domingo, 13 de junio de 2010

EL FUTURO DE NUESTROS MONTES. LOS INCENDIOS FORESTALES EN LA PROVINCIA DE TERUEL (III)


NECESIDAD DE CONCIENCIACIÓN ESCOLAR

“Cuando un monte se quema algo tuyo se quema”. Esta frase la hemos escuchado tantas veces que pasa desapercibida, y no se le da el valor que tiene. El monte, sea privado o público, hay que cuidarlo como si fuera de uno mismo, y no sólo utilizarlo para la caza, recogida micológica o excursiones y paseos.
Hace más de cuatro décadas había muy pocos incendios. Se utilizaban todos los recursos: los árboles de mayor tamaño, para la construcción; los más pequeños y los arbustos, para hornos, estufas y fuego de chimenea. Además del aprovechamiento de los recursos del monte, estaban los animales: estos son los mejores cortafuegos. En el medio rural, en casi todas las casas había animales, tanto para ayudar en las labores agrícolas como para proporcionar alimento. Estos animales consumían la vegetación del monte y de las proximidades de las viviendas. En estas condiciones, con el monte limpio de arbustos y ramaje, era difícil que un incendio surgiese. También se daban incendios planeados, que se realizaban muy cuidadosamente para que ocurriesen en las condiciones apropiadas (temperatura, humedad, época del año y viento) y produjesen los resultados deseados (como reducir el combustible, eliminar especies de plantas indeseadas, estimular el nuevo crecimiento, y mejorar la calidad de los pastos al quemar determinadas especies de matorral). Con el abandono del campo, los incendios nos están demostrando que algo estamos haciendo mal.
En Teruel, los incendios del verano pasado, han quemado en algunos municipios más del 60% de los pastos. Éste era el alimento de las ovejas, que ahora se han encontrado sin él. Este hecho dificulta la viabilidad de las explotaciones ganaderas, ya que tener que comprar forraje y cereal para suplir los pastos supone un incremento en los gastos que deben asumir los propietarios, porque los incendios no se consideran un perjuicio indemnizable con cargo a las ayudas de la P.A.C.
Estos incendios, sus causas y consecuencias llevan a la reflexión, no sólo a adultos, sino también a adolescentes y niños. Al preguntar a estos últimos, aparecen testimonios que muestran verdaderamente una preocupación por el futuro de sus montes, y lo que supondrá para ellos el día de mañana.
No sólo les preocupan los animales que han sido calcinados; también están preocupados por los posibles problemas de salud que ellos mismos podrán tener si desaparecen estas masas de árboles. Igualmente, están preocupados al ver que tanta tecnología de la que están rodeados no impide que cada año se quemen más hectáreas de monte. Pero sus reflexiones van más allá: se preguntan sobre qué herencia vamos a dejarles, y qué tipos de árboles tendrían que replantarse para que no ardieran tan fácilmente como lo han hecho “estos pinos”. Y es que, según ellos “nos creemos que vamos a dominar el mundo y en dos días nos quedamos sin monte”.

En abril se realizó una excursión por la zona afectada entre Ejulve y Aliaga, y lo más interesante de ello es que iban niños y adolescentes, para realizar un recorrido de más de 15 Km. Es de valorar y felicitar el esfuerzo y el interés por “sus montes”: ellos son los futuros gestores de nuestro legado.
En España, desde los años 70 se llevan realizando campañas sobre prevención de incendios muy efectivas, dirigidas a todos los públicos. De hecho, en Teruel, la mayor parte de los incendios (53.4%) no son provocados por el hombre (ya sean por negligencias o intencionados), sino que son producidos por rayos.
Sin embargo, en los nuevos planes y programas de educación primaria y secundaria, escasamente aparecen textos de agricultura, ganadería e incendios. Son tan necesarios los nuevos estudios como la sabiduría de nuestros antepasados referente a la gestión del medio natural. Es tan importante y necesario un agricultor–ganadero, como una persona con título universitario en cualquier rama. Si desde niños adquieren formación sobre naturaleza, su gestión y la necesidad de implicarse en su conservación, todo este conocimiento lo pondrán en práctica cuando sean los profesionales del día de mañana.
Este abandono del campo, antes mencionado, y la necesidad de concienciación en las nuevas generaciones hacen que sean necesarios nuevos métodos de impacto mediático. Es particularmente necesaria una concienciación especial para escolares, realizar campañas sobre prevención de incendios y cuidado de los montes con algún método novedoso y atractivo. Un ejemplo, Smokey Bear, el oso de color marrón y pantalones vaqueros que conocemos el día de hoy, es la imagen de una de las campañas estadounidense de servicio público más exitosas de todos los tiempos. USDA Forest Service, la agencia nacional a cargo de la conservación forestal, decidió invitar al público infantil a participar en la lucha de prevención de incendios forestales. La difusión de ese mensaje es lo que ha hecho de Smokey Bear un oso tan especial. Este oso les dice a los niños (y nos dice a todos): "Sólo tú puedes prevenir los incendios forestales”.
Julia Escorihuela
Colectivo Sollavientos

1 comentario:

Luis Antonio dijo...

Me ha gustado mucho este artículo, Julia. Te felicito

Luis Antonio Perez Cerra