lunes, 29 de septiembre de 2014

FLORA Y FAUNA DEL PARQUE GEOLOGICO DE ALIAGA.

 
 
 
 
El pasado viernes 26 se presentó en la sede de ANSAR (Asociación Naturalista de Aragón) en Zaragoza la guía "Flora y fauna del parque geológico de Aliaga".  La obra ha sido editada mediante colaboración entre el Parque Geológico de Aliaga, el Parque Cultural del Maestrazgo, el Colectivo Sollavientos, ANSAR, OTUS-Ecologistas en Acción y la Asociación local de Cobatillas.  Su edición responde a la necesidad de ofrecer a los naturalistas, profesionales o aficionados, que visitan el Parque Geológico de Aliaga información sencilla y útil sobre la biodiversidad de la zona. La guía proporciona una visión integrada de la flora y fauna que albergan los ecosistemas de montaña propios de este territorio turolense, así como sus adaptaciones a un medio físico muy condicionado por las características geológicas del terreno. Han sido coordinadores de la misma: Violeta I. Simón, doctora en Biología y actualmente investigadora en la universidad escocesa de Stirling, y José Luis Simón, Catedrático de Geología de la Universidad de Zaragoza y coordinador científico del Parque Geológico de Aliaga.
La presentación de la guía se enmarcó, además, en un coloquio sobre "Teruel: biodiversidad, geodiversidad y amenazas ambientales". En él intervinieron, además de los coordinadores de la guía: José Manuel Nicolau, José Manuel Salesa y Ana M. Cortés, miembros todos ellos del Colectivo Sollavientos. Se reflexionó y debatió sobre el estado de conservación y los valores naturales de la provincia de Teruel (especialmente del "Teruel Interior") y las amenazas a las que se enfrenta a corto y medio plazo: minería; proyectos e infraestructuras energéticas, industriales y turísticas; proyectos de 'fracking''...  También, sobre la interacción de todo ello con las expectativas de desarrollo del territorio, y su incidencia sobre el empleo, la demografía y la economía.  Se abordó la difícil problemática de la restauración ambiental en la minería a cielo abierto o en las zonas que han sufrido incendios. Se repasó el caso paradigmático de la planta de Neoelectra en Aliaga, como muestra de las tensiones sociales que suscita el (falso) dilema entre conservación ambiental y empleo. Un mensaje final: 'el empleo, en el futuro, será sostenible o no será'.
 La reunión sirvió asimismo como punto de encuentro entre el Colectivo Sollavientos y la asociación ANSAR, y contribuyó al conocimiento mutuo y a la posibilidad de colaboración futura en nuevos proyectos.

