martes, 7 de julio de 2026

Albert Marí, in memoriam





Sucedió en la noche entre el 3 y el 4 de julio. Se nos fue Albert Marí. Llevaba tiempo manteniendo a raya una grave enfermedad, pero una complicación acabó con todo en cuestión de días. A lo largo del sábado por la mañana, la noticia se fue difundiendo entre sus amigos y compañeros de Aguilar Natural y Sollavientos. Hay infinidad de frases más o menos hechas, más o menos corrientes, que en estos casos retratan cómo nos sentimos los que quedamos aquí. Creo que decir que «estamos tristes» es suficientemente claro, terminante y sonoro para expresar el hueco que queda, la desazón al final de la mirada.

Albert fue sensible, una persona bienhumorada y una buena persona. Charrar con él era grato, un rato provechoso. Su punto socarrón garantizaba que, en las conversaciones de asuntos cotidianos, banales, serios o, directamente, prácticos, no faltara la sonrisa e incluso una carcajada reconfortante. Fue un hombre comprometido, progresista, partidario de la causa de los humildes, de la igualdad. Un compromiso que no era ciego cuando los renglones de las buenas causas se tuercen. Quiero decir: sabía ser crítico con lo suyo. Es por eso por lo que su opinión valía tanto.

La sensibilidad y el compromiso nos trajeron a Albert. Fue un enamorado de su Valencia natal y un amante de Aragón. Ese es el cúmulo de motivos por los que se embarcó en la defensa de la naturaleza, la cultura y el paisaje del pueblo de su mujer, Fina, Aguilar del Alfambra, desde donde escribo estas líneas. No podía ser menos en una persona como él. Albert estuvo entre los elegidos para ponerse al frente de la Plataforma Aguilar Natural hace ya 18 años y, juntos, nos enrolamos, al poco tiempo, en el Colectivo Sollavientos, el colectivo que salvaguarda del olvido el Teruel interior.

El diseño de las rutas senderistas de Aguilar salió de su mano y de sus paseos. La dolçaina valenciana que tocaba amenizaba los actos y nuestras festividades. Lideró diversas iniciativas culturales para reivindicar las figuras de Vicente Blasco Ibáñez —¿a estas alturas hay que recordar que, si no el mejor novelista valenciano, sí fue el de más éxito?— y de su padre, Gaspar Blasco Teruel, de Aguilar. Se entiende que hacerlo era como un tropo de su misma biografía, una causa que unía a sus dos tierras e iluminaba los recovecos de una gran historia de un lugar humilde.

Albert, cuánto te vamos a echar de menos. Tus consejos, tu sentido del humor, tu forma de ser. Estamos en mitad de mil luchas contra gigantes malencarados, pero tu ánimo templado aguantó en la batalla mientras estabas aquí y seguirá de la misma manera hasta que acabemos. Y será así por el simple motivo de que tus compañeros te vamos a recordar. Junto a Fina, tus hijos y tus nietos. Un beso, amigo.

Ivo Inigo


martes, 30 de junio de 2026

UN SÁBADO, VÍSPERA DEL VERANO EN UN TILAR





A la hora convenida, ante la ermita barroca de La Zarza, nos vamos congregando Javier, José Luis, M.ª Jesús, Ángel y Gonçal. Se agrega Ramiro, de Cobatillas, antiguo miembro de Sollavientos. 



En dos coches enfilamos las cuestas de la carretera de Pitarque , que está como un cromo, recién asfaltada en el tramo más próximo a Aliaga. Alcanzada La Lastra, a la izquierda, hay un desvío inmediato a una pista que nos acercará en breve a nuestro objetivo. Se observan unos vestigios constructivos de la Guerra Civil, que fue militar como todas.

