jueves, 26 de marzo de 2015

LA CASCADA

Historias del Ebro (2)



En la Geografía Física actual ya no nos dedicamos a localizar los “accidentes geográficos”. Para eso están los atlas, Google Earth y la Wikipedia. La investigación se centra, desde la Teoría General de Sistemas, en descubrir el funcionamiento de los procesos naturales, sus respuestas y el control que ejerce el hombre sobre ellos. En Hidrología, una de las ramas en auge de la Geografía, abundan los sistemas de tipo “cascada”, “proceso-respuesta” y “control”.
Un sistema de “cascada”, de masa y energía, es un conjunto de relaciones y flujos en el que la masa y la energía van pasando de un lugar a otro. Una riada, como la del Ebro de estos últimos días, es un ejemplo de libro de “cascada de masa”: primero el agua estaba en el Atlántico, luego en las montañas cantábricas en forma de nieve, posteriormente en la riada del Ebro, y al final, en el Mediterráneo. Pero este “sistema riada” tiene otros elementos importantes: la masa de sedimentos y la energía cinética del agua roja y gravas en movimiento (ver Historias del Ebro (1): Gran Jefe Agua Colorada)
En un sistema, todos los elementos están relacionados en el tiempo y el espacio: si al deshielo se le une el agua de lluvia, la entrada de masa es mayor y más rápida, la energía potencial y cinética es más elevada, y el arrastre de sedimentos aumenta. Los propios sedimentos que arrastra el río cumplen el papel de disipar esa energía cinética: si el agua va más rápida, arrancará más sedimentos para ir más lenta (y puede, por ejemplo, descalzar puentes), y si se han hurtado sedimentos al río (graveras), el agua irá más rápida… hasta que vuelva a equilibrarse arrancando una nueva carga. Hay un perfecto equilibrio entre todos los elementos, y si alteramos uno de ellos, cambiará la “respuesta” en busca de ese equilibrio.
La llanura de inundación del Ebro, los meandros, las barras móviles de gravas, etc, son las “respuestas” naturales del sistema de cascada del Ebro. Las barras móviles son ejemplos de reajustes continuos entre la energía del rio y la masa de sedimentos. Los meandros son la forma con la que el río pierde capacidad de carga, al alargar el camino, perder pendiente y poder así depositar los sedimentos. La llanura de inundación es así un espacio creado por el río y acomodado a su propia dinámica… Son ejemplos de “sistemas de proceso-respuesta” naturales.
Los “sistemas de control” aparecen cuando el hombre altera en mayor o menor medida cualquiera de los elementos del sistema: podemos dar por seguro que cambiará la respuesta. Es impepinable. La Geografía moderna es una ciencia que intenta investigar estos “sistemas de control”, por dos razones: para estimar y evitar el impacto de las actuaciones del hombre sobre la naturaleza, que pueden llegar incluso a generar respuestas con riesgos, y para intentar mejorar la respuesta del sistema. Pero habitualmente “controlamos” los sistemas sin conocer del todo su funcionamiento, sus “procesos-respuesta” naturales. Y entonces corremos un grave riesgo de meter la pata.
Hemos “controlado” mucho al Ebro, y seguro que hemos cambiado sus respuestas a lo largo de la Historia. Yo no conozco al Ebro en profundidad, pero me da la impresión de que todavía no comprendemos del todo sus sistemas naturales para saber si es bueno o malo hacer diques, extraer gravas, limpiar la vegetación de ribera, etc. Por ello es necesario oír a los especialistas: a los hidrólogos, geomorfólogos, climatólogos, ingenieros hidráulicos… que, aunque no conozcan del todo el sistema “riada del Ebro”, son los que más se acercan a ello. Y los hay. Y muy buenos.

