viernes, 9 de mayo de 2014

GEOLODIA 2014

Las huellas de dinosaurios gigantes en la localidad turolense de Ababuj, protagonistas de ‘Geolodía 14’.


Este año los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de una nueva edición de ‘Geolodía, un encuentro dominical en el que especialistas comparten con los asistentes la interpretación de algún rasgo geológico singular.
En esta ocasión, con motivo del décimo `Geolodía´ celebrado en la provincia de Teruel, los organizadores han elegido la localidad de Ababuj debido a la riqueza geológica y paleontológica que atesora el entorno de dicho municipio. De hecho, presenta varios yacimientos con fósiles de dinosaurios. En concreto, uno de ellos, el yacimiento de huellas Ababuj, es Bien de Interés Cultural-Zona Paleontológica desde el año 2003 y forma parte, junto a otros yacimientos de Galve, Aguilar del Alfambra, Cedrillas, El Castellar y Formiche Alto de una ruta “bautizada” por los paleontólogos de la Fundación Dinópolis como The Dinosaur Track Road in Teruel. Este yacimiento será el motivo principal de un recorrido donde se mostrarán decenas de huellas, algunas de hasta un metro de longitud, que fueron producidas hace 145 millones de años por dinosaurios carnívoros, por estegosaurios (dinosaurios con placas) y por saurópodos (dinosaurios con cuello y cola largos).
 Todas aquellas personas interesadas en participar, en esta décima edición de esta iniciativa turolense, deberán dirigirse el próximo domingo 11 de mayo directamente al punto de encuentro que será la Calle Mayor de Ababuj, a las 10.30 horas. El final del recorrido está previsto en torno a las 12.30h. (El desplazamiento hasta el punto de encuentro será por los propios medios de los asistentes. La actividad es libre y gratuita).
 Destacar, que la experiencia supone una ocasión privilegiada para estar en contacto con los investigadores y con el conocimiento de nuestra geología sin necesidad de adquirir más compromisos que acudir al punto de encuentro. La actividad estará conducida por los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis Alberto Cobos y Luis Alcalá.
 TERUEL PIONERO EN LA CELEBRACIÓN DE ‘GEOLODÍA’.
 En 2005 se inició en Teruel la actividad ‘Geolodía’ por iniciativa conjunta del Instituto de Estudios Turolenses, la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y la Universidad de Zaragoza. Actualmente, se celebra en toda España bajo los auspicios de la Sociedad Geológica de España http://www.sociedadgeologica.es/divulgacion_geolodia.html
 El objeto de esta iniciativa no es otro que divulgar el aprecio por los espacios de interés geológico que se están abriendo un camino ya recorrido en casos como la biodiversidad o los sitios arqueológicos, cuyo deterioro suele preocupar a la sociedad. El patrimonio geológico, sin embargo, no se ha beneficiado aún suficientemente de un reconocimiento popular semejante, debido a un desconocimiento agravado por la escasa presencia de la Geología en las enseñanzas obligatorias. Para contribuir a paliar esta laguna y enseñar a valorar el paisaje y la base geológica que lo sustenta, se celebra en España ‘Geolodía14’.








 

