miércoles, 8 de julio de 2009

EL MEDIO RURAL DESPOBLADO: SECTOR ESTRATÉGICO

Hablábamos hace unos días de un nuevo Fuero para los pobladores de Teruel. Algunos dirán que tanta reflexión nos conduce a locuras transitorias, a estratagemas utópicas que poco tienen que ver con nuestros tiempos, estos tiempos de la rapidez, del crecimiento infinito. Los que así piensan suponen que no crecer, mantenerse, buscar la calidad de vida, son historias de venta difícil. Qué lastima, pienso yo, en este mundo en el que subvencionan bancos. Quién nos lo iba a decir.

Muchos estudios sociológicos y demográficos ponen de manifiesto los motivos culturales de la despoblación del medio rural: la gente se marcha de él simplemente porque se siente atraída por un estilo de vida, de ocio, por una búsqueda de ‘oportunidades’ que nuestra sociedad asocia de forma acrítica al medio urbano. En estas motivaciones nada tienen que ver las infraestructuras, ni la economía, ni el empleo… Sin embargo, los políticos y las gentes siguen insistiendo en macroproyectos como panaceas de futuro. ¿Por qué? Elemental; por simple populismo, porque vende más, porque en estos sueños de “Jaujas” nos acabamos vendiendo por cuatro duros.

Y, puestos a esgrimir motivos de resistencia, ¿por qué no proponer al Estado que el Medio Rural sea tratado como un Sector Estratégico?. No se rían, no. Desde una visión urbanita se critica a veces que el medio rural está demasiado subvencionado. Al hacerlo, se olvida que el territorio es en su mayoría medio rural, y la importancia que éste tiene como soporte de nuestro medio ambiente, de nuestra vida pasada y futura. Esa visión que infravalora el medio rural supone una suerte de “neocolonialismo de interior”, bien presente en la mentalidad híbrida urbano-rural, en la que la obtención de recursos energéticos, mineros, de agua, etc… para la gran urbe justifica o cierra los ojos a cualquier atropello que se cometa fuera de la misma.

Es hora de ver el territorio y el medio rural desde un pensamiento más global, abierto a las nuevas sensibilidades que han propiciado, por ejemplo, la firma del Convenio Europeo del Paisaje, o la promulgación de leyes protectoras que no acaban legislando lo suficiente porque nadie las vigila ni hay recursos para ello. La legislación del medio rural siempre acaba siendo legislación de segunda.

Los valores de este nuevo Sector Estratégico no son sólo los económicos, ni deberían serlo. Son los valores del sentimiento, de la cultura, del patrimonio, del medio ambiente, de la historia, de la agricultura… Esas cosas que, dicen, no nos dan de comer. Pero, ¿una vez comidos?...

Porque yo me niego a los monocultivos de arcillas tanto como a los monocultivos de turismo rural. Me niego a convertirme en un actor de parque temático, parques con los que juegan las administraciones, engañando al ciudadano-habitante y al ciudadano-visitante. Vaya “cascadura” de vida. Todo el día con el tambor colgado y el cachirulo en la cabeza.

La estrategia principal en este Sector Estratégico está en la gestión, la gestión del territorio, lo que no se vende ni se ve. Las innovaciones en agricultura y ganadería han hecho que territorios de interior sean meros resquicios inviables, pero existen posibilidades de gestión medioambiental, de agricultura y ganadería de calidad, que garanticen el mantenimiento de un paisaje cultural, el nuestro, nuestra herencia, nada más y nada menos.

Nuestro pensamiento urbanita hace que se vea eso como un territorio de “subvencionados”. Pero, ¿no es menos subvencionada una empresa en un medio urbano con buenas comunicaciones? ¿No es menos subvencionada una ciudad que, con la excusa de requerir agua de calidad, recrece lo que haga falta (pues son más votos)?. ¿No es menos subvencionada una recalificación “a lo bestia” para hacer “exponabos” y “expogaitas” insostenibles? Lo de vivir subvencionado sería muy relativo, y discutible, en todo caso.