Alejandro J. Pérez Cueva
Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Valencia

Miembro del Colectivo Sollavientos

miércoles, 18 de marzo de 2015

GRAN JEFE AGUA COLORADA

Historias del Ebro (1)

Los sioux son indios de pradera. A los apaches les gusta estar en la estepa, a los yumas en el desierto, a los mohicanos en los fríos y húmedos bosques de los Apalaches, pero a ellos les encanta seguir las pausadas riadas de bisontes por los herbazales de las amplias llanuras y valles al pie de las Rocosas.
Gran Jefe Agua Colorada recuerda la historia que empezó en Fort Laramie: primero fue un pequeño montículo al lado de Platte River, un gran río que afluye al Missouri en Omaha. Fort Laramie no obstruyó las lentas riadas de bisontes que seguían sus bisabuelos, pero enseguida llegaron los “castores impacientes”, rostros pálidos que se sintieron seguros, empezaron a multiplicarse y lo llenaron todo de granjas, pueblos, diques y caminos.
La guerra fue inevitable, y sus antepasados la perdieron. Fueron recluidos en reservas y construyeron diques alargados, entre los cuales pretendían que discurriesen las manadas de bisontes. Pero a estos les gusta ir lentos y esparcidos por la pradera, abonándola. Cuando los obligas a ir en fila por un camino estrecho, la estampida es segura, y una masa de bisontes a gran velocidad es temible: rompe diques, descalza puentes, destruye cultivos y granjas de los “castores”... Una estampida desbocada y mal dirigida puede arrasar un pueblo. A veces la riada de bisontes es inevitable, porque hay años en que se reproducen y acumulan muchísimo en las montañas, y bajan de golpe. Este año ha ocurrido el fenómeno.
Una vez más muchos “castores”, impacientes, piden a los rostros pálidos de su Gobierno que tomen medidas contra los sioux y los bisontes: que los almacenen en unas reservas que han inventado, en las que están amontonados y los van soltando poco a poco, que los trasvasen con canales a territorios de otros indios, que no tienen bisontes pero les gusta su carne, que arrasen las mimbreras, sauces y otros matorrales que ramonean los bisontes y le sirven, a Agua Colorada, para construirse su bonita corona…
Algunos “castores”, amigos de los sioux, hablan de “renegociar el espacio de estampida”: darles más terreno, para evitar que se dirijan a zonas de gran valor de los “castores”. A Gran Jefe Agua Colorada no acaba de gustarle la idea. Preferiría que los bisontes fuesen lentos, fertilizando la pradera, sin levantar polvo. Y él dando vueltas, zigzagueando, sin parar el lento paso de su caballo, recorriendo más camino antes de llegar al delta, sin que sus cascos al galope arranquen la tierra…
Gran Jefe Agua Colorada sabe, por experiencia, que los “castores” amigos suelen dar buenos consejos a su tribu, que los rostros pálidos han invadido su llanura desde hace muchos años y tienen que coexistir con ellos, que las guerras que han empezado siempre las han perdido, y que los rostros pálidos del Gobierno no lo tienen claro. Se teme lo peor. Los rostros pálidos amigos tienen mucho “arrojo”: tampoco les gustan del todo sus propuestas, pero son los únicos que saben que, sin ellas, Gran Jefe Agua Colorada y su tribu desaparecerán.

Alejandro J. Pérez Cueva

Colectivo Sollavientos

Charla de Carmelo Marcén en Teruel

Próximo jueves, día 19, Carmelo Marcén, 17,30 en Salón de Actos de Vicerrectorado (campus de Teruel), y a las 19.30 h. en librería Senda (C/ amantes).

Es maestro y geógrafo. Profesor de Ciencias Naturales en el IES “Miguel Catalán” de Zaragoza. Premio Nacional “Educación y Sociedad 1993” por su trabajo El río vivido. Una aproximación al ecosistema fluvial. Ha elaborado materiales didácticos sobre el agua para el Ayuntamiento de Zaragoza, Gobierno de Navarra, Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, Ministerio de Educación y Ciencia, Centro UNESCO Etxea, Fundación Ecología y Desarrollo, Fundación Nueva Cultura del Agua. 

Ha participado, junto con sus alumnos, en varias investigaciones sobre aprendizaje y agua publicados en revistas especializadas como Cuadernos de Pedagogía e Investigación en la Escuela. 