martes, 23 de septiembre de 2014

VI FIESTA DEL CHOPO CABECERO: 25 DE OCTUBRE. BLESA Y HUESA DEL COMÚN

publicado en: //http://naturaxilocae.blogspot.com.es/


El próximo día 25 de octubre celebraremos la VI Fiesta del Chopo Cabecero en las localidades de Blesa y Huesa del Común (Cuencas Mineras) bajo el lema “El agua, la vida de los viejos árboles”. Como en otras ediciones queremos contar con todas las personas que aman los viejos árboles, la cultura popular, la vida silvestre y los paisajes rurales del sur de Aragón y os invitamos a disfrutar conociendo unos pueblos y parajes preciosos con este programa:
Cartel copia 
9:50 h. Recepción, bienvenida y presentación de la VI Fiesta del Chopo Cabecero en la plaza de Blesa.
10:00 h. Inicio de la excursión por la ribera del río Aguas Vivas, subiendo el estrecho para disfrutar de la panorámica de El Hocino y alcanzar después la Vega del Morenillo con su chopera de cabeceros y un paisaje de secano de gran interés ambiental.
11:45 h. A la vuelta del paseo, cerca de Blesa, habrá una demostración de escamonda de varios chopos cabeceros por trepadores de la empresa Xiloforest.
12.15 h. Visita libre del Molino Harinero, del Museo de la Carpintería y de la Iglesia de Blesa.
13.15 h. Recorrido en coche desde Blesa hasta Huesa del Común con paradas para conocer el estado del río Aguas Vivas y de los chopos cabeceros tras el desvío del caudal hacia el canal del embalse de Moneva, así como elementos patrimoniales como la ermita de Santa Quiteria.
DSC_4939
13.45 h. Fallo del “I Concurso de Fotografía sobre el Chopo Cabecero” y presentación de la exposición fotográfica en el pabellón de Huesa del Común.
14:30 h. Comida popular, en el pabellón de Huesa del Común.
16:00 h. Presentación por parte de las entidades organizadoras.
Entrega del título Amigo del Chopo Cabecero 2014 y homenaje a Helen Read por su trabajo en el estudio, la conservación y la difusión de los árboles trasmochos en Europa.
Participación de investigadores, asociaciones y entidades comprometidas con la conservación y defensa de los viejos chopos trasmochos.
Palabras de la A.C. El Hocino de Blesa y de la A. C. Castillo de Peñaflor
Palabras de los Alcaldes de Blesa, de Huesa del Común y del presidente de la Comarca de Cuencas Mineras
17:00 h. Concierto musical con los grupos:
- Sintrom ni son
- Bucardo. Folklore Aragonés
La inscripción para la comida se formaliza con el ingreso de 12 euros (6 euros menores de 10 años) antes del 22 de octubre en la cuenta ES60 2086 0012 9107 0004 7992 (CAI-Ibercaja) indicando el nombre y apellidos.
DSC_4387
Organizan
A.C. El Hocino de Blesa–– A.C. Castillo de Peñaflor de Huesa del Común- Ayuntamiento de Blesa –Ayuntamiento de Huesa del Común - Centro de Estudios del Jiloca
Colaboran
Comarca de Cuencas Mineras- Ofycumi- Bucardo Folklore Aragonés – Sintrom ni son - VoluntaRíos – Xiloforest - Ordio Minero – Cofradía Virgen de la Aliaga – C.E.A Ítaca – Ivvis – C.E.A. Ítaca – Jamones El Calamochino
Teléfono: 650114317                 Más información: www.chopocabecero.com

miércoles, 17 de septiembre de 2014

PREGÓN PARA EL OTOÑO DE ALIAGA







Gonzalo Tena Gómez*



¡Atención viajeros y viajantes paseantes y caminantes ciclistas y cicloturistas, naturistas y naturalistas fotógrafos y pintores musulmanes cristianos y budistas cazadores y recolectores cromañones y neandertales pastores y agricultores becarios y doctoras estudiantes y profesores clérigos y seglares niños y mayores gente seria y risueña casados solteros y divorciados y sus versiones femeninas convencionales y travestis moteros y automovilistas escaladoras contemplativas lectoras de todos los géneros literarios conservadores y anarquistas nudistas y recatados taurinos y animalistas ornitólogas y botánicos vegetarianos y omnívoros feministas señoras y señores (añádanse pares de grupos de personajes estrambóticos o asimilados al gusto, y ya casi tengo medio artículo); saboreadores del paisaje!:
Aliaga está aderezando su otoño para recibiros. Allí os esperan:
Pliegues geológicos fantásticos y estratos arrugados de caliza blanca unos y dorados y enhiestos otros, coronados por cabras salvajes, en pose fotográfica, alerta, después de ascender de fuentes y riberas cuando se les sorprende en los atardeceres.
Toda la rica y variada fauna y flora que se reseña en la reciente guía fácil del Parque Geológico (ya a la venta) y la que no.
Una amplia colonia de buitres leonados, que quieren comer y redondean su vuelo, pero no, no vienen a por vosotros.
Su flamante oferta de alojamiento hotelero y otras más asequibles. Su lindo albergue, de punta en blanco y amarillo, a punto para quien quiera gestionarlo.
Sus ríos y fuentes con el rumor recobrado, que estuvieron esperando la lluvia muchos meses, arrebatados por la tremenda tromba de agua y granizo del sábado 6 de setiembre y el pueblo ya puesto a punto y limpio.
 Sus fotogénicas masadas en ruinas y  sus bellas masadas restauradas.
Sus caminos y senderos marcados y no marcados y sus pistas deseando ser recorridos pacientemente, con actitud contemplativa u observadora. Mil rincones por descubrir e itinerarios por trazar.
 Su Olla con pliegue de serpiente, su Porra erguida y su castillo venerable (atención con la ascensión).
Sus abruptos y escarpados barrancos y sus bestiales panorámicas y sus vistas ribereñas sosegadas.
Sus hermosas cicatrices tras el aciago incendio del nuevo milenio. Que sea el último.
Sus aromáticas sargas en las riberas. Sus hileras de añejos y fantasmagóricos gigantes chopos cabeceros que han desistido de la escamonda de antaño, en breve revestidos de oro fúlgido.
Sus hermosos solanares moteados de enebros y sabinas negras de color verde aguacate. Y las sabinas escaladoras en vivac permanente sobre las paredes calizas de vértigo. Peñas escarpadas empapadas de la nostalgia de las miradas de los visitantes precedentes.
Y sus salvias, espliegos, ajedreas, erizos y, cómo no, espinosas  aliagas. Los villomos amarilleando y los espinos y los azarolleros.
Y quizá algún rebollón.
El arrullo musical de las bandadas de abejarucos multicolores.
Y todos los pinos negrales y  albares. Y el pino de Cobatillas negro carbón y verde negral, símbolo de supervivencia ante todas las crisis. Y el de Casimiro en el horizonte de La Lastra. Y los pobrecicos de repoblación alineada. Y esos arces que se encienden en tonos rojizos en las laderas elevadas al pie de las peñas. Y las sufridas carrascas colonizando espacios imposibles y algunas orondas encinas en los ribazos. Y los rebollos cuajados de agallas marrones redondas.
Y sus espectrales ruinas industriales.
 Sus bollos, sus tortas y sus variadas pastas dulces tradicionales. Y una miel deliciosa. Su coqueto supermercado.
 Su recoleta biblioteca, acogedora y familiar.
Sus frescas noches diáfanas de un millón de estrellas fijas y alguna fugaz pendiente de vuestro deseo.
 Y su gente.