miércoles, 7 de mayo de 2014

MONREAL DEL CAMPO, EN LA VANGUARDIA DEL AGROFORESTALISMO

publicado por: http://www.naturaxilocae.blogspot.com

El agroforestalismo es un sistema de producción agraria en el que se combina el cultivo de plantas leñosas y herbáceas y que, en muchos casos, incluye también el aprovechamiento ganadero.
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Ofrece una amplia variedad de formaciones vegetales que se diferencian en la organización de los árboles y el resto de las plantas. Así, pueden ir desde las alineaciones de árboles, a los setos arbustivos, los huertos arbolados, los sotos fluviales, los campos con árboles dispersos o las mismas dehesas. Pueden tratarse de cultivos de especies autóctonas o foráneas, tanto las leñosas como las herbáceas. Y los árboles pueden ser tanto bravíos, como tallares o incluso trasmochos.
Incluye la regeneración natural de la vegetación espontánea …
… como la plantación activa en los lindes o en el interior de la parcela ….
Este conjunto de sistemas incluye prácticas agrícolas y ganaderas ancestrales, que probablemente se remonten al neolítico, habiendo llegado en vigencia hasta mediados del siglo XX, momento histórico en el que comenzó en el occidente europeo la agricultura intensiva tras la irrupción del petróleo y la mecanización.
El agroforestalismo persigue alcanzar en el medio agrario una serie de objetivos desde una perspectiva global.
Por un lado intenta mejorar la producción agrícola optimizando el uso del agua, los minerales del suelo y la luz. La superposición de varios cultivos permite que las raíces accedan a diferentes profundidades al tiempo que consiguen una ocupación permanente del suelo por plantas cultivadas. El bombeo de sales minerales de niveles profundos, inaccesibles para las herbáceas,  por las raíces de los árboles y, su transformación en humus en superficie, fertiliza los suelos y mejora las cosechas de cultivos herbáceos. La redistribución hídrica, mecanismo pasivo mediante el cual el agua asciende a través de las raíces y sin gasto metabólica para la planta desde las capas más profundas y húmedas a las más superficiales y secas, permite mejorar la producción de las plantas herbáceas en ambientes semiáridos.
La presencia de árboles y arbustos  permite crear microclimas favorables para los cultivos herbáceos, mitigando el efecto desecante del viento y manteniendo una mayor humedad relativa en el aire, lo que reduce el estrés hídrico y térmico. Permite, además, diversificar la producción agraria. A las cosechas de semillas u hojas, se añade las de maderas, frutos y, en ocasiones, ganado.
 
Resuelve un problema creciente de la agricultura intensiva: la pérdida en materia orgánica de los suelos. El incremento en el aporte de hojas y de raíces en el suelo y su descomposición mediante la humificación aportan mantillo que mejora las propiedades de la tierra de cultivo: porosidad, permeabilidad, textura, retención hídrica, fertilidad y diversidad biológica.
La retención de dióxido de carbono como madera y como humus en el suelo reducen a corto plazo su presencia en la atmósfera en contenido de este gas con efecto invernadero.
A su vez, la presencia intercalada de árboles o arbustos entre los cultivos herbáceos mejora la calidad de las aguas. Por un lado, reduce la escorrentía superficial y mejora el suministro hídrico de la planta en ambientes secos. Por otra parte, la absorción de nitratos y otros abonos de alta solubilidad reduce su lixiviación y, por consiguiente, la contaminación de los acuíferos, problema extendido en amplias comarcas de Aragón.
Al mismo tiempo, mejora notablemente a la vida silvestre de los agrosistemas. Los hongos que forman micorrizas prosperan en los campos mejorando las cosechas, la fauna encuentra hábitat en los árboles y arbustos, las plantas herbáceas silvestres albergan especies animales que limitan el desarrollo de plagas agrícolas, las especies cinegéticas encuentran refugio y alimento como bien saben los cazadores.
Experiencias realizadas por el Institute National de la Recherche Agronomique (INRA) de cultivo de trigo y de nuez realizados en Restinclières sobre cien hectáreas cultivadas de cultivo mixto produjeron tantos productos agrícolas y madera como en 136 hectáreas de monocultivo por separado.
En Francia el agroforestalismo muestra un pujante crecimiento existiendo 45.000 agricultores que cultivan una superficie de 170.000 hectáreas. Cada año se incorporan 3.000 nuevas hectáreas y 400 agricultores. Cuentan con una potente asociación en la que convergen el ministerio de Agricultura, el INRA, las cámaras agrarias, el Instituto de Desarrollo Forestal y asociación que trabajan por el medio ambiente en los agrosistemas. Puede disponerse de más información en este enlace.  
Mientras tanto, en el estado español la agricultura intensiva continúa con su inercia bajo el mantra de “la modernización agrícola y la competitividad” causando una pérdida en la fertilidad del suelo, la contaminación de las aguas y la pérdida de la biodiversidad. Sin embargo, hay excepciones. Algunas muy próximas.
El proyecto de creación de una red de linderos arbolados entre las parcelas agrícolas que el Ayuntamiento de Monreal del  Campo lleva en marcha desde hace veinte años con el apoyo de los agricultores, ganaderos, cazadores, ecologistas y resto de los vecinos es una experiencia ejemplar de mejora ambiental con implicación social del que ya hemos hablado.
Sus resultados se perciben tanto a nivel de paisaje como en cuanto a la abundancia y riqueza de la fauna silvestre.
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El pasado mes de marzo nos juntamos un centenar de personas a plantar sabinas albares y rebollos en el interior de una parcela que después iba a ser sembrada de forrajeras (pipirigallo o alfaz). Fue todo una fiesta.
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Un tractor había abierto surcos previamente. Cada diez metros se plantaba un árbol. Buen hoyo con la azada …
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poner la planta, cubrir de tierra las raíces y compactarla, hincar una varilla de hierro, cubrir la hoya con piedras para reducir la pérdida de agua y aplicar dos bridas entre la varilla y la parte aérea del arbolillo.
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Otras personas plantaban sabinas y arbustos entorno a las isletas de vegetación espontánea o alrededor de baldíos. Pudimos ver los resultados de la plantación de otros años alrededor de los soportes metálicos de las líneas de conducción eléctrica.
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El caso de Monreal del Campo es un ejemplo de una iniciativa municipal y vecinal muy singular. Todavía falta mucho para que sean los propios agricultores los que lleven la iniciativa en sus explotaciones. Es una cuestión de tiempo. Mientras tanto felicitemos a las personas que, adelantadas a su tiempo, han visto que la agricultura y el medio ambiente han de ir de la mano.