Es coautor de varios libros sobre el agua.



martes, 17 de marzo de 2015

"El proyecto de mina de Borobia: conflicto en la frontera".

Tercera sesión del ciclo de charlas "Geología para la Sociedad del Conocimiento”.

En este caso trataremos sobre el proyecto de ampliación de la mIna de Magnesitas de Borobia y sus posibles afecciones medioambientales en Soria y Aragón. 
La Junta de Castilla y León ha otorgado la explotación de la mina de magnesita de Borobia (Soria) a la compañía Magnesitas de Navarra, con un proyecto a cielo abierto que ocuparía 42 hectáreas y supondría la extracción de 250.000 toneladas anuales (SoriaNoticias.com).
El proyecto es visto en algunas localidades de Soria como una oportunidad de desarrollo, pero ha recibido un gran rechazo social en otras zonas de Soria y Zaragoza porque se teme que afectaría a la reserva hidrológica de la Sierra del Tablado y a la cuenca del río Manubles.

Título: "El proyecto de mina de Borobia: conflicto en la frontera".
Ponentes: 
José Ángel Sánchez (hidrogeólogo, Dpto. de Ciencias de la Tierra, Universidad de Zaragoza).
María Blasco (geóloga; presidenta de la Asociación Carrabilla, de Ateca; premio de la Fundación Yves Rocher 2008; premio Medio Ambiente de Aragón 2009).
Presenta y modera:
Antonio M. Casas (Dpto. de Ciencias de la Tierra, Universidad de Zaragoza).

domingo, 15 de marzo de 2015

PARTICIPACIÓN CIUDADANA, PARA ABRIR BOCA


                                                                                                      Todo para el pueblo, pero desde el pueblo
                                                                                                       La gente decide; los gobiernos gestionan
                                                                                                               (CITAS  APÓCRIFAS)


Al igual que la expresiones “desarrollo sostenible” o “proyecto sostenible”, “participación ciudadana” es una expresión manida y cuasi vacía de contenido real, papel mojado, así como las primeras suelen estar fuera de toda objetividad comprobable. Un pequeño porcentaje de gente hace uso (ocasional) de los escasos cauces de participación que nos brinda la legislación actual.
Echaremos mano del diccionario de la R. A. E. para intentar delimitar conceptos. Participación  deriva de participar : “tomar parte en algo; recibir una parte de algo; compartir opiniones o ideas; noticiar, comunicar”. Y participar viene de parte: “cada una de las personas que contratan entre sí, o que tienen participación o interés en un mismo negocio; cada una de las personas o de los grupos de ellas, que contienden, discuten o dialogan”. Ciudadana es un adjetivo “relativo a las personas que integran los estados modernos, sujetos de derechos políticos y que intervienen ejercitándolos en el gobierno de un país”. Este vocablo resulta una complementación de participación, y, en buena medida, una cierta redundancia del concepto de la primera, expresada claramente al afirmar  que estas personas tienen derechos políticos que ejercitan interviniendo en el gobierno de un país.
Sin dejar de lado la Gramática (queda excluida la parda), observamos que  participación ciudadana podría complementarse contestando a las siguientes preguntas: “¿Para qué?”, “¿En qué aspectos concretos?”, “¿Hasta dónde?” y “¿Cómo?”. Dejamos las preguntas en el aire para quien quiera  plantear(se) las respuestas.
La inamovible según para qué y vigente Constitución Española de 1978 hace constar:
Art. 9.2.: “Los poderes públicos facilitarán la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, social y cultural”.
Art. 23.: “Los ciudadanos tienen derecho a participar en los asuntos públicos directamente o por medio de representantes libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal” (hemos añadido la negrilla). Curiosamente  la participación directa se antepone a la electiva de representantes en el texto constitucional.
En los programas electorales de los partidos políticos suele aludirse a la participación ciudadana. Existen concejalías de participación ciudadana, algunas con su correspondiente reglamento, e incluso algunos municipios brindan a su ciudadanía unos “presupuestos participativos”. Frecuentemente se equipara la participación ciudadana al hecho de hacer preguntas o propuestas ante los oídos de cargos políticos.
Obviamente nuestro Colectivo Sollavientos, junto a otros grupos humanos y asociaciones,  intenta ser un ente de participación ciudadana en el Teruel Interior.

