martes, 10 de junio de 2008

CONCLUSIONES JORNADAS MINERIA



LA MINERÍA DE ARCILLAS EN TERUEL: IMPACTO SOCIAL Y AMBIENTAL. JORNADA DE DEBATE
Teruel, 5 de junio de 2008

CONCLUSIONES DE LA JORNADA

La Jornada de debate sobre el impacto social y ambiental de la minería de arcillas en la provincia de Teruel, organizada por la Universidad de Zaragoza con el patrocinio de la Fundación Antonio Gargallo y el Instituto de Estudios Turolenses, tuvo lugar el día 5 de junio de 2008 en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y contó con gran afluencia de público, procedente tanto del colectivo empresarial del sector, como del campo técnico, representantes municipales, ecologistas y ciudadanía en general. Las sesiones giraron en torno a cuatro mesas redondas, precedidas de una serie de ponencias presentadas por los diferentes expertos. No obstante, la clave del éxito de la jornada fue la implicación de los asistentes en las discusiones y sus interesantes aportaciones al debate. Como colofón se desarrolló una sesión de trabajo abierta, con la intervención activa de la práctica totalidad de los participantes, en la que se consensuó el siguiente documento de conclusiones de la jornada.


La extracción de arcillas para la industria cerámica y la construcción tiene en la provincia de Teruel una tradición secular, que se encuentra actualmente en una situación compleja de búsqueda del equilibrio entre desarrollo minero y preservación del medio ambiente.

Por ello es necesaria en primer lugar una ordenación de la minería de las arcillas, aunque la Administración autonómica tiene dificultades para ponerla en práctica por condicionantes de la legislación estatal.

No obstante, el Gobierno de Aragón está trabajando en la elaboración de una Ley de Minería de Aragón y, posteriormente prevé trabajar en un plan de ordenación minera.

Las administraciones tienen la responsabilidad de que se cumplan los planes de explotación y de restauración mineras, aunque la falta de medios dificulta la vigilancia.

Las empresas reclaman una planificación estable a largo plazo para sus proyectos mineros que, por otra parte, debería ir acompañada de un compromiso de las empresas con la población.

Quedan por determinar: a) Si la minería en Teruel puede ser un factor de desarrollo importante, aglutinando otras industrias como una futura cerámica por vía seca y b) Si es compatible con otros sectores como el del turismo y los tradicionales de agricultura y ganadería.

martes, 3 de junio de 2008

JORNADAS: LA MINERIA DE ARCILLAS EN TERUEL


Teruel, Campus Universitario; jueves 5 de junio de 2008
La extracción de arcillas para la industria cerámica y la construcción tiene en la provincia de Teruel una tradición secular. No obstante, su situación actual y sus planes de desarrollo futuro constituyen una realidad compleja que debe analizarse y valorarse desde una óptica multidisciplinar: el potencial de los yacimientos en su contexto geológico; el estado de las explotaciones actuales; los nuevos proyectos en trámite y su importancia estratégica para la industria; la repercusión socio-económica y el impacto medioambiental; las medidas correctoras y las políticas de ordenación.
El análisis y debate de todos estos aspectos constituye el objetivo de esta jornada, en la que participan representantes de la administración, la empresa privada, la comunidad científica y la ciudadanía.

Programa y contacto:
1. 9.30 Apertura y presentación
2. 10.00 MESA A / Explotación del recurso y sosteni­bilidad ambiental: aspectos técnicos
1) Las arcillas de uso industrial en la provincia de Teruel: aspectos geológicos.
Blanca BAULUZ, Profesora del Dpto. de Ciencias de la Tierra, Universidad de Zaragoza.
2) La minería de arcillas en Teruel: criterios de explotación y restauración.
Miguel ARANDA, Geólogo, Gestión y Planificación de Minería S.L., Teruel.
3) Compatibilidad entre actividades mineras y conservación de los valores naturales. José Manuel NICOLAU, Profesor del Dpto. de Ecología, Universidad de Alcalá de Henares.