Paramos encima del Tilar del Collado Alto, una bella franja de singularidad botánica, con vegetación atlántica rodeada de vegetación mediterránea y enfrentada en la solana a un área de sabinas y enebros. La mañana es calurosa, pero el aire, la distracción y la compañía nos aíslan del termómetro. Buscamos un punto de descenso para darnos el baño de bosque entre los tilos (algunos saxátiles, literalmente encastrados en grietas de la roca en la riscla de la parte superior), que destacan por un tono glauco, con las motas blancas de las flores, junto a los avellanos, arces  campestres,  arces opalus y mostajos, de un verde más oscuro. Infinidad de mariposillas se refugian en el frescor del sotobosque. Identificamos el Viburnum (mentironera) con sus corimbos ya fructificados… Vamos avanzando hacia el extremo occidental y descendiendo los 50 m de anchura del tilar, que se alarga unos 600 m. En la parte inferior se aprecian antiguos bancales en grada abandonados. Y algo más abajo, la masada en ruinas del Collao de la Tejeta, de los antepasados de nuestra nueva compañera Ana I. Navarro.

¿Por qué existe este paraje tan especial? Pues porque lo ha favorecido la geología de un suave anticlinal calizo con una orientación ideal Este – Oeste (una umbría ideal).


Salimos del bosquecillo y subimos al Collado Alto donde nos observan unas vacas muy poco estresadas, como suelen ser las extensivas. Aprendemos lo que era una teñada (habitáculo independiente para el pastor, adjunto al pajar para dormir, en la parte superior de la masada). Trago de la cantimplora y pasos hacia el O. para hacer observaciones paisajísticas y geológicas y el avance de los eólicos de la sierra de San Just, y situarnos después, mirando al N encima del pantano colmatado, la carcasa ruinosa de la vieja Central Térmica y la barriada de las familias trabajadoras de La Aldehuela, que a alguno le trae muchos recuerdos, y expone parte.


Deshacemos el camino y nos dirigimos al curioso restaurante de La Parra, en el pueblo, antiguo palacete de reunión de jerifaltes de la empresa de las minas y las industrias locales, donde se come abundante y, en opinión general, bien. Se nos une a la mesa Ana, su pareja y su ahijada. A zampar y a charrar: memoria histórica local familiar, el eclipse que viene, los quitamiedos bionda… “Jesús tráenos otra botella de vino…”.


En la sobremesa tendremos nuestra asamblea presencial anual en la terraza del bar de la piscina. Punto.


Gonzalo Tena

Colectivo Sollavientos


lunes, 29 de junio de 2026

EL CERCO DE SENO


El diccionario de la Lengua Española nos define “cerco” como un asedio que pone un ejército, rodeando una plaza o ciudad para combatirla. Seno está en la provincia de Teruel, en la comarca del Bajo Aragón, lindando con el Maestrazgo. En Seno hay buena gente, pero muy poca, en su mayoría pensionistas. Su pequeño término municipal (17,9 Km2) dispone de un tesoro de incalculable valor: el AGUA. Es un municipio bendecido con la riqueza de la presencia del líquido elemento, aprovechado para las huertas residuales, dedicadas al sostenimiento de las familias  residentes o de los veraneantes que cultivan sus huertos. Se cultivan frutales de diversas especies: pereras, manzaneras, melocotoneros, higueras, albaricoqueros, olivos,  viñas, etc., aparte de las verduras y hortalizas. En la ganadería local destaca el cordero de raza ojinegra.

Las aguas puras y limpias del término mantienen a especies en peligro de extinción reconocidas por el Gobierno de Aragón como el cangrejo ibérico (Austropotamobius pallipes) y en algunas de sus 33 fuentes (algunas ya desaparecidas por la extracción minera) viven la Bythinella spp y la  Moitessieria spp.,  dos moluscos gasterópodos,  recogidos en el Listado Aragonés de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón (Decreto 129/2022, de 5 de septiembre, del Gobierno de Aragón).


Refería el inicio de este escrito al concepto de “cerco”. Hay una clara concordancia entre este concepto y lo que añado: Seno, como otros pueblos del Teruel interior, guarda en sus entrañas arcillas. Hoy existen dos minas en explotación en su término municipal: Valdecastillo y Graderas. Seno limita con Castellote y con él comparte la explotación de concesiones otorgadas. Castellote es un municipio extenso de tradición y riqueza minera. Alberga minas de arcilla, entre otras la  denominada Pilón. Esta última está a la espera de recibir la aprobación de Minas para su ampliación. Esa ampliación, si llega, también afectará al municipio de Seno. Existen otros proyectos de concesión de explotación como San Pedro y Aragón 2, ambos en el término de Seno, un municipio cercado por minas por los cuatro puntos cardinales. La ambición de las empresas explotadoras no conoce límites. La puesta en marcha de la zona 1 de la ampliación de la mina Pilón 5901 destruirá, sí, han leído ustedes bien: arrasará la Fuente Borraz. La puesta en marcha de la zona 4 se llevará por delante la Fuente de la Masada del Moreno. Hay otras fuentes  muy cerca, en el término de Castellote, donde también se ha encontrado el molusco Bythinella. Si nadie pone orden en todo esto, se aplica la racionalidad y se piensa en el bien común,  continuará  este proceso destructivo

