decir: sabía ser crítico con lo suyo. Es por eso por lo que su opinión valía tanto.

La sensibilidad y el compromiso nos trajeron a Albert. Fue un enamorado de su Valencia natal y un amante de Aragón. Ese es el cúmulo de motivos por los que se embarcó en la defensa de la naturaleza, la cultura y el paisaje del pueblo de su mujer, Fina, Aguilar del Alfambra, desde donde escribo estas líneas. No podía ser menos en una persona como él. Albert estuvo entre los elegidos para ponerse al frente de la Plataforma Aguilar Natural hace ya 18 años y, juntos, nos enrolamos, al poco tiempo, en el Colectivo Sollavientos, el colectivo que salvaguarda del olvido el Teruel interior.

El diseño de las rutas senderistas de Aguilar salió de su mano y de sus paseos. La dolçaina valenciana que tocaba amenizaba los actos y nuestras festividades. Lideró diversas iniciativas culturales para reivindicar las figuras de Vicente Blasco Ibáñez —¿a estas alturas hay que recordar que, si no el mejor novelista valenciano, sí fue el de más éxito?— y de su padre, Gaspar Blasco Teruel, de Aguilar. Se entiende que hacerlo era como un tropo de su misma biografía, una causa que unía a sus dos tierras e iluminaba los recovecos de una gran historia de un lugar humilde.

Albert, cuánto te vamos a echar de menos. Tus consejos, tu sentido del humor, tu forma de ser. Estamos en mitad de mil luchas contra gigantes malencarados, pero tu ánimo templado aguantó en la batalla mientras estabas aquí y seguirá de la misma manera hasta que acabemos. Y será así por el simple motivo de que tus compañeros te vamos a recordar. Junto a Fina, tus hijos y tus nietos. Un beso, amigo.

Ivo Inigo


martes, 30 de junio de 2026

UN SÁBADO, VÍSPERA DEL VERANO EN UN TILAR





A la hora convenida, ante la ermita barroca de La Zarza, nos vamos congregando Javier, José Luis, M.ª Jesús, Ángel y Gonçal. Se agrega Ramiro, de Cobatillas, antiguo miembro de Sollavientos. 



En dos coches enfilamos las cuestas de la carretera de Pitarque , que está como un cromo, recién asfaltada en el tramo más próximo a Aliaga. Alcanzada La Lastra, a la izquierda, hay un desvío inmediato a una pista que nos acercará en breve a nuestro objetivo. Se observan unos vestigios constructivos de la Guerra Civil, que fue militar como todas.

Paramos encima del Tilar del Collado Alto, una bella franja de singularidad botánica, con vegetación atlántica rodeada de vegetación mediterránea y enfrentada en la solana a un área de sabinas y enebros. La mañana es calurosa, pero el aire, la distracción y la compañía nos aíslan del termómetro. Buscamos un punto de descenso para darnos el baño de bosque entre los tilos (algunos saxátiles, literalmente encastrados en grietas de la roca en la riscla de la parte superior), que destacan por un tono glauco, con las motas blancas de las flores, junto a los avellanos, arces  campestres,  arces opalus y mostajos, de un verde más oscuro. Infinidad de mariposillas se refugian en el frescor del sotobosque. Identificamos el Viburnum (mentironera) con sus corimbos ya fructificados… Vamos avanzando hacia el extremo occidental y descendiendo los 50 m de anchura del tilar, que se alarga unos 600 m. En la parte inferior se aprecian antiguos bancales en grada abandonados. Y algo más abajo, la masada en ruinas del Collao de la Tejeta, de los antepasados de nuestra nueva compañera Ana I. Navarro.

¿Por qué existe este paraje tan especial? Pues porque lo ha favorecido la geología de un suave anticlinal calizo con una orientación ideal Este – Oeste (una umbría ideal).


Salimos del bosquecillo y subimos al Collado Alto donde nos observan unas vacas muy poco estresadas, como suelen ser las extensivas. Aprendemos lo que era una teñada (habitáculo independiente para el pastor, adjunto al pajar para dormir, en la parte superior de la masada). Trago de la cantimplora y pasos hacia el O. para hacer observaciones paisajísticas y geológicas y el avance de los eólicos de la sierra de San Just, y situarnos después, mirando al N encima del pantano colmatado, la carcasa ruinosa de la vieja Central Térmica y la barriada de las familias trabajadoras de La Aldehuela, que a alguno le trae muchos recuerdos, y expone parte.