* Colectivo Sollavientos

martes, 9 de septiembre de 2014

LAS UVAS DULCES








José Antonio Labordeta, compositor de canciones (no sólo de himnos)


Araceli Cereceda y José Luis Simón


A comienzos del verano salió a la luz Las Uvas Dulces, el magnífico disco de María José Hernández que recopila y recrea en tono muy personal de una docena de canciones de José Antonio Labordeta. Son canciones, en general, poco conocidas, que nunca fueran coreadas como himnos por los millares de seguidores de nuestro cantautor más querido. Son canciones que Labordeta grabó pero que no prodigó en sus conciertos, obligado seguramente a cultivar la imagen aragonesista y reivinticativa que el público forjó de él en detrimento de su faceta de poeta y músico íntimo.

María José Hernández nos permite redescubrir a un compositor de canciones, oculto tras la sombra alargada del cantautor épico y recio. Hay que decir que el estilo interpretativo de José Antonio no ayudó precisamente a que ese tipo de canciones más melódicas e introspectivas fuesen valoradas en su justa medida. Es sin duda paradójico, pero hacía falta que viniese una intérprete de otra generación, mujer, sensible, con una voz delicada y elocuente, para poner a las canciones del abuelo un color nuevo que nadie habíamos atisbado.

La voz de María José transmite serenidad, intimidad. Canta de manera natural y sin estridencias. Se atisba tras ella la personalidad de una mujer sencilla, cristalina, que tiene el don de cantar como si hablara, que hace fluir su voz como el agua que surge de un manantial.

‘Guárdate’ y ‘Con tu voz’ son dos auténticas joyas talladas con esmero. Otros, como ‘Rosa, rosae’ son temas más conocidos a los que la cantante aporta su sello personal. El plus de calidad que otorgan los arreglos introducidos por ella misma y por otros compañeros de proyecto (Sergio Marqueta, Gonzalo Lasheras, Joaquín Pardinilla y Daniel Escolano) los convierten en canciones para escuchar una y otra vez, descubriendo siempre un matiz nuevo, un toque armónico que sorprende. A ‘Pequeña libertad’, una de las canciones de Labordeta con musicalidad propia y un tanto apartada de los patrones melódicos comunes en él, se le ha dado la vuelta como a un calcetín y se ha convertido en una canción distinta, extremadamente fresca y bella.

Hemos recuperado al Labordeta compositor porque hemos tenido la inmensa suerte de que una mujer aragonesa haya tenido el atrevimiento de cantarlo. Lo celebramos sinceramente.