* Colectivo Sollavientos
  Gonzalo Tena Gómez


jueves, 12 de marzo de 2015

El Pobo Norte


 ASAMBLEA SOLLAVIENTOS-POBORINA

(Probablemente fue la más cálida asamblea de nuestro colectivo en mucho tiempo, por la acogida que nos hicieron “los poborinos” y por tener lugar en El Horno, con una asistencia que llegó a superar las 30 personas).

La gente del Poborina es gente que trabaja por hacer su pueblo un pueblo de ciudadanos más felices, más comprometidos.
Han logrado situar a El Pobo en el mapa musical de España. Han logrado que su gente se sienta identificado con un proyecto. Han logrado que de una idea que nació para hacer andar el pueblo un fin de semana se materialice en una cohesión social, identitaria. Han conseguido que una idea haga vivir el día a día de su pueblo a lo largo de todo el año.

 Fito  nos explicó la organización de la Poborina Folk y sus proyectos en marcha (edición de un vídeo sobre imágenes del pasado, de un CD-libro sobre el Dance de El Pobo,  reforestación de la redolada y jornadas de arquitectura rural) y nos presentó las asociaciones culturales Ardacho y La Albada. 

Más que interesantes son sus revistas  de la Poborina y de “Cosicas de El Pobo”. Cuántos quisiéramos tal calidad para muchas cosas que se hacen.

Se oficializó la sintonía y la colaboración entre Sollavientos y la comisión organizadora del evento cultural. Se incluyó en el programa de este año la representación del Romance del Ciego en la tarde del sábado 20 de Junio. Además de la presentación del disco-libro "Tierra", ojito con eso también...

Acabada la asamblea, nos dirigimos a la exitosa fábrica local de birra Castel, donde la degustamos (buenisma) y brindamos por to lo güeno.

Y a comer y a charrar. Buen ambiente, sabrosas proteínas del terreno en variados formatos y abundancia superabundante.

Y llegaron las canciones: albadas, Somos y Canto a la Libertad de Labordeta. Y una impagable actuación de Víctor homenajeando al vino, cuyo título no recuerdo, pero que alguien grabó aunque, quizás estas cosas, es mejor verlas en acción y en riguroso directo.


Agradecidísimos todos. Como agradecidos estamos por la inclusión de este precioso texto en el Facebook de Poborina y El Pobo Norte.

Ayer vivimos en El Pobo una intensa jornada. Tuvimos la visita del Colectivo Sollavientos que escogió nuestro pueblo para celebrar su reunión semestral. De paso, nos contaron sus proyectos y realidades y, por qué no decirlo, nos dejaron gratamente sorprendidos por su buen hacer, sus conocimientos y su compromiso con la defensa de nuestro territorio. ¡Maja gente!
Fruto de este encuentro, contaremos con ellos en la próxima edición de Poborina donde nos sorprenderán con un curioso formato de reivindicación que os hará pensar. También fruto de la reunión, decidimos dedicar la tarde del sábado de Poborina Folk a la reivindicar una nueva cultura de la geología, de la tierra. Creemos que lo de ayer fue el primer paso para una colaboración duradera y fructífera.
Hubo tiempo también para compartir una buena cerveza Castel y una sencilla pero copiosa comida –gracias al equipo de "asadores"– con sus cánticos a los postres y todo.
También degustamos los magníficos postres que nos trajo, desde Huerto (Huesca) nuestros queridos amigos Soraya y José Antonio. ¡Riquísimos!
Decir, para terminar, que entre las tres asociaciones convocantes (AC La Albada, AC El Ardacho y Colectivo Sollavientos) nos juntamos medio centenar de amigos.
Como os decimos, un gran día para recordar