jueves, 1 de mayo de 2014

EL CORAZÓN DE LA TIERRA





Luciano caminaba pausadamente y cabizbajo por el sendero pedregoso que lo llevaba a lo alto de la Solana. Cada tarde, era su costumbre andar entre la madeja de caminos  entrelazados que, como redes, rodeaban los campos de su memoria. Luciano se dejaba llevar, se abandonaba como quien busca un sentido a la vida que no tiene, y se perdía en la memoria, un patrimonio muy devaluado en estos tiempos de la inmediatez de las muevas tecnologías.
Desde lo alto del cerro y a sus pies, el paisaje de su infancia, el punto cero de su recorrido vital. Una pequeña colección de minúsculas aldeas equidistantes que se desparramaban por un extenso valle de cereales. Uno de ellos era el suyo propio, aquel del cual se marchó en un tiempo de despoblaciones rurales y desarrollismos en las ciudades.
Mientras contemplaba con quietud ascética el paisaje, una acompasada sombra del aspa de un monstruo de acero con pies de hormigón de 130 metros de altura, cortaba como una ráfaga imperturbable cada siete segundos su rostro, un rostro curtido por el peso de los años y por una vida labrada de esfuerzo a mucha distancia de su Teruel interior.
Luciano estaba jubilado, mejor dicho, jubilado a la fuerza, prejubilado por un ERE, esas siglas posmodernas y neoliberales que, como la misma ráfaga cortante del aspa afilada, cambió su vida y su propia visión del futuro.
Luciano fue un viejo luchador, testigo de todas las luchas sociales de su tiempo, que emigró de una tierra dura y viva, como otras gentes, para dejarse la piel en las fábricas del desarrollismo y conquistar un bienestar social que ahora nos quieren arrebatar.
Luciano finalmente dejó la ciudad, y con los bártulos de toda una vida regresó a esa tierra que le vio nacer, con una infancia de pocos juegos, con trabajos de sol a sol y a la luz de la lumbre en las largas y frías noches de invierno, esos inviernos que endurecen el carácter del hombre y adquieren un valor moral.
Mientras se dejaba arrastrar por sus pensamientos, sus ojos vislumbraban un valle de parcelas geométricas, como un caleidoscopio de colores, verdes en primavera y doradas en verano, que destellaban cada vez que el sol se asomaba entre nubes blancas y algodonosas de una tarde sin nombre, en medio de un paisaje donde la luz del cielo es intensa, los cambios de la meteorología inesperados y el viento sopla, a veces, con una fuerza desmedida.
Luciano se recreaba en una infancia poblada por masas arbóreas y huertas regadas por un enjambre de acequias que formaban un oasis en tierra seca. De aquellos árboles ya quedaban pocos, la economía productiva de la concentración parcelaria priorizaba la explotación privada de la tierra en menoscabo del bien común. Acequias taponadas, tala de árboles, fuentes desecadas, ríos desvitalizados, linderos desdibujados por una usura sin control.
Unos pocos chopos cabeceros poblaban aún los lindes de este tablero de ajedrez agrícola donde la figura del rey sería el que posee más tierra y la figura del peón, un desterrado. El campo, el paisaje y el territorio se habían convertido en una metáfora del delirio posesivo y destructivo de un ser humano que dejó de sentir la tierra a sus pies, que explotó y dejó de cuidar y amar el territorio como su propia casa, la casa de los padres, la de los hermanos y la de sus semejantes.
Luciano recordaba aquel viejo molinero que, cuando implantaron la concentración parcelaria en los alrededores de su molino de agua, se plantó heroicamente delante de las máquinas para impedir con su gesto el taponamiento del desagüe de la acequia ante los depredadores de siempre. Actos tan valerosos de desobediencia aparecen hoy como más necesarios que nunca, ante el servilismo al nuevo orden económico que prioriza los beneficios de unos pocos por encima lo humano.