El medio ambiente y su defensa es cosa de todos y en la Plataforma de Afectados por la Minería de Teruel (PAMT), a la que pertenezco, lo tenemos claro.

El agua es vida, siendo un recurso cada vez más escaso y amenazado. A su defensa va dirigida nuestra lucha, teniendo en cuenta las palabras de Juan Negrin,   presidente del Gobierno de la Segunda República Española: “resistir es vencer”. 


Alfonso Perdiguer Blasco

Miembro de la Plataforma de Afectados por la Minería en Teruel y del Colectivo Sollavientos.

domingo, 21 de junio de 2026

VALDECONEJOS, OTRO VALLE AMENAZADO



Cuando el viajero alcanza el puerto de San Just, dirección Teruel, tras dejar la encosterada ladera y los túneles carreteros de la N-420, se asoma a un pequeño valle que suele pasar desapercibido: la val de Conejos. Distraído por la permanente agitación de los aerogeneradores de las crestas de la Muela y por la discreta belleza de la estación del inconcluso ferrocarril Alcañiz-Teruel, se le escapará de la vista uno de los paisajes másarmoniosos y mejor conservados del Teruel interior.

Este valle de suave relieve se encaja entre unas durísimas calizas que forman un paisaje de lomas rasas y muelas, unas parameras que son el hábitat del rocín y de otras especies propias de las estepas magrebíes. Entre ambas lomas afloran arcillas y arenas, unos materiales apropiados para el cultivo. Tierras altas y frescas, de cosecha tardía, más segura, en el incierto clima de la montaña mediterránea.

Los antiguos labradores resolvieron sabiamente esta incertidumbre abancalando las laderas, rompiendo la pendiente, para favorecer la infiltración del agua de lluvia y conservar el frágil suelo, el capital. En los ribazos permitieron el desarrollo de vizcoderas y galabarderas, con el fin de estabilizar los taludes y de ofrecer ramón a sus ovejas, el motor económico de estas sierras desde el siglo XIII hasta la irrupción de la minería del carbón. Kilómetros de setos arbustivos se alinean en las laderas, ofreciendo hábitat a plantas, insectos y a otros animales, como el alcaudón dorsirrojo, más propios de las campiñas de la Europa atlántica. Los bancales, tan estrechos que les viene justo para entrar las cosechadoras, siguen sembrados de cereal y pipirigallo. Este conjunto de setos y terrazas es un paisaje tradicional vivo, representativo del perdido hace décadas en casi todas estas montañas.

En el fondo de valle, el arroyo de Medel se alimenta de la descarga regular de los pequeños acuíferos formados entre las arenas y las arcillas. Tal es la humedad que, pese a su corto recorrido, permite el desarrollo de un frondoso bosque de ribera con casi novecientos chopos y sauces cabeceros. Unos árboles cuyas ramas, regularmente cortadas, ofrecieron madera de obra para construir viviendas, pajares y parideras en una amplia contornada, tras la deforestación asociada a la economía ganadera. Unos árboles que fueron un recurso en la economía de las familias de labradores. Y también la base de una cultura, aún viva, declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial por el Gobierno de Aragón. Estos árboles, tan robustos como veteranos, ofrecen alimento, refugio y vivienda a multitud de organismos, desde escarabajos especialistas a las águilas calzada o culebrera. Este paisaje agrario, de enorme belleza, que identifica a la cordillera Ibérica y que resulta único en Europa, fue el motivo de la celebración de la III Fiesta del Chopo Cabecero en 2011. El arroyo de Medel, tras ocho kilómetros de andadura, termina internándose en un hocino, otro paisaje espectacular, para alimentar al río Sargal, el refugio de una de las últimas poblaciones de cangrejo de río ibérico.

