sábado, 22 de septiembre de 2012

SOLLAVIENTOS EN RED (y 9)





INDIGNADX EN EL MEDIO RURAL
Olga Estrada Clavería*
Asamblea Indignadxs de Andorra (Teruel)


En mayo de 2011 una gran ola se adueñaba de las calles y plazas, un clamor común frente a la corrupción e impasibilidad política y frente a unos mercados omnipotentes capaces de engullir y someter a toda la población a sus caprichos y vaivenes. Un clamor que consiguió reunir a los históricamente indignadxs y a los todavía idealistas jóvenes creyentes en una sociedad igualitaria.

El movimiento 15 M, como así se le denominó, surgió de la confluencia de diferentes plataformas y colectivos y de la general indignación ciudadana que había “tocado fondo”.

Los medios de comunicación se hicieron eco de esta convocatoria masiva frente a la impunidad, trasmitiendo la inconformidad y quizá por primera vez, lo necesario de la implicación de la ciudadanía denunciando lo inaceptable! 

Varios municipios del Bajo Aragón Histórico iniciaron en aquel momento su particular convocatoria que consiguió aglutinar en Alcañiz, Alcorisa, Valderrobres,  Andorra,…..a las personas que en aquellos momentos planeaban sumarse desde las ciudades más próximas.   El debate se adueñó también de nuestras plazas y contó con una gran participación en sus inicios.

Tras más de un año de intenso trabajo  se fueron consolidando pequeñas  asambleas locales que con una periodicidad semanal continúan en la brecha intentando llevar adelante las  propuestas y convocatorias generales  junto a un compromiso local a través de la incidencia en las políticas municipales y comarcales.  Las asistencias a plenos  y el desarrollo de diferentes  propuestas e iniciativas relacionadas con la información pública, la participación ciudadana ó la presentación de alegaciones sobre temas de interés forman parte del trabajo de estas asambleas rurales que además establecen conexiones con plataformas y colectivos que trabajan temas comunes.

Entre sus objetivos básicos se encuentra el promover la información y el debate en aras de clarificar posturas e iniciativas y generar una mayor implicación entre los habitantes del medio rural. 

Apostando por la ciudadanía y sin unas siglas políticas identificativas, pero si con  una ideología que apuesta por trastocar el actual sistema capitalista cuyo objetivo único asienta en el beneficio económico de una minoría frente a la pobreza cada vez más extendida de una gran mayoría y la merma de la calidad de vida,  continúan un trabajo contemplado con simpatía en sus inicios y con cierto recelo en la actualidad.

Una vez al mes y rotativamente tienen lugar las “Asambleas inter- pueblos” donde se pone  en común lo realizado por cada una de las asambleas a la par que se  generan propuestas comunes. El fancine “Voces indignadxs”, autofinanciado,  recoge cuatrimestralmente la información y el trabajo realizado. 

Estas asambleas  cuentan con simpatizantes que asisten a los actos puntualmente programados, pero esto, aunque necesario, no es suficiente. Vivimos unos críticos momentos en los que  es necesario generar  profundos cambios  hacia otros modelos sociales que prioricen el valor de la vida frente al de los mercados.  Para ello son necesarias muchas más personas activas e implicadas. 

En los últimos meses muchos han sido los sectores que se han movilizado: la educación, la sanidad, los trabajadores de la minería,…..diferentes frentes en lucha por sus legítimos derechos y el mantenimiento de la calidad de los servicios públicos, sin embargo hay un punto importante que los diferencia del movimiento 15M, este no reivindica asuntos propios sino que pone en cuestión  el sistema económico y político causante directo de todas estas repercusiones especialmente graves entre los sectores mas vulnerables. 

El movimiento 15M, con todos sus fallos e inconsecuencias ha conseguido hacer presente la indecencia e irregularidad de unos valores considerados inamovibles e incuestionables en torno a bancos y banqueros, finanzas y financieros, políticas y “poli…………”. Sus reivindicaciones y movilizaciones continúan. 

Aun con un futuro incierto nos atrevemos a decir: “Vamos despacio porque vamos lejos”.

*Colectivo Sollavientos




lunes, 3 de septiembre de 2012

SOLLAVIENTOS EN RED (8)