Luciano ha sufrido en sus propias carnes una historia de desmanes. Toda una vida de sacrificio para llegar a una jubilación cercenada, paro y recortes sociales de todo tipo. ¿Ha perdido la fe, se ha vuelto descreído?
Luciano sabe que este territorio despoblado de Teruel sigue siendo la codicia y diana de los depredadores, los mismos depredadores de siempre pero con diferentes nombres, trajes, apoyos y argumentos.
Luciano sabe de su particular melancolía y que ahora, a vista de pájaro, la concentración parcelaria le parece un mal menor comparado con las nuevas desmesuras que revolotean sobre nuestras cabezas en estos tiempos de miseria, crisis y precariedad. Un Teruel verde amenazado por el detritus: minas a cielo abierto, bosques metálicos de aerogeneradores, trazados eléctricos de líneas de alta tensión, fracking (extracción de gas del subsuelo), etc. Él sabe que el amenazante cuchillo de las aspas aceradas de los monstruos de la Solana no van a cortar sus esperanzas. Ante un territorio amenazado por un gran vertedero abierto, Luciano sabe, como aquel viejo molinero que se plantó ante las máquinas, que la única opción de futuro es CUSTODIAR EL TERRITORIO y que el impacto ambiental sobre dicho territorio también supone un impacto mental en el ser humano.

Luciano seguirá ejercitando la memoria, sabe que el ejercicio de la memoria tiene un efecto preventivo ante la amenaza de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, pero también sabe que la memoria es un patrimonio histórico y cultural, y que su ejercicio es un antídoto para la desmemoria, la desmesura y la desertización de las futuras generaciones.
Mientras Luciano permanecía absorto en sus sensaciones, una ligera lluvia inoportuna empezó a descargar desde una nube pasajera arrastrada por vientos del norte. Frágil, sensible y vibrando de energía como un junco, se sintió conectado con su corazón porque sentía la tierra a sus pies. Para alejar los fantasmas de la razón, Luciano practicaba a menudo esta experiencia: sentir la verticalidad del eje que conectaba su corazón con la tierra y así sentirse enraizado en ella.

Agustí Guilera
Médico
Colectivo Sollavientos














Autor de las ilustraciones: Agustí Guilera