Extensas parameras, verticales cinglos, un oasis de chopos cabeceros, praderas naturales y cultivadas, terrazas con setos arbustivos, un río limpio y vivo, parideras y balsas ganaderas forman un conjunto de paisajes y agroecosistemas seriamente amenazado.

Un proyecto de mina a cielo abierto pretende explotar durante treinta años, si no son más, las arenas y las arcillas de la cabecera del valle para alimentar a la insaciable industria cerámica de Castellón. Otro rincón de Teruel que puede ser sacrificado para beneficio de otras tierras. Otra vez más. Valdeconejos ya ha cubierto con creces su aportación a la economía extractivista actual con su parque eólico. El territorio de las Cuencas Mineras, hace décadas. Ya ha se han reventado demasiados montes y valles, uno de sus valles más hermosos.

Chabier de Jaime Lorén

Ángel Marco Barea

(Colectivo Sollavientos)


miércoles, 17 de junio de 2026

Ciencia y defensa del territorio






Hace unos meses, el director en España de CIP, fondo de inversiones danés que compró a Forestalia el clúster eólico del Maestrazgo, se lamentó en una entrevista radiofónica de la falta de «rigor científico» de quienes se oponían a ese proyecto. Es frecuente que quienes promueven grandes proyectos energéticos, industriales o mineros se arroguen el respaldo de la ciencia, se identifiquen a sí mismos como adalides del progreso y vean a los ciudadanos inconformes como ignorantes cavernícolas. Pero, a poco que se ahonde en el contenido de los documentos que forman los expedientes administrativos, se advierte que eso es falso. 

A los cientos de páginas que componen habitualmente el estudio de impacto ambiental de un parque eólico o una mina de arcilla en nuestra provincia se contraponen muchas veces decenas de páginas de alegaciones presentadas por alguna organización civil, como el Colectivo Sollavientos o la Plataforma Paisajes de Teruel. Uno y otro documento contienen datos y razonamientos científicos que tratan de sustentar las bondades del proyecto, el primero, y sus debilidades o peligros, el segundo. La diferencia es que, desde hace años, estamos asistiendo a la preocupante costumbre de las empresas promotoras de presentar estudios muy deficientes, hechos con un “copia-y-pega” de otros proyectos previos o elaborados “en gabinete” sin pisar el terreno, que no resisten el más mínimo análisis de calidad. Quienes alegan son, en muchos casos, investigadores competentes del mundo académico que se apoyan en criterios y métodos científicos y en datos reales de campo.

Sonroja leer algunos pasajes de los descuidados informes geológico-mineros que sustentan solicitudes de explotación de arcillas, como el que se acaba de presentar en Valdeconejos y que pretende destruir un paisaje ancestral merecedor de conservación según el propio plan de ordenación urbana del municipio de Escucha. No superaría el aprobado en un trabajo universitario de fin de Grado. Sonroja ver los estudios de impacto ambiental de megaproyectos eólicos de Forestalia, como los del Maestrazgo o Albarracín, que revelan un pobre conocimiento del territorio y un descarado sesgo en los análisis. Sorprende también la permisividad (por no calificarla de connivencia) que la Administración brinda a esas malas prácticas. En las ventanillas donde se presentan las solicitudes debería haber funcionarios con conocimientos adecuados para detectar esas irregularidades y rechazarlas desde el inicio, ahorrando tiempo y recursos a las administraciones públicas, a los ciudadanos interesados y aun a las propias empresas. 

Frente a esa flojedad de los estudios técnicos que supuestamente avalan tantas iniciativas “de progreso”, emerge un bien trabado cuerpo de conocimiento que proporciona a las organizaciones en defensa del territorio algo más que argumentos sentimentales. Ese conocimiento ha sido generado o avalado por centenares de científicos de universidades, centros de investigación y sociedades científicas. Ahí está, por ejemplo, el manifiesto que muchos de ellos firmaron en defensa del patrimonio geológico y paisajístico del Maestrazgo y Gúdar, frente al proyecto del clúster eólico. El trabajo científico que hay detrás de los pliegos de alegaciones no se encuentra, en general, publicado. Sin embargo, si algún día se compendia, es probable que adquiera la dimensión de una “enciclopedia ambiental y territorial” de la provincia de Teruel. Sería un buen objeto de estudio para una tesis doctoral. 