domingo, 8 de marzo de 2015

Ecologistas en Acción Zaragoza ante la crecida del Ebro

Ante la situación de emergencia que están sufriendo nuestras vecinas y vecinos por las inundaciones del río Ebro, Ecologistas en Acción Zaragoza queremos expresar lo siguiente:
  • El río tiene vida y hay que entender sus dinámicas.  No se trata de Ecologistas en Acción Zaragoza ante la crecida del Ebro
  • adaptar el río y tratar de canalizarlo. Algo que es imposible. Sino adaptarnos nosotros, nuestras necesidades y nuestros aprovechamientos y actividades productivas a la propia dinámica fluvial, minimizando por otra parte los daños de las inundaciones sobre los cascos urbanos de las localidades ribereñas existentes con protecciones adecuadas. El río seguirá sedimentando donde tenga que hacerlo y donde le dejemos. Estamos en una llanura con muy poca pendiente, puede que haya tramos y fases de tiempo en los que el cauce se eleve, es normal y no se puede evitar.
  • Siempre hubo inundaciones y siempre las habrá. No debería ser un problema y aunque lo sea no tiene solución. El río siempre va a estar ahí (o eso esperamos) y siempre va a tener crecidas. El riesgo solo se reducirá reduciendo la exposición y la vulnerabilidad.
  • Los humanos hemos ocupado las llanuras de inundación de los ríos mediterráneos. Somos nosotros mismos los que nos ponemos en riesgo. Si construimos viviendas e infraestructuras o cultivamos en zonas inundables, somos nosotros los que nos ponemos en riesgo a nosotros mismos y a nuestras propiedades, salvo que hagamos cultivos compatibles con la inundación o que construyamos palafitos, es decir viviendas altas, con la planta por encima de la altura máxima de inundación, sostenidas sobre pilares y sobre un espacio diáfano sin tabiques, para dejar que circule al agua. A comienzos de siglo ni se construía ni se cultivaba tan cerca de los cauces, pero a partir de los años 60 ó 70 esto cambió con la “fiesta del ladrillo, la especulación y el urbanismo salvaje”.
  • El Doctor Alfredo Ollero, profesor de Geografía Física en la Universidad de Zaragoza y del Centro Ibérico de Restauración Fluvial, es decir, científico experto en ríos, escribía hace unos días: “Estamos de enhorabuena con una crecida del Ebro que renueva el río, mueve los sedimentos, limpia y mantiene a raya a las especies invasoras. Menos mal, porque en 2014 no hubo. Esto significa que 2015 va a ser un buen año para el río y las riberas y para nuestra salud ambiental”.
  • Los dragados son actuaciones muy agresivas, costosas, no traen soluciones permanentes y generan un impacto tremendo. Dragar es caro, inútil y contraproducente, además de ilegal. Se dragó en 2010 (Gallur, Cabañas) y en 2013 (Castejón, Novillas, Pradilla, Boquiñeni, Pina). ¿De qué ha servido? Dragar los ríos implica serios daños medioambientales para el ecosistema, entre otras razones porque el río, no solo es solo agua que se observa. Si lo que queremos es limpiar el río, la crecida es la que limpia.
