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lunes, 24 de agosto de 2026

LUCÍA PÉREZ GARCÍA-OLIVER, IN MEMORIAM






Ha sido Lucía persona de innumerables amistades destacadas, empezando por José Antonio Labordeta y Juana de Grandes; en Zaragoza, con toda la plana mayor del PSA (Partido Socialista Aragonés), con la flor y nata artística e intelectual de Teruel (de la que formaba parte) y en Valencia hasta del alcalde Joan Ribó. Pionera del movimiento ciudadano Teruel Existe y muy activa dentro de él , le cabreó enormemente su reconversión en partido político. Ha sido amiga leal, generosa y acogedora. Los “vente a mi casa” estaban siempre presentes en su boca.


Era Lucía persona animosa, de facilidad de palabra y habladora, pero con sustancia; una mujer enérgica, independiente, culta, positiva, franca y directa, incapaz de mantenerse quieta ante cualquier conflicto de su entorno. Siempre enfrascada en “proyecto tras proyecto”. Y no se amilanaba  ante nadie, ni ante nada, ni ante su última enfermedad. Tres días antes de su muerte, en el hospital, manifestó estar contenta. 


Era una mujer imprescindible al modo brechtiano (de las que luchan todos los días). Y está siendo doloroso prescindir de ella. Su pasión fue Teruel y fue Jorcas, a quien dio un brillo especial en el mapa con su promoción humana y cultural. Fue protagonista en el “contrato gratuito” de Labordeta para cantar en Jorcas unos cuantos años, la primera vez subido con su guitarra en un carro. Lucía cursó carrera en la facultad de Historia en Valencia y participó activamente en las asambleas estudiantiles. A principio de siglo impartió clases en la UNED. Antes lo había hecho en la Universidad de San Nicolás de Morelia (Michoacán, México). Ha trabajado como documentalista, archivera y jefe de investigación etnológica de la Diputación de Teruel.


“Desde hace la trápala de tiempo”, hacía uso frecuente de palabrejas y expresiones genuinas de algún sitio de las “de antaño melonar” y “a lo tonto modorro” no necesitaba “dios y ayuda”, “¡cojona!”, “San Periquitín” y “¡vuelta la burra al trigo!”, etc. Le encantaba el tiramisú, le gustaba fumar, la música folk y los libros. Leía mucho. Su casa, donde cuidó a su madre en la última etapa vital, es una auténtica biblioteca.


Ha sido Lucía implacable crítica de la inoperancia o nocividad de las instituciones y así lo ha reflejado en sus abundantes -siempre el teclado a punto- cartas a la prensa y artículos, con especial preocupación sobre las deficiencias sanitarias en Teruel.


Máxima investigadora del dance turolense, que no es una simple danza, sino una representación teatral popular, cuya recreación dirigió en Jorcas, nos deja en herencia cultural una bibliografía nutrida y notable. Impulsó libros de participación colectiva de las mujeres de Jorcas (“¿Hay buena gana?”, “Palabras de parte de Jorcas”) y participación de todos: “Jorcas: Memoria de un pueblo”. Es obra suya también “Pasión por lo cotidiano,  La maestra turolense Máxima Oliver Royo  en la fundación del Museo Etnológico Nacional”, en torno a esta pionera en trabajos científicos sobre cultura popular.


La Institución pública valenciana Alfons El Magnànim, va a publicar “El Abajamiento de Camarillas” (una manera de titular la conocida Pasión de Cristo). Quedan como obras póstumas también “Los Dances del Bajo Aragón y del Matarraña” y la transcripción de “El Catálogo Monumental de España”. Ya se publicó “La Entrada de Moros y Cristianos de El Pobo”, presentada en el Centro Aragonés de Valencia.


Pero probablemente su obra capital es la inédita (!) “Los Aquavera, una familia errante”, de 2016, una narración histórica sobre un linaje turolense, ampliamente documentada y anotada, que incluye apuntes autobiográficos.


Lucía forma parte de la célula generadora de nuestro Colectivo Sollavientos, gestado en Allepuz y Aliaga y presentado oficialmente a los medios turolenses el 31 de julio de 2007. A recordar su viaje a Zaragoza con Alejandro Pérez para hablar con el Justicia de Aragón sobre los proyectos mineros que amenazaban Aguilar y el Alto Alfambra.

Además ha prestado especial dedicación productiva a los valores culturales del Parque Cultural del Chopo Cabecero.

Ha pertenecido asimismo a la nómina activa de APUDEPA (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés).


Lucía “vivía, amaba, bailaba, moría y renacía. Con firmeza sembraba huellas de pasión en la tierra que la vio nacer”. 

Lucía, antropóloga, investigadora etnológica y dinamizadora cultural; nuestra compañera y amiga. Tu vida ha sido intensa, creativa y solidaria. 

¿Quién regará ahora las plantas de tu patio, que tan primorosamente cuidabas?