Las organizaciones que defienden el territorio están ganando la batalla del conocimiento. No estamos ante grupos exaltados que se mueven por visceralidad, por rechazo infundado. No son hippies abducidos por el aroma de las margaritas. Son gente seria, que trabaja desinteresadamente, que se coordina a contrarreloj y, a pesar de ello, analiza los problemas con mucho más rigor que quienes redactan los estudios ambientales al dictado de las empresas. La ciencia está de su parte. La ciencia está de parte del territorio, no de quienes pretenden devastarlo.


Alejandro J. Pérez Cueva

José Luis Simón

Profesores universitarios y miembros del Colectivo Sollavientos


lunes, 25 de mayo de 2026

El Geoparque del Maestrazgo: donde el silencio no se oye












   

Hace cincuenta años, quienes en aquel momento trabajaban por la promoción turística del Maestrazgo difundieron un eslogan que llamaba la atención por el oxímoron que contenía: “El Maestrazgo, donde el silencio habla”. Eran los tiempos (curiosos tiempos) en que había una entidad interprovincial cuyo territorio de actuación abarcaba desde el Maestrazgo turolense al Maestrat castellonense, pasando por Gúdar, Els Ports, el Matarranya y el Bajo Aragón: la Mancomunidad Turística del Maestrazgo. Fue esta entidad, en colaboración con el Instituto de Estudios Turolenses, la que financió y publicó en 1983 un libro divulgativo que fue pionero en algunos aspectos: “Paisajes naturales de la región del Maestrazgo y Guadalope”. Sus autores éramos entonces tres jóvenes científicos entusiastas (quienes suscribimos este artículo y nuestro buen amigo Manuel Vivó), que desarrollamos en aquella pequeña obra dos tesis básicas. La primera: el territorio y el paisaje, más allá de ofrecer recursos materiales a sus habitantes, son susceptibles también de un “uso intelectual”. La segunda: el Maestrazgo turolense y castellonense son un solo paisaje que debemos conocer, divulgar y defender solidariamente.

Años más tarde, ese mismo ideario inspiró la creación del Geoparque del Maestrazgo, sobre la base territorial del Parque Cultural y, a la vez, en el seno de la Red de Geoparques Europeos. Fundada en Molinos en el año 2000, esta red busca que la geología se incorpore de forma explícita al patrimonio natural y cultural de ciertos territorios rurales de Europa como activo esencial para el desarrollo. Su ampliación en 2015 a la red Global Geoparks de UNESCO ha terminado dando a este movimiento una relevancia mundial. 

Como consecuencia de la reconfiguración administrativa de la España autonómica, la distribución de competencias entre comunidades, diputaciones, comarcas y municipios en materia de turismo generó un nuevo escenario en el que la Mancomunidad Turística del Maestrazgo perdía buena parte de su sentido. El hecho es que la entidad fue languideciendo hasta que, en 2012, las dos diputaciones provinciales acordaron su disolución por falta de actividad.

Afortunadamente, eso no ha impedido que la sociedad civil de las comarcas de ambos lados hayamos colaborado en la protección de su patrimonio medioambiental y paisajístico. Ese empeño común se ha puesto de manifiesto claramente ante algunas amenazas que en las últimas décadas se han cernido, y se ciernen, sobre estos horizontes. En 2012 hubimos de enfrentarnos a los esperpénticos proyectos de fracking de Montero Energy. En 2021, al infumable clúster eólico de Forestalia y su infraestructura de evacuación hasta Morella. En los últimos años, al enorme impacto ambiental y social que causan la desbocada minería de arcilla y el insufrible tráfico de camiones que produce en las carreteras entre ambas provincias.

Aunque restringido espacialmente a Teruel, el Geoparque del Maestrazgo es en este momento la imagen internacionalmente más visible del rico patrimonio natural de esta singular región. Si hay una entidad oficial que pudiera y debiera abanderar el movimiento social en su defensa, esa es el Geoparque. Si hay una entidad que debiera oponerse razonada y constructivamente a los proyectos que destruyen territorio, esa es el Geoparque.