  • Las riadas también nos traen sedimientos y limos que aseguran la fertilidad de la tierra. Algo importantísimo si queremos seguir viviendo de la agricultura en los pueblos. La falta de humus y rizomas en los campos de labor aragoneses, o sea, la pobreza de nuestros suelos por culpa de la agricultura intensiva hace que la tierra no cumpla su labor de retener agua lo que aparte de desertificar nuestros campos hace que el agua escape sin control en forma de escorrentías que dañan el suelo y lo erosionan y que inunde rápidamente la capa freatica. Es decir; el agua que pasaría poco a poco en un caudal uniforme se convierte en un torrente de agua después de las heladas y días de nieve que hemos tenido.
  • Los diques y embalses tienen muchas deficiencias en la gestión de crecidas e inundaciones. Hay que dejar espacio al río para desbordarse. El agua discurre tan constreñida que se inyecta la capa freática y se inundan también los campos de cultivo más lejanos al propio río. Los sistemas humanos de defensa son poco útiles y muchas veces contraproducentes en el río Ebro y otros ríos de llanura, es decir, no de montaña. Estudios científicos y técnicos realizados en todos los países desarrollados demuestran un continuo aumento en los daños económicos por inundaciones, pese al incremento de medidas estructurales (presas, diques, escolleras) para controlar las crecidas.
  • En cuanto a los embalses para reducir la punta de las crecidas -con desembalses parciales-, un sistema que "tiene ventajas y desventajas". De un lado, "se logra bajar la punta, pero la crecida sale escalonada y dura más tiempo, lo que suele causar inundaciones muy prolongadas que generan más daños en cultivos y zonas anegadas".
  • Ante las crecidas, el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de las confederaciones hidrográficas es "muy bueno" y permite predecir con suficiente antelación. Por eso creemos que en la Confederación Hidrográfica del Ebro no se están haciendo bien las cosas. Y señalamos directamente a su máximo responsable, Xabier de Pedro, del Par, que debería dimitir por tan penosa gestión. Tienen los medios, pero los usan mal. La gestión de la CHE debería ser más democrática y participada. Las declaraciones de Luisa Fernanda Rudi, presidenta del Gobierno de Aragón por el PP, son demenciales. Achacar los desalojos de personas a "un comportamiento extraño del río", decir que los técnicos no esperaban esta crecida, además de una insensatez es una mentira.
  • Científicos, ecologistas y personas con sentido común estamos cansadas de repetir cada año lo mismo, tratando de hacer pedagogía y poner sensatez donde solo hay electoralismo, demagogia e intereses particulares. Una vez más, desde la tele y la política profesional se da por hecho que el río, y sobre todo sus gravas y su vegetación, tienen la culpa de esta situación.
  • La Directiva Marco del Agua no la hemos redactado los ecologistas. Es una normativa europea aprobada y vinculante para los estados miembros. En ella no solo se indica que no se pueden hacer dragados y limpiezas irresponsables de los ríos. También se preocupa por la calidad biológica, estado biológico, manteniendo la biodiversidad, y de la calidad geológica, la dinámica de los ríos. Está pensada para mejorar la vida y la salud de las personas. Que no se nos olvide. La responsabilidad en el cumplimiento de esas normativas, en todo caso, no es de los ecologistas. En todo caso, es de una sociedad que ha dejado que unos políticos irresponsables, del PSOE, PP y Par, gobiernen con total desprecio a la gente y hacia la función medioambiental esencial del agua.