Podéis acceder al contenido  de las Uvas Dulces en la  web:

martes, 2 de septiembre de 2014

EL FUTURO DE YESA: GANADEROS PRODUCTORES DE AGUA







Las urbanizaciones de Yesa expropiadas. La ladera no es segura para albergar viviendas pero sí para sostener la presa. La CHE debería explicar esta aparente contradicción. ¿Y se acuerdan del compromiso solemne del ex-presidente Marcelino Iglesias en aquel discurso inaugural de legislatura prometiendo una política de aguas que no afectaría ya a más núcleos de población? Pues no solo eso, sino que la CHE ha clavado las pilastras del nuevo puente de Artieda, como aguijones en la piel de un toro, a pesar de que en el peor de los casos no circularán vehículos por él en unos cuantos años. ¿Otra versión del bailaré sobre tu tumba? Hay poco de racionalidad en esa decisión y mucho de emocional. Pero de emociones bajas.
Cansa mucho tener que repetir una y otra vez lo obvio. Que las laderas de la cerrada de Yesa son inestables, no son adecuadas para albergar una presa y no se puede poner en riesgo la vida de los sangüesinos. Lo advirtió el ingeniero de la actual presa, René Petit. Lo explicó el Doctor Montserrat. Lo viene trabajando a fondo desde hace 20 años el profesor Antonio Casas. Y hay más obviedades: Que el coste económico de las obras se ha triplicado y la obra no resiste ningún análisis coste-beneficio. Que Bardenas podría embalsar tanta o más agua que el Yesa recrecido con embalses en su propio territorio, tal y como se propuso hace una década. Que la Canal de Berdún ya contribuyó de manera notable al regadío de Bardenas con la presa actual pagando un precio altísimo en sufrimiento humano y desvertebración territorial. Pero ahí siguen con la misma matraca: “Aragón, agua y futuro”.
Permítanme hablar del futuro. De un futuro que es ecológico o no será. Es decir, o nuestra forma de vida respeta el funcionamiento de la naturaleza para seguir recibiendo de ella los múltiples servicios que nos presta –imprescindibles para nuestro bienestar- o nuestra sociedad no es sostenible.  Necesitamos ecosistemas saludables pletóricos de biodiversidad para disponer de antibióticos, fármacos, alimentos y materias primas básicas, para tener bajo control plagas e infecciones; ecosistemas que sigan generando el oxígeno que respiramos, regulando el clima, dándonos agua de calidad, protegiéndonos de las inundaciones y tormentas; paisajes que contribuyen al desarrollo de nuestra identidad como personas, a nuestro bienestar emocional y que además son la base del turismo, … y no seguimos más pues la lista es interminable.
Es sabido que los caudales del Aragón y de la mayoría de los ríos pirenaicos se han reducido en torno a un 20% en los últimos 60 años a causa del desarrollo de la vegetación tras el abandono rural. Los montes se han vestido. Antiguos bancales de cultivo y lastras están siendo colonizados por los pinos; algunos pastos de alta montaña matorralizados, embastecidos; y valles enteros como La Garcipollera, fueron repoblados. Esta nueva vegetación consume una parte de agua de la lluvia en la fotosíntesis para desarrollarse, enviándola a la atmósfera (agua verde) y la detrae de los ríos y acuíferos (agua azul). Así que tenemos más biomasa -lo que va bien contra el calentamiento global-, mejor conservación del suelo, agua de más calidad, pero menos agua para nuestro consumo. De este fenómeno se pueden extraer muchas lecciones. Comentaremos sólo una de ellas: El agua de los ríos no viene sólo de la lluvia y de la nieve que caen del cielo. Depende también de las actividades humanas que se llevan a cabo en el territorio, de manera que los habitantes de la cuenca del Aragón pueden influir en la cantidad de agua a “producir” y a aportar a los embalses. Y su influencia no es pequeña, supone muchos hectómetros cúbicos.
En las próximas generaciones la economía pirenaica del futuro añadirá a sus tradicionales fundamentos –turismo y sector primario- una nueva actividad: la provisión de servicios ambientales. Y probablemente el más importante y valioso será la producción de agua, la cual se llevará a cabo mediante el manejo de la vegetación. De manera que veremos ganaderos que además de carne y leche producirán … agua. Y forestales que manejarán el monte para generar agua, además de madera. Para desarrollar esta nueva actividad habrá que mantener una relación más cercana y estrecha con la naturaleza, desde luego con una mirada nueva y nuevas técnicas. Y a la vez, habrá que reforzar el sentimiento de arraigo, de vínculo a una tierra, a un río, a un territorio. Un vínculo emocional de calidad, sin duda. Será tarea que habrán de abordar ya nuestros hijos, pero antes nosotros tenemos que despejarles el camino acabando con los fantasmas del pasado: Yesa no pas.

José Manuel Nicolau Ibarra
Profesor de Ecología
Universidad de Zaragoza


 Artículo publicado en "El Pirineo Aragonés de Jaca", el periódico más antiguo de la prensa aragonesa.