Pero nuestro Geoparque del Maestrazgo permanece en silencio. Y no es el silencio, discreto pero elocuente, de aquel paisaje que la Mancomunidad Turística reivindicaba. Tampoco es el silencio de quien, confundido, no tiene ni encuentra argumentos para defender lo suyo. Me temo que es el silencio de quien, maniatado, sea bajo imposición externa o por autoimposición, ha de cerrar la boca. Una pena.


José Luis Simón

Alejandro J. Pérez

Colectivo Sollavientos

martes, 14 de abril de 2026

GEOLODIA 26 / ALCAÑIZ (TERUEL)




El próximo 10 de mayo se celebra en Alcañiz el Geolodía-26. 

Está organizado por José Luis Simón y Arancha Luzón (Dpto. Ciencias de la Tierra, Unizar) y por Luis Moliner (asociación Amigos del Patrimonio Geológico de Teruel), con el apoyo del Instituto de Estudios Turolenses y la coordinación, a nivel nacional, de la Sociedad Geológica de España.

Geolodía 26 se centrará en los materiales sedimentarios fluviales de este sector de la Cuenca del Ebro y en las inestabilidades gravitacionales que su erosión provoca en ocasiones (caídas de bloques y deslizamiento de Pui Pinos). El recorrido arrancará junto a la Peña de la Encarnación o "piedra del fin del mundo", aludida, según la tradición, en un sermón de San Vicente Ferrer en 1412 como metáfora de la inminencia del Apocalipsis.

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INFORMACIÓN GENERAL:

HORARIO DE LA JORNADA:
9:30 h. Recepción de participantes: aparcamiento contiguo a la Ronda de Teruel, casco urbano de Alcañiz.
10:00 h. Parada 1:  camino agrícola situado unos 150 m al norte de la  Peña y Ermita de la Encarnación (1 km al sur del casco urbano de 
Alcañiz).
11:45 h. Paradas 2 y 3: Ronda de Teruel.
13:45 h. Final de la actividad.

INSTRUCCIONES DE ACCESO Y MOVILIDAD:

1) PERSONAS QUE ACUDAN EN VEHÍCULO DE MOTOR:
El punto de encuentro para las personas que acudan en vehículo de motor es obligatoriamente el aparcamiento contiguo a la Ronda de Teruel. Los llegados por ese medio se dirigirán desde ahí hasta el punto de inicio de la jornada (parada 1) guiados por la organización.
El recorrido entre ambos puntos se hace a pie por camino/senda (con un breve tramo por carretera) y dura 20 minutos. Es razonablemente transitable, excepto una subida por escaleras que salva un desnivel a mitad del recorrido.
A las 10:00 h comenzará la jornada en dicha parada 1, tras la cual se volverá caminando hasta el aparcamiento y se accederá desde ahí a las paradas 2 y 3, que se hallan en las inmediaciones.
No estará permitido acceder directamente en vehículo de motor hasta la parada 1, dada la imposibilidad de estacionar en esa zona.

2) PERSONAS QUE ACUDAN A PIE O EN BICICLETA:
Las personas que lleguen a pie o en bicicleta sí podrán acceder directamente a la parada 1, donde comenzará la jornada a las 10:00 h. 
Luego se irá caminando hasta el casco urbano para realizar las paradas 2 y 3.

miércoles, 1 de abril de 2026

El Maestrazgo: un territorio con futuro








La posibilidad de que naufraguen el clúster del Maestrazgo y otros grandes proyectos eólicos en las comarcas turolenses debe servir como catarsis para que los ciudadanos de este territorio decidan en serio qué futuro quieren. No es necesario volver a las cuevas, no es necesario volver al pedernal. Puede ser suficiente con mirar a las últimas décadas del siglo XX, en las que fue gestándose un modelo de desarrollo integrador, basado en recursos endógenos y esenciales: el paisaje, una historia y un patrimonio únicos, la armonía entre los modos de vida tradicionales y los proyectos de futuro que Europa apoyaba. Proyectos que buscaban luchar contra la despoblación, claro, pero que apostaban sobre todo por el orgullo y la autoestima del territorio y de sus gentes.