Deshacemos el camino y nos dirigimos al curioso restaurante de La Parra, en el pueblo, antiguo palacete de reunión de jerifaltes de la empresa de las minas y las industrias locales, donde se come abundante y, en opinión general, bien. Se nos une a la mesa Ana, su pareja y su ahijada. A zampar y a charrar: memoria histórica local familiar, el eclipse que viene, los quitamiedos bionda… “Jesús tráenos otra botella de vino…”.


En la sobremesa tendremos nuestra asamblea presencial anual en la terraza del bar de la piscina. Punto.


Gonzalo Tena

Colectivo Sollavientos


lunes, 29 de junio de 2026

EL CERCO DE SENO


El diccionario de la Lengua Española nos define “cerco” como un asedio que pone un ejército, rodeando una plaza o ciudad para combatirla. Seno está en la provincia de Teruel, en la comarca del Bajo Aragón, lindando con el Maestrazgo. En Seno hay buena gente, pero muy poca, en su mayoría pensionistas. Su pequeño término municipal (17,9 Km2) dispone de un tesoro de incalculable valor: el AGUA. Es un municipio bendecido con la riqueza de la presencia del líquido elemento, aprovechado para las huertas residuales, dedicadas al sostenimiento de las familias  residentes o de los veraneantes que cultivan sus huertos. Se cultivan frutales de diversas especies: pereras, manzaneras, melocotoneros, higueras, albaricoqueros, olivos,  viñas, etc., aparte de las verduras y hortalizas. En la ganadería local destaca el cordero de raza ojinegra.

Las aguas puras y limpias del término mantienen a especies en peligro de extinción reconocidas por el Gobierno de Aragón como el cangrejo ibérico (Austropotamobius pallipes) y en algunas de sus 33 fuentes (algunas ya desaparecidas por la extracción minera) viven la Bythinella spp y la  Moitessieria spp.,  dos moluscos gasterópodos,  recogidos en el Listado Aragonés de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón (Decreto 129/2022, de 5 de septiembre, del Gobierno de Aragón).


Refería el inicio de este escrito al concepto de “cerco”. Hay una clara concordancia entre este concepto y lo que añado: Seno, como otros pueblos del Teruel interior, guarda en sus entrañas arcillas. Hoy existen dos minas en explotación en su término municipal: Valdecastillo y Graderas. Seno limita con Castellote y con él comparte la explotación de concesiones otorgadas. Castellote es un municipio extenso de tradición y riqueza minera. Alberga minas de arcilla, entre otras la  denominada Pilón. Esta última está a la espera de recibir la aprobación de Minas para su ampliación. Esa ampliación, si llega, también afectará al municipio de Seno. Existen otros proyectos de concesión de explotación como San Pedro y Aragón 2, ambos en el término de Seno, un municipio cercado por minas por los cuatro puntos cardinales. La ambición de las empresas explotadoras no conoce límites. La puesta en marcha de la zona 1 de la ampliación de la mina Pilón 5901 destruirá, sí, han leído ustedes bien: arrasará la Fuente Borraz. La puesta en marcha de la zona 4 se llevará por delante la Fuente de la Masada del Moreno. Hay otras fuentes  muy cerca, en el término de Castellote, donde también se ha encontrado el molusco Bythinella. Si nadie pone orden en todo esto, se aplica la racionalidad y se piensa en el bien común,  continuará  este proceso destructivo

El medio ambiente y su defensa es cosa de todos y en la Plataforma de Afectados por la Minería de Teruel (PAMT), a la que pertenezco, lo tenemos claro.

El agua es vida, siendo un recurso cada vez más escaso y amenazado. A su defensa va dirigida nuestra lucha, teniendo en cuenta las palabras de Juan Negrin,   presidente del Gobierno de la Segunda República Española: “resistir es vencer”. 


Alfonso Perdiguer Blasco

Miembro de la Plataforma de Afectados por la Minería en Teruel y del Colectivo Sollavientos.