Desde Ecologistas en Acción Zaragoza pedimos que se tenga en cuenta a las personas que más saben de los ríos y se articule una verdadera gestión pública y común del río Ebro. Estas son algunas soluciones posibles:
  • La principal solución está en la ordenación del territorio. ¿Por qué no se cambian usos del suelo, por qué no se protege con seguros, por qué no se devuelve espacio al río, por qué no se compensa económicamente a los ribereños, por qué no nos adaptamos de una vez al río y sus crecidas?
  • Entre las alternativas menciona plantaciones compatibles con las inundaciones, por ejemplo choperas, o apostar por usos ganaderos.
  • Desde Ecologistas en Acción, hemos defendido una política más racional en relación a la gestión de los cursos fluviales, una política que compatibilice conservación y mejora, y a la vez unos usos sostenibles.
  • Durante el siglo XX, con la aparición de la maquinaria pesada que podía realizar dragados, roturaciones y motas de contención de las avenidas, el cauce se ha ido reduciendo y se ha propiciado la desaparición de los bosques de ribera, sotos que debido a su gran extensión podían laminar las grandes avenidas. Los bosques de ribera no eran vírgenes, estaban muy intervenidos, ya que tenían en su interior zonas de pasto e incluso algunos cultivos tanto forestales como agrícolas, pero a pesar de ello albergaban una biodiversidad muy rica. El ultimo gran soto se destruyó en 1983, el Soto de Vergara en Tudela, en su lugar se levantaron motas de defensa mal diseñadas que no son capaces de proteger los cultivos existentes.
  • Hay que dejar de diferenciar entre crecida ordinaria y extraordinaria, técnicamente es una tontería, y no debería depender solo del caudal superficial. El problema es que declarar ordinario o extraordinario computa económicamente. Si los daños son importantes, se alcance el caudal punta que se alcance, las ayudas deberían ser importantes. Y a ver si la administración se da cuenta pronto de que mantener este sistema sale muy caro y es capaz de hacer ordenación del territorio para reducir este gasto y este riesgo.
  • El actual Consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Modesto Lobón, del PP, debería sacar del cajón, desempolvar y aplicar el "Plan Medioambiental del Ebro y Bajo Cinca", elaborado en 2005 como respuesta a la riada de 2003, que ya fue consensuado científicamente para cambiar el enfoque y planteamientos sobre las riadas y sus consecuencias.
  • El otro día el secretario general del PSOE aragonés y candidato a presidir la DGA, Javier Lambán, echó la culpa de las inundaciones al "dogmatismo medioambiental". Estas declaraciones nos parecen gravísimas y un insulto al que quiero responder. El señor Lambán no se ha enterado aún, y ya lleva años viviendo de la política y de sus cosas, que el Ebro es un río, que las laderas donde ha de asentarse la nueva presa de Yesa son inestables por naturaleza y que los ecologistas solo dan fe de lo evidente.
  • Al Ayuntamiento de Zaragoza, en especial a Juan Alberto Belloch como alcalde y a Carlos Pérez Anadón, como aspirante y responsable de Urbanismo y más, también les señalaría como responsables de tanta irresponsabilidad. Además de todos los daños materiales, los peligros de la población y la falta de previsión y actuación efectiva. Como ejemplo, el depósito municipal de vehículos. Que vaya alguien a ver cómo está su coche, moto o bici, si se la ha llevado la grúa. Inundados por incompetencia.
  • Llevamos año tras año científicos, ecologistas y personas sensatas repitiendo lo miso sin que nadie escuche. Lambán y otros políticos acomodados están usando el río y el sufrimiento de la gente para sus intereses partidistas, electoralistas y cortoplacistas. Pero no son tiempos de hooliganismo, sino de sentido común. Ya vela de mentiras y de insensatez. Afortunadamente, sabemos que hay alternativas y podemos vivir felices junto a nuestros preciosos y preciados ríos vivos. Solo falta una gestión común coherente, sensata y razonable. Deseamos que se produzca un cambio de modelo. En eso estamos.