FUNCIÓN PÚBLICA: DIGNIFICAR UNA PROFESIÓN

Ángel Marco Barea*


A lo largo del siglo XIX y las primeras décadas del XX, en España cada sucesión de un nuevo gobierno ocasionaba el desembarco de la burocracia que le acompañaba, con un claro sentido de pago por los servicios prestados a los intereses de quien llegaba al poder. En los cuarenta años de dictadura franquista, la situación no sólo no cambió sino que empeoró: los funcionarios estaban obligados a adscribirse al régimen que había alcanzado el poder por la victoria de las armas en contra de un gobierno democrático y sin duda  su acceso se regía por principios de favoritismo y adoctrinamiento.  No fue hasta la apertura democrática del país, con la  Constitución de 1978, cuando  se divisaron cambios en la Función Pública. 
El título IV de la Constitución, dedicado al Gobierno y la Administración, fija las bases para que la Administración Pública sirva con objetividad a los intereses generales y actúe de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho. Establece que los órganos de la Administración del Estado sea creados, regidos y coordinados de acuerdo con la Ley. Que por  Ley  se regulará el estatuto de los funcionarios públicos, el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, también de igualdad y publicidad, las peculiaridades del ejercicio de su derecho a sindicación, el sistema de incompatibilidades y las garantías para la imparcialidad en el ejercicio de sus funciones. Que los ciudadanos tengan garantizado su  derecho para acceder a archivos, registros y actos administrativos.
Su desarrollo supuso el inicio de la profesionalización de los empleados públicos. y en ese sentido, las reivindicaciones de éstos se han dirigido hacia la necesidad  de que para ejercer su trabajo con eficacia se requiere una formación, también una garantía remunerativa con el fin de no caer en viejos vicios de necesitar otro trabajo (o, peor aún, sobornos) para sobrevivir. 
A pesar de ello y de  los años de bonanza, el poder adquisitivo de los funcionarios no ha estado homologado al de otros profesionales del sector privado, ni se ha hecho una inversión suficiente para disponer de una administración pública moderna y eficaz. La clase política no ha terminado de sentirse a gusto trabajando con un cuerpo  de profesionales. Quizás estos políticos, en muchas ocasiones,  con una formación muy inferior a la de los funcionarios a los que daban órdenes y con frecuencia con menos vocación de servicio público que estos, han visto  en ellos un obstáculo para  alcanzar ambiciones particulares.
Sólo así se  entiende que en los últimos años  se hayan ejecutado acciones desde el poder, que al menos permítanme las sitúe en el límite de la línea  roja de la legalidad. Que algunos funcionarios  que han desempeñado con gran celo sus funciones se hayan visto apartados y arrinconados en su puesto de   trabajo, simplemente por  ejercer con rigor el  procedimiento marcado por la ley. Que sean  numerosas las plazas en las  relaciones de puestos de trabajo de la función pública, muchas de ellas de responsabilidad, ocupadas por  funcionarios interinos y eventuales de larga duración, debido a que año tras año esas plazas no salen a oferta pública en oposición, ni son ocupadas mediante concurso de méritos. Que tantas funciones se hayan derivado a empresas,  disminuyendo los niveles de intervención y control del destino del dinero público. Que haya crecido el número de asesores, ejerciendo, junto a los cargos de libre designación, funciones de comisarios políticos dentro de las administraciones públicas.
Me atrevo a afirmar que la inmensa mayoría de los  funcionarios que hemos accedido a un puesto público por oposición, y a los diferentes puestos de promoción interna por concurso de méritos, sentimos vocación  hacia el trabajo que desarrollamos, entre otros motivos porque aspiramos a una sociedad justa. Nuestro trabajo es  difícil de cuantificar con índices de productividad y competitividad fijados por criterios del  mercado o del sector privado. No podemos valorar la productividad de la enseñanza pública por el número de aprobados, cuando el objetivo de esa educación debe ser formar a nuestros hijos como personas y como ciudadanos. Tampoco  podemos medir la productividad  en la sanidad pública por  el número de inyecciones, de operaciones, de consultas, cuando su objetivo es llegar a todos los ciudadanos y mejorar su salud.  Más complicado aun es medir la productividad de la seguridad, la justicia o la asistencia social por el número de expedientes tramitados.
Como en otras facetas de nuestra existencia, es difícil valorar los niveles de calidad de vida por la capacidad de consumo fijada por el importe de las retribuciones, digamos que por el número de automóviles que se pueden comprar con un salario. Personalmente, me resulta más gratificante sentirme miembro de una sociedad con la que compartir sacrificios y triunfos, y profesionalmente contar con unas condiciones adecuadas para desarrollar mi trabajo, con medios y garantías para poder ejercerlo con imparcialidad y con el mejor rendimiento posible.
Podría pensarse que los funcionarios sólo  saltan a la calle cuando se les toca su sueldo y sus derechos, utilizando la  demagogia a la hora de analizar las últimas movilizaciones desencadenadas por las últimas medidas restrictivas  del Gobierno. Pero en nuestra reivindicación profesional, en nuestro  trabajo diario, venimos reclamando día a día la dignidad de esta  profesión,  precisamente porque como ciudadanos, que también lo somos, vemos necesaria una función pública independiente e  imparcial, con medios modernos para desarrollar sus funciones,  rindiendo  cuentas de los resultados al conjunto de la sociedad, a la que nos debemos. 
También es verdad que necesitamos hacer una autocrítica, por cuanto a veces la costumbre, e incluso el desencanto, puede hacernos perder el horizonte de esos principios generales de justicia e igualdad  a la hora  de repartir los derechos  y exigir deberes. No debemos olvidar nuestra responsabilidad en la gestión de los recursos públicos con el convencimiento de que éstos lo son de todos, por cuanto  debemos exigirnos la máxima rigurosidad en ello. 
Por encima de la reducción de las remuneraciones y de la pérdida de derechos que costaron muchos años alcanzar, los cambios, que venimos viviendo, están produciendo un ruptura de las reglas de la convivencia. Las decisiones unilaterales del gobierno, por decreto, se alejan de lo que debe ser un proceso de transparencia, participación, negociación y consenso. El resultado es un modelo social donde la equidad en las tomas de decisiones, en el reparto de cargas y beneficios, brilla por su ausencia. Y el desmantelamiento de la Función Pública supone la  pérdida de un grupo de profesionales  que la sociedad precisa para, con eficiencia, transparencia y sin privilegios para ciertas castas sociales,  garantizar los servicios públicos.