11.00 MESA B / La repercusión socio-económica
4) La óptica empresarial: el carácter estratégico de la minería de arcillas.
Juan Carlos SANTIAGO, WBB España, S.A.
5) La experiencia de Utrillas.
Francisco VILAR, alcalde de Utrillas.
6) La experiencia de Galve.
Miguel A. HERRERO, Asociación Cultural “Dinosaurio”, Galve.
7) El contexto social y demográfico.
Alejandro PÉREZ, Profesor del Dpto. de Geografía, Universidad de Valencia.
12.15 Pausa
12.45 MESA C / El impacto en el territorio
8) El paisaje como recurso: el caso de Teruel.
Mª Victoria LOZANO, Profesora de Geografía, Facultad de Humanidades, Teruel.
9) Los criterios técnicos de la Administración para la salvaguarda medio ambiental. José Antonio GÓMEZ, Director del Servicio Provincial de Medio Ambiente, DGA, Teruel.
10) Impacto ambiental de la minería y conservación de la red Natura 2000.
Sergio Aguarta, Jefe Unidad Técnica de la Delegación del INAGA en Teruel.
11) Impacto de la minería en el patrimonio cultural.
José A. ANDRÉS, técnico de Patrimonio Cultural (Paleontología), DGA, Zaragoza.
14.00 Pausa
16.30 Reunión del grupo de trabajo para la elaboración de síntesis y propuestas.
19:00 MESA D / Mineria de Arcillas y desarrollo sosenible en Teruel: La perspectiva de la Administracion y de los ciudadanos
12) La Ordenación minera: estrategias para Aragon
Jaume Sirvent, Jefe del Servicio de Ordenación Minera, D.G.A.
13) La visión ambientalista desde el "Teruel Interior"
Angel Marco, Ecologistas en Acción-OTUS y Colectivo Sollavientos
14) Conjuar derechos e intereses de Ayuntamientos, empresas y ciudadanos
Jesus Lopez, representantre del Justicia de Aragón en Teruel
20:30 Clausura
MODERA:
José Luis Simón, catedrático de Dpto. de Ciencias de la Tierra. Universidad de Zaragoza
Contactos e mail
jlsimon@unizar.es
Teléfono 976 761095

viernes, 9 de mayo de 2008

MEJORAR LAS CARRETERAS: ¿CON QUÉ CRITERIO?



Las regiones de relieve accidentado han sufrido históricamente deficiencias en sus vías de comunicación. Curvas y puertos de montaña alargan los trayectos y las distancias entre poblaciones. Buena parte de la provincia de Teruel sufre este problema, tratando de paliarlo para que no suponga un grave obstáculo a su desarrollo. Se reivindican nuevas autovías, ensanchamientos y mejoras en las carreteras autonómicas, y se recibe con satisfacción el asfaltado de pistas forestales o agrícolas.
Sin embargo, la valoración global del impacto que una nueva carretera tiene en el territorio requiere considerar varios aspectos. A veces se olvida el hecho, obvio, de que esta tiene un carril de ida y otro de vuelta. Una buena carretera facilita la llegada de turistas e inversiones, y los viajes de los habitantes de pueblos apartados a la cabecera comarcal donde se prestan servicios. Pero asimismo permite que el maestro de un pueblo no sea vecino del mismo; que un agricultor se vaya a vivir a la capital y continúe trabajando desde allí sus tierras; que las compras no se hagan en la pequeña tienda local sino en el hipermercado de la capital… Nada de esto contribuye al desarrollo de los pequeños pueblos unidos por esa “buena carretera”.
El segundo aspecto que hay que sopesar es el impacto ambiental. En muchas zonas montañosas de Europa se construyen carreteras adaptadas a la topografía, con incontables curvas y puertos, pero con todas las medidas de seguridad: firme de calidad, guardarraíles seguros, magnífica señalización horizontal y vertical. En España es frecuente que las carreteras de montaña se mantengan en condiciones penosas durante décadas, y cuando por fin se arreglan es para modificar drásticamente su trazado, invirtiendo enormes cantidades de dinero en movimientos de tierra desmesurados que producen un impacto visual y ambiental inaceptable.
La clave del equilibrio entre beneficios y perjuicios está probablemente en un diseño de la obra ajustado a las condiciones del terreno y a las necesidades reales de sus potenciales usuarios. La carretera de Villarluengo a La Cañada de Benatanduz, recientemente mejorada, es un buen ejemplo de cómo un modesto ensanchamiento (sin cambio de trazado), una mejora del firme y una correcta señalización hacen que una carretera de montaña tortuosa gane sustancialmente en seguridad y comodidad con una inversión y un impacto ambiental pequeños.
En el lado opuesto, la nueva carretera entre Aliaga y Pitarque es el paradigma del despropósito. Para empezar, la vía nace directamente de la nada; el viajero vadea el río Guadalope, o lo cruza por un puente angosto, para encontrarse de repente una calzada de 8 m de anchura. Siguiendo el trazado de antiguas pistas forestales, salva con un par de curvas cerradas y de gran pendiente la subida a la loma de La Lastra, sobre un terreno inestable en el que se han producido ya varios desprendimientos. Alcanzado el altiplano, se torna una vía rápida, en la que no se han escatimado movimientos de tierra para conseguir un trazado propio casi de una autovía. El impacto es tremendo en el páramo calcáreo y en el hermoso paisaje de bosquecillos y pastizales de Los Masegares, que la ruta atraviesa como una herida abierta. Finalmente, el espejismo de velocidad se desvanece de repente cuando el viajero afronta la escabrosa bajada a Pitarque: un desnivel de 500 metros en una distancia de 2 km en línea recta, que la carretera salva mediante 12 curvas de ballesta inverosímiles, con una pendiente sostenida en torno al 10%. Una auténtica trampa para cualquier conductor incauto que en los kilómetros anteriores haya podido imaginar que conducía por la Autovía Mudéjar. En definitiva, una obra costosa, muy poco respetuosa con el paisaje e insegura.


JOSE LUIS SIMON GÓMEZ