Ha sido Lucía persona de innumerables amistades destacadas, empezando por José Antonio Labordeta y Juana de Grandes; en Zaragoza, con toda la plana mayor del PSA (Partido Socialista Aragonés), con la flor y nata artística e intelectual de Teruel (de la que formaba parte) y en Valencia hasta del alcalde Joan Ribó. Pionera del movimiento ciudadano Teruel Existe y muy activa dentro de él , le cabreó enormemente su reconversión en partido político. Ha sido amiga leal, generosa y acogedora. Los “vente a mi casa” estaban siempre presentes en su boca.
Era Lucía persona animosa, de facilidad de palabr a y habladora, pero con sustancia; una mujer enérgica, independiente, culta, positiva, franca y directa, incapaz de mantenerse quieta ante cualquier conflicto de su entorno. Siempre enfrascada en “proyecto tras proyecto”. Y no se amilanaba ante nadie, ni ante nada, ni ante su última enfermedad. Tres días antes de su muerte, en el hospital, manifestó estar contenta.
Era una mujer imprescindible al modo brechtiano (de las que luchan todos los días). Y está siendo doloroso prescindir de ella. Su pasión fue Teruel y fue Jorcas, a quien dio un brillo especial en el mapa con su promoción humana y cultural. Fue protagonista en el “contrato gratuito” de Labordeta para cantar en Jorcas unos cuantos años, la primera vez subido con su guitarra en un carro. Lucía cursó carrera en la facultad de Historia en Valencia y participó activamente en las asambleas estudiantiles. A principio de siglo impartió clases en la UNED.
“Desde hace la trápala de tiempo”, hacía uso frecuente de palabrejas y expresiones genuinas de algún sitio de las “de antaño melonar” y “a lo tonto modorro” no necesitaba “dios y ayuda”, “¡cojona!”, “San Periquitín” y “¡vuelta la burra al trigo!”, etc. Le encantaba el tiramisú, le gustaba fumar, la música folk y los libros. Leía mucho. Su casa es una auténtica biblioteca.
Ha sido Lucía implacable crítica de la inoperancia o nocividad de las instituciones y así lo ha reflejado en sus abundantes -siempre el teclado a punto- cartas a la prensa y artículos, con especial preocupación sobre las deficiencias sanitarias en Teruel.
Máxima investigadora del dance turolense, que no es una simple danza, sino una representación teatral popular, cuya recreación dirigió en Jorcas, nos deja en herencia cultural una bibliografía nutrida y notable. Impulsó libros de participación colectiva de las mujeres de Jorcas (“¿Hay buena gana?”, “Palabras de parte de Jorcas”) y participación de todos: “Jorcas: Memoria de un pueblo”.
La Institución pública valenciana Alfons El Magnànim, va a publicar “El Abajamiento de Camarillas” (una manera de titular la conocida Pasión de Cristo). Quedan como obras póstumas también “Los Dances del Bajo Aragón y del Matarraña” y la transcripción de “El Catálogo Monumental de España”. Ya se publicó “La Entrada de Moros y Cristianos de El Pobo”.
Pero probablemente su obra capital es la inédita (!) “Los Aquavera, una familia errante”, de 2016, una narración histórica sobre un linaje turolense, ampliamente documentada y anotada, que incluye apuntes autobiográficos.
Lucía forma parte de la célula generadora de este Colectivo Sollavientos, gestado en Allepuz y Aliaga y presentado oficialmente a los medios turolenses el 31 de julio de 2007. A recordar su viaje a Zaragoza con Alejandro Pérez para hablar con el Justicia de Aragón sobre los proyectos mineros que amenazaban Aguilar y el Alto Alfambra.
Además ha prestado especial dedicación productiva a los valores culturales del Parque Cultural del Chopo Cabecero.
Lucía “vivía, amaba, bailaba, moría y renacía. Con firmeza sembraba huellas de pasión en la tierra que la vio nacer”.
Lucía, investigadora etnológica y dinamizadora cultural; nuestra compañera y amiga. Tu vida ha sido intensa, creativa y solidaria.
¿Quién regará ahora las plantas de tu patio, que tan primorosamente cuidabas?
Gonçal Tena
Colectivo Sollavientos
No hay comentarios:
Publicar un comentario