  • La tierra es nuestra casa y el río es nuestro amigo. Tenemos mucha suerte de vivir cerca del Ebro. Nuestra vida es mejor junto a él. No es nuestro enemigo. Y sabemos que si dañamos a la naturaleza, a nuestra casa, nos dañamos a nosotros mismos.

Desde 1950 las precipitaciones sobre el Pirineo han descendido en un 25%, y la temperatura ha subido dos grados. El cambio climático ya está aquí. Y aunque el Ebro esté dolido y atacado, sigue siendo el Ebro, un gran río.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Pedro Arrojo: "Es preciso renegociar con el Ebro sus espacios de inundación"

Fuente: http://elventano.blogspot.com.es/2015/03/pedro-arrojo-es-preciso-renegociar-con.html

El Ebro ha vuelto a ocupar el espacio que le corresponde y que la actividad humana intenta arrebatarle. Es lógico que los vecinos teman por sus propiedades y que los alcaldes protesten ante el abandono que sienten, mientras que ningún partido se atreve a abordar el problema con seriedad. Pedro Arrojo, uno de los mayores expertos del mundo en materia de aguas, habla en este artículo de la necesidad de abrir una negociación permanente con el río sobre los espacios de inundación que el ser humano quiere robarle.


Las huertas y las vegas existen porque durante millones de años hubo crecidas que inundaron los fondos de valle y las llanuras de las cuencas medias y bajas dejando ingentes cantidades de sedimento y nutrientes que hoy nos brindan las tierras más fértiles… Esa fertilidad, como es lógico, llevó a nuestros ancestros a cultivarlas y apreciarlas como las mejores; pero construyeron sus casas y pueblos en alto.

A lo largo del siglo XX, con poderosas tecnologías de ingeniería hidráulica, el mito renacentista de 'dominar la Naturaleza', y en particular los ríos, pudo hacerse realidad en gran medida. Se construyeron grandes presas, que podían regular esas crecidas; se levantaron miles de kilómetros de diques y motas fluviales, estrechando el dominio de los ríos; se rectificaron sus cauces, especialmente en los ríos navegables, para ahorrar tiempo y energía en el transporte fluvial; se dragaron y se profundizaron los cauces para aumentar su capacidad de desagüe...

Durante casi un siglo, el Mississippi y el Rin fueron ejemplos paradigmáticos de esta estrategia de ingeniería civil para dominar definitivamente los ríos. Sin embargo, a principios de los 90, un invierno nevoso en ambos continentes, seguido de una primavera calurosa y lluviosa, hicieron que dichos ríos bajaran impetuosos y con las escrituras bajo el brazo.

Pero lo más grave no fue la cantidad de agua que bajó, sino su velocidad, su energía. Al haber estrechado entre diques y motas los cauces a lo largo de cientos de kilómetros, al tiempo que se rectificaban y profundizaban, se triplicó la energía cinética de la onda de crecida, provocando ingentes daños en vidas y bienes materiales en las cuencas bajas: la Luisiana en EEUU, y Holanda en Europa.

El estudio de estas inundaciones llevó a cambiar la estrategia de ingeniería fluvial tradicional, basada en reforzar la 'dominación' del río mediante obras hidráulicas, para acabar asumiendo el nuevo lema de 'give space to the water' (dar espacio al agua), que ha llevado desde entonces a renegociar con el río sus espacios de inundación en la cuenca media.

Tanto en EE UU como en Europa se han recuperado meandros y bosques de ribera, que contribuyen a disipar la energía de las crecidas, así como amplios espacios del dominio fluvial, como zonas de expansión de las crecidas, expropiando tierras del dominio fluvial que se habían privatizado.

Además, se han establecido acuerdos con los agricultores para indemnizar generosamente la eventual inundación blanda y controlada de sus cosechas, en caso de crecida. Los diques de ribera, a lo largo de cientos de kilómetros, se retranquearon, o se dotaron de compuertas para controlar la inundación blanda de esos espacios, expandiendo las crecidas y reduciendo su capacidad destructiva aguas abajo...

En suma, se decidió aprender de la propia Naturaleza, más que pretender dominarla, haciendo de la recuperación de los cauces y sus funciones naturales de laminación de avenidas el eje central de las nuevas políticas públicas de gestión de riesgos de crecida.

En el Ebro como en otros ríos, con la construcción de cientos de presas, hemos conseguido amansar el régimen fluvial. Pero ello ha producido que el río haya cambiado su equilibrio de sedimentos en la cuenca media, incrementando el nivel de sedimentos y gravas que se depositan en su cauce. Pretender luchar contra ese nuevo equilibrio es una insensatez.

No se puede tener todo: 700.000 hectáreas de regadío, agua regulada para ciudades e industrias, un río en gran medida amansado y un cauce con el perfil de sedimentos bajo, como hace cien años... ¿Quién está dispuesto a pagar ese 'dragado integral' de cientos de kilómetros, día a día, año tras año?

No queda otra que reflexionar, entender el problema y renegociar con el río sus espacios de inundación: retranqueando motas, dotándolas de compuertas para expandir la inundación suavemente y permitir luego la evacuación de la inundación cuando baje el nivel del río; y, en última instancia, negociando con los agricultores que vean afectadas sus cosechas un sistema de compensación adecuado... Eso si, los cascos urbanos tienen y tendrán que defenderse con absoluta garantía.


Pedro Arrojo, profesor emérito de la Universidad de Zaragoza