Culturalmente, la vida que hizo que nuestros pueblos nacieran ha muerto hace décadas. Muchos pueblos viven su agonía lo mejor que pueden. Pero me resisto a creer que quieran desaparecer, y merecen infinito respeto y apoyo en esa resistencia; tienen todo el derecho del mundo a hacerlo y, quién sabe, a conseguirlo. La propia Constitución nos dice que debe de haber un tratamiento específico a las zonas de montaña. ¿En serio lo ha habido alguna vez?. Cuando se señala el programa Leader como ejemplo de “subvención” se olvida que sólo representa migajas: cualquier kilómetro de autovía, cualquier recalificación a la carta, cualquier polígono construido a mayor gloria y honor del alcalde de turno, supone tanto como un Leader, o dos, o tres…

Las comarcas y sus cabeceras responden a estas visiones colonialistas, urbanitas, que copian modelos foráneos. Sólo hay que salir a la calle y preguntar. Cualquier zaragozano “pirineocéntrico” prefiere que pongan un macrovertedero de SAICA en Azaila que en el Pirineo. Pero no cabe echar la culpa sólo a los de fuera. En Teruel sufrimos también el desconocimiento de los valores naturales de nuestra tierra, denostada por sus propios habitantes, cansados tal vez de verla. Es el caldo de cultivo perfecto para que plomos, chatarreras y cementeras respondan al efecto llamada y se instalen en estos secanos. Ya traerán agua del Ebro, sí, pero para traernos más escoria al Teruel del superavit medioambiental.

El medio rural es un sector poderoso. Sus propietarios y gestores administran un extenso territorio, y la sociedad toda debe reclamar su buen uso, su ordenación lógica. Al parecer, los poderosos tienen claro para qué utilizarlo, mientras nuestros políticos viven gozosos en Babia. En nuestra mano está, al menos, alzar la voz para impedir que se esquilmen los últimos recursos que contiene. En nuestra mano está, al menos, alzar la voz para impedirlo.
Recogiendo la voz de Toni Losantos: “Si hemos atesorado tanta pureza a base de abandono, de histórico abandono, ¿por qué malbaratarla ahora?”.


Víctor Manuel Guíu Aguilar

1 comentario:

Joaquim Braulio Mayals dijo...

Las características fundamentales que definen la pasada evolución del mundo rural son el éxodo y la desagrarización. La primera comporta la despoblacion y el envejecimiento. La industrialización y la internacionalización de los mercados agrarios llevaron a la segunda. La desagrarización provocó bien la especialización de una región en unos productos, bien el abandono de la actividad y por tanto el empobrecimiento.
La emigración caracterizó los fenómenos demográficos en el hábitat rural ya desde siglos pasados, en que la mayor parte de los emigrantes transatlánticos pertenecían a sociedades rurales. Las prácticas sucesorias tendían a mantener la unidad de explotación agraria obligando a emigrar a los de la herencia separaba de la actividad.
Evidentemente hasta aquí no descubro nada pero pienso que la situación actual de este sistema que provocó lo dicho se ha comido a si mismo y estamos frente al gran Giro Copernicano del Sistema. ya no nos vale lo que hemos conocido y hecho hasta hoy, debemos construir entre todos y a partir de cada uno de nosotros un nuevo modelo y para mi este modelo debe contemplar la vuelta al entorno rural. Regreso al territorio. Iniciar la nueva Revolución Rural e incorporar la tecnologia al medio.
Pienso que estamos entrando en kla era de la postindustrialización, pues la idustrialización ha tocado techio ahora los sistemas de producir han de cambiar han de ser sostenibles los consumos retrocederan y no tendremos dinero para comprar un frigorifico que dure cinco años y a los cinco años uno de nuevo. Deberemos pagar 6 euros al mes para tener este frigorifico y que el fabricante nos lo sirva, mantenga, limpie durante treinta años.
Este Giro Copernicano para mi contempla el regreso al entorno rural, donde esta la eséncia donde la vida es mucho más simple y limpia y desde donde las oportunidades, no de crecer, si no de vivir sencillamente para que otros puedan volver sencillamente a vivir. El mundo rural es de los que trabajan desde dentro, con su ética, con su solidaridad con una visión colaborativa y olvidando las subvenciones, las ayudas, a los politicos y los cantos de sirena de grandes procesos industriales y grandes crecimientso consumistas. De hecho esos cantos se han quedado en silencio por enfriamiento de las cuerdas vocales.
Joaquim Braulio
joaquim@jmc.cat