Gonçal Tena

Colectivo Sollavientos


martes, 7 de julio de 2026

Albert Marí, in memoriam





Sucedió en la noche entre el 3 y el 4 de julio. Se nos fue Albert Marí. Llevaba tiempo manteniendo a raya una grave enfermedad, pero una complicación acabó con todo en cuestión de días. A lo largo del sábado por la mañana, la noticia se fue difundiendo entre sus amigos y compañeros de Aguilar Natural y Sollavientos. Hay infinidad de frases más o menos hechas, más o menos corrientes, que en estos casos retratan cómo nos sentimos los que quedamos aquí. Creo que decir que «estamos tristes» es suficientemente claro, terminante y sonoro para expresar el hueco que queda, la desazón al final de la mirada.

Albert fue sensible, una persona bienhumorada y una buena persona. Charrar con él era grato, un rato provechoso. Su punto socarrón garantizaba que, en las conversaciones de asuntos cotidianos, banales, serios o, directamente, prácticos, no faltara la sonrisa e incluso una carcajada reconfortante. Fue un hombre comprometido, progresista, partidario de la causa de los humildes, de la igualdad. Un compromiso que no era ciego cuando los renglones de las buenas causas se tuercen. Quiero decir: sabía ser crítico con lo suyo. Es por eso por lo que su opinión valía tanto.

La sensibilidad y el compromiso nos trajeron a Albert. Fue un enamorado de su Valencia natal y un amante de Aragón. Ese es el cúmulo de motivos por los que se embarcó en la defensa de la naturaleza, la cultura y el paisaje del pueblo de su mujer, Fina, Aguilar del Alfambra, desde donde escribo estas líneas. No podía ser menos en una persona como él. Albert estuvo entre los elegidos para ponerse al frente de la Plataforma Aguilar Natural hace ya 18 años y, juntos, nos enrolamos, al poco tiempo, en el Colectivo Sollavientos, el colectivo que salvaguarda del olvido el Teruel interior.

El diseño de las rutas senderistas de Aguilar salió de su mano y de sus paseos. La dolçaina valenciana que tocaba amenizaba los actos y nuestras festividades. Lideró diversas iniciativas culturales para reivindicar las figuras de Vicente Blasco Ibáñez —¿a estas alturas hay que recordar que, si no el mejor novelista valenciano, sí fue el de más éxito?— y de su padre, Gaspar Blasco Teruel, de Aguilar. Se entiende que hacerlo era como un tropo de su misma biografía, una causa que unía a sus dos tierras e iluminaba los recovecos de una gran historia de un lugar humilde.

Albert, cuánto te vamos a echar de menos. Tus consejos, tu sentido del humor, tu forma de ser. Estamos en mitad de mil luchas contra gigantes malencarados, pero tu ánimo templado aguantó en la batalla mientras estabas aquí y seguirá de la misma manera hasta que acabemos. Y será así por el simple motivo de que tus compañeros te vamos a recordar. Junto a Fina, tus hijos y tus nietos. Un beso, amigo.

Ivo Inigo


jueves, 31 de octubre de 2024

 


JOSE MANUEL GONZALEZ CANO,  UN LUCHADOR INCANSABLE


José Manuel González Cano, en el centro, junto a  la ermita de Santa Isabel del Valle de Sollavientos (Teruel), en un encuentro con el Colectivo Sollavientos

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes lucharon muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

Bertolt Bretch


El pasado 28 de octubre, tras una larga y dolorosa enfermedad, falleció nuestro amigo José Manuel González Cano.


Trabajó, primero como Ingeniero Técnico de Montes para el ICONA y después en el Departamento de Medio Ambiente (Sección de Biodiversidad) del Servicio Provincial de Teruel, en pro de la  conservación de la naturaleza de esta provincia  manteniendo siempre un contacto directo muy humano con sus vecinos.


En los pasados "80" un grupo de jóvenes entre los 18 y los 20 años encontramos en él al maestro que nos enseñó a observar, conocer y disfrutar con las plantas y los animales silvestres. A comprender el funcionamiento de los ecosistemas de estas montañas. Y a comprometernos en la defensa de la vida silvestre y de nuestros paisajes. Ese contacto fue el germen del Ornitólogos Turolenses (OTUS), grupo que con el tiempo se integraría en Ecologistas en Acción.


Además de numerosos artículos reivindicativos publicados en la prensa, tan fundamentados como reposados en su exposición, desde su trabajo profesional fue mentor de diversos estudios que ayudaron a conocer la flora amenazada y singular, los bosques maduros o el estado de los ríos, entre otros muchos temas relativos del medio natural del Sur de Aragón. Dos  pequeños libros de divulgación, de los que es autor, “Historias del bosque y guía del naturalista de forestas” e “Historias del río” reflejan muy bien su aguda observación de los procesos naturales en los ecosistemas y la capacidad de transmitirlos.


La Asociación Amigos de Gallocanta le reconoció su labor en el año 2022 y le otorgó el título de Grullero Mayor, por su contribución  a la conservación y el conocimiento de los valores naturales de este enclave singular. 


Siempre nos dio mucha luz. Su entusiasmo era contagioso. Y tuvo una gran capacidad de hacer. Fue una persona clave para la conservación de la naturaleza de estas comarcas del sur de la cordillera Ibérica. Fue uno de los imprescindibles.


Le recordaremos siempre con mucho cariño y agradecimiento. Descanse en paz.


Chabier de Jaime Lorén

Angel Marco Barea