*Colectivo Sollavientos



domingo, 26 de agosto de 2012

SOLLAVIENTOS EN RED (7)




AGRUPACIÓN “AMIGOS DE EL PAIRÓN”. EXPERIENCIAS DE DEFENSA DEL PATRIMONIO MUNICIPAL DE MONTEAGUDO DEL CASTILLO

José Luis Penalba Guillén*

La Agrupación “Amigos del Pairón” de Monteagudo nace en diciembre de 2006 con el fin de canalizar las inquietudes de un grupo de personas oriundas de la población, respecto al disfrute del pueblo y su entorno natural.
Al igual que otros proyectos culturales semejantes desarrollados estos últimos años en otros municipios, muestra unos objetivos entre los que destaca dar a conocer la cultura y tradiciones de Monteagudo del Castillo, mediante su rescate y conservación con el fin de no sólo disfrutarlas, sino, además, transmitirlas a las generaciones futuras.
Como vemos, recuperar, proteger, disfrutar y transmitir son partes de un hecho cultural que incluye el patrimonio ecológico y paisajístico, el medio ambiente y, en general, cualquier aspecto relacionado con la Naturaleza y las costumbres. Respecto a estas últimas, se trata de gestionar la herencia recibida de los antepasados, el testimonio de su existencia y su manera de ser. Tiene cabida aquí el fomento del senderismo por todo el territorio de la antigua Sesma del Campo de Monteagudo, y el disfrute de la gastronomía local como nexo de unión de los vecinos. Estas dos actividades fueron las primeras realizadas por la Agrupación.
Es importante destacar su proximidad a la ciudadanía, y su funcionamiento sencillo, con una infraestructura económico-administrativa mínima. Se crea así una asociación con una relativamente amplia base social, dinamizada por un pequeño núcleo de gente emprendedora. El número de socios en estos momentos rebasa el centenar, y su crecimiento es pausado pero constante. Representa una cantidad significativa si se tiene en cuenta que en invierno apenas si viven cuarenta personas en esta población.
Entre las actividades realizadas destaca la Andada anual, marcha senderista que este año ha cumplido su sexta edición, con una participación cercana a las doscientas personas, y que sirve para conocer los parajes más interesantes del término. A lo largo de agosto, todos los años hay una serie de caminatas a los pueblos cercanos (Cedrillas, Gúdar, Alcalá, Valdelinares, El Pobo, Allepuz, Villarroya, Miravete, Camarilas, Formiche…), y a lugares importantes del término (ruta de las ermitas: San Benito, San Cristóbal, El Pilar, San Juan, Santa Ana).
Una de las primeras actuaciones (que normalmente se ciñen a la época estival, cuando se encuentra en la población el grueso de los socios) fue la limpieza de la vegetación silvestre y el arreglo de las bases de los dos principales pairones que quedan en pie, el de La Joya y el de Las Cerradas. Estas bases son unas escalinatas con tres peldaños que rodean los monumentos, y sobre las que se asienta la basa y el fuste o columna de una pieza.
En 2010 se realizó una acción de consolidación del lienzo de muralla que todavía sigue en pie en el castillo. El verano de 2011 vio los trabajos de encastre correcto de la dovela central o clave de la arcada que todavía se mantiene en la ermita de San Benito. También, el redescubrimiento y recuperación del pavimento empedrado de mosaico de guijarros con temática geométrica en el acceso a la ermita del Pilar, en el que destaca un rosetón, y del que apenas se tenían noticias dado el largo tiempo que permanecía aterrado. Estas labores han continuado este  verano en la zona interior, en el patio del recinto.
En las primaveras de 2011 y 2012 se realizó la plantación del “Bosque de El Pairón” en una zona de prado cercana a la fuente de El Lugar. Chopos, acacias, sauces, diversos tipos de arbustos espinosos y algunos frutales representan el germen de una futura zona de esparcimiento muy cercana al casco urbano. También se está trabajado en la recuperación de palabras y expresiones locales que se utilizan o se han utilizado históricamente. El concurso fotográfico, que este año alcanzará su tercera convocatoria, y cuyo objetivo a largo plazo es reunir la documentación suficiente para la confección de un libro o DVD, estuvo dedicado en sus primeras ediciones a documentar el ciclo vital de diversas especies vegetales del término municipal. Finalmente, la Agrupación también ha apoyado la edición de un libro sobre las fuentes y manantiales de Monteagudo.

Los  datos de contacto son:
Agrupación “Amigos de El Pairón”
C/ Trinquete s/n
44146 Monteagudo del Castillo (Teruel)


Colectivo Sollavientos*