Así nació aquella (ya olvidada) Mancomunidad Turística del Maestrazgo, que publicaba guías sobre el “uso intelectual y lúdico de los paisajes”. Así dio Mirambel, a finales de los 70, un ejemplo de dignidad, aprobando unas ordenanzas municipales que enterraban los cables eléctricos para conservar esa joya del siglo XVI que es su casco urbano. Así nació en 1998 el Parque Cultural del Maestrazgo, un modelo de gestión y puesta en valor del patrimonio que se basaba en la experiencia pionera de Molinos; que inspiró la Ley de Parques Culturales de Aragón; que se constituyó en Geoparque y fue miembro fundador de la Red de Geoparques Europeos en 2000, y se incorporó en 2015 a la red Global Geoparks de UNESCO. Añadamos el extenso catálogo de Bienes de Interés Cultural, Conjuntos Históricos, Monumentos, Zonas Arqueológicas, Zonas Paleontológicas, Lugares de Interés Geológico, Conjuntos de Arte Rupestre que son Patrimonio de la Humanidad... 

Somos muchas las personas, con diversos grados de vinculación a este territorio, que hemos estado sinceramente comprometidos con la hoja de ruta que todo ese movimiento representa. Hemos trabajado convencidos de contribuir a alumbrar un modelo de desarrollo respetuoso del territorio, que era la continuación natural de siglos de convivencia del ser humano y su medio. Manteniendo con dignidad las actividades tradicionales (agricultura, ganadería, aprovechamientos forestales, industrias familares), se trataba de ampliarlas y enriquecerlas con el turismo cultural, el ecoturismo o el geoturismo.

A mitad de partido, alguien ha decidido cambiar las reglas de juego y nos ha dejado descolocados. Quienes (con toda honestidad y buena fe, estoy seguro) abrazan el megaproyecto eólico del Maestrazgo defienden su compatibilidad con aquel modelo. Me gustaría que se convencieran de que eso no es sí. No podemos cuidar y enorgullecernos de todos esos valores, albergar algunos de los Pueblos más Bonitos de España y, a la vez, abrir la puerta falsa a una industrialización salvaje de nuestros montes, sin planificación, sin garantías, a lomos de la especulación y la corrupción. Valen aquí el dicho popular de “no se puede soplar y sorber al mismo tiempo” y el clásico de Séneca: “no hay viento favorable para quien no sabe adónde va”.

Aquella hoja de ruta no fue diseñada por “ecologistas de salón”. La creación del Parque Cultural del Maestrazgo fue decidida democráticamente por los 43 municipios; nadie les obligó. Tras una reunión constituyente en Aliaga, contó con la aprobación y compromiso de cada uno de los ayuntamientos. Todos los pueblos de la asociación Viento Alto están representados en su Patronato, y alguno de sus regidores ha tenido puestos de responsabilidad en ese órgano de gobierno. Me parecería triste que alguno de los alcaldes del Maestrazgo suscribiese una sentencia como la que lanzó el de Fuendetodos, ebrio de ingresos económicos procedentes de los parques eólicos que rodean el pueblo: “Aquí ya no necesitamos a Goya”. 


José Luis Simón (Colectivo Sollavientos)



sábado, 28 de marzo de 2026

Viento en el pozo de la negación






La noticia de la desarticulación de una presunta trama de corrupción alrededor de Forestalia ha hecho que en los últimos días se haya hablado muchísimo del Maestrazgo. La nota de prensa de la Guardia Civil de la semana pasada explicaba la detención de seis personas por prevaricación ambiental, cohecho, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, apuntando como causa la posible manipulación de las Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) de los parques eólicos y fotovoltaicos del Clúster del Maestrazgo, entre otros proyectos de Forestalia. Todo ello a cambio de contraprestaciones económicas ilícitas, las popularmente conocidas «mordidas».

Ante una noticia que se veía venir y que muchos colectivos vaticinamos hace meses y años, la asociación Viento Alto, que congrega a los alcaldes y alcaldesas de los municipios afectados por el proyecto del Clúster del Maestrazgo, se ha pronunciado en un sentido que causa estupor. En el comunicado que distribuyeron a los medios de comunicación solicitaban que «las informaciones que se difundan se basen en hechos contrastados y no en hipótesis». ¿Están dando a entender que la Ucoma, la unidad de medioambiente de la UCO, trabaja a humo de pajas y no en base a una ardua tarea de indagación y verificación de testimonios directos y documentación? Quede claro que todo lo que se ha expresado desde Paisajes de Teruel se basa en la nota de prensa de la Guardia Civil y en información propia que se ve confirmada por lo revelado hasta el momento.

Viento Alto, por tanto, debería aplicarse la exigencia de no conjeturar cuando afirma que «el hecho de que un proyecto pueda aparecer mencionado en un expediente no implica necesariamente que su tramitación haya sido irregular». Es incomprensible un nivel de negación tan cerrado. Precisamente, lo que expone la investigación de la Guardia Civil, y se confirma con los primeros datos conocidos tras el levantamiento del secreto del sumario, es que el procedimiento fue irregular. No estamos ante una mera cita circunstancial, sino ante la propia corrupción de la tramitación: las DIA fueron compradas y no existió una Evaluación Ambiental del proyecto. Es decir, se desconocen los impactos que puede haber sobre el suelo, el agua, los pueblos, los animales, las plantas, el patrimonio y el paisaje.

Precisamente el riesgo que implica esa ausencia de conocimiento, que es equivalente a poner en el mercado un modelo de avión sin testar o un medicamento sin certificar, es lo que lleva a la Guardia Civil, asociaciones y diversos partidos políticos a solicitar la aplicación de medidas cautelares, es decir, que no se inicien las obras hasta que se dilucide la investigación y se enjuicie. Por ello, resulta turbador que Viento Alto calificara días antes como «una puñalada» la eventual y lógica aplicación del principio de prudencia, no solo por lo que tiene de normalización de la corrupción, sino por ser una contradicción con lo que han sostenido los alcaldes de esta asociación anteriormente.

En efecto, en el contexto de la Jornada Eólica y Mercado 2025, organizada por la Asociación Eólica Española, el portavoz de Viento Alto afirmó que «el mayor valedor de nuestros municipios somos los alcaldes, sabemos dónde está nuestro patrimonio, nuestra flora y nuestra fauna y no queremos destruir nada». En cambio, ahora califican como puñalada una medida que implica prevenir que se destruya irremediablemente aquello que dijeron valorar tanto: el suelo, el agua, los pueblos, los animales, las plantas, el patrimonio y el paisaje. 

Viento Alto, ante lo evidente, plantea una suerte de chantaje emocional para presionar a los juzgados que deben decidir sobre las cautelares al afirmar que el Clúster del Maestrazgo es «clave para el futuro de los municipios». En resumen, se supone que su ejecución permitirá la prestación de unos servicios básicos que deben ser de provisión universal por los poderes públicos, no a cambio del expolio en beneficio de una corporación privada. Dibujan un beneficio inevitable que resulta más que dudoso viendo dónde quedó la promesa de luz gratis a cuento del Clúster, o viendo la experiencia de los vecinos pueblos de Portell o Castelfort, en los que los parques eólicos no han evitado la pérdida de población y el cierre de sus escuelas.

Por último, desde Viento Alto también se ha afirmado que «no ha habido ninguna irregularidad» y que el proyecto «va a seguir adelante según nos trasladan desde CIP (Copenhagen Infraestructure Partners)». La dependencia argumental del actual promotor del Clúster del Maestrazgo es tal vez el síntoma más evidente de la falta de horizonte, del pozo de negación al que han sido arrojados los alcaldes y alcaldesas. En Paisajes de Teruel entendemos la postura y el porqué del proyecto de Viento Alto, aunque no lo compartamos. No nos mueve ninguna animadversión, esta es una verdad primaria. Las personas de Paisajes de Teruel somos del Maestrazgo, somos de pueblos como los del Maestrazgo, nos acucia la misma angustia por el futuro. Sabemos que, como nosotros, aman el «patrimonio, nuestra flora y nuestra fauna». Por ello, no pedimos que asuman nuestra información, simplemente valoren las evidencias ustedes mismos, sin intermediarios.

Ivo Inigo y Javier Oquendo

Plataforma a Favor de los Paisajes de Teruel