sábado, 10 de agosto de 2013

¿Un Maestrazgo fracturado?








Olga Estrada Clavería*


Austero, silencioso, impenetrable,... Una hermosa tierra donde acudir cuando se trata de perderse.

Malos tiempos para los territorios vírgenes, malos tiempos para las tierras calladas. Malos tiempos  para los resistentes.

No hay rincón ni fresco río donde no llegue el ruido global, zafio y desconsiderado que  tañe y entona cantos de sirena.

¿Seguiremos alimentando un futuro cada vez más enredado y oscuro, más dependiente y alejado de la alegría del buen vivir, más incierto, menos seguro?

Malos tiempos para los que piensan, responden y ponen en tela de juicio todo el artefacto programado.

Malos tiempos también para los que deberían detener la insensatez y no lo hacen por seguir creyendo en un Dios omnipotente, desarrollista, esquilmador de recursos, de bienes y valores comunales. Sus ocultas palabras envuelven e inquietan la leve fragancia de lo  suficiente.

Malos tiempos para quien no ambiciona nada, nada que no sea su propio canto, su propia vida, su digna estela. Malos tiempos para pequeños tejedores y artesanos, malos tiempos para las tierras calladas.

La máquina imparable, codiciosa y ajena, ¿penetrará finalmente ansiosa y ávida de tesoros y secretos gestados tiempos ha? ¿Conseguirá el oro-gas, objetivo final desesperado de una cultura que arrasa, dejar tras de sí vertederos, desiertos,… la nada?



*Colectivo Sollavientos



lunes, 5 de agosto de 2013

LA LENGUA CATALANA, PATRIMONIO LINGÜÍSTICO, HISTÓRICO Y CULTURAL DE TERUEL






Gonzalo Tena Gómez*

Como todo el mundo sabe, la lengua inglesa es oficial en Nueva Zelanda. En aquel país, a nadie inquieta una hipotética invasión británica. El Reino Unido no  mantiene ningún interés colonial allí desde que, a principios del siglo XX, abandonara este territorio. Los habitantes de Nueva Zelanda no son ingleses. La lengua neozelandesa, como la estadounidense o la austríaca o la andaluza, no existe. A su parlamento no se le ha ocurrido despistar a los neozelandeses llamándole “Lengua Neozelandesa Propia de esta Parte del Pacífico” (LeNePaPa para acabar antes), o algo por el estilo, porque, llamarle inglés es la verdad, más económico de pronunciar y no hay problema en ello.
Cabría preguntarse qué intereses (¿o no hace falta?) han movido a las Cortes de Aragón a afrontar un ridículo mayúsculo cambiando la denominación  científica de la lengua que comparte con el castellano el territorio de “La Franja”. ¿Qué valoración real tienen los partidos mayoritarios aragoneses de esa lengua que han decidido nombrar perifrásticamente?  ¿Y de  la otra, la de las áreas pirenaicas? ¿Qué gramática ha de fijar la futura Academia de la Lengua Aragonesa para la nueva “Lengua Aragonesa propia del Área Oriental”?  ¿Serán efectivas las medidas recogidas en la “ Ley de uso, protección y promoción de las lenguas y modalidades lingüísticas de Aragón”? Es más, ¿quién va a contestar estas preguntas?
La comarca del Matarraña se ubica en el extremo nororiental del mapa de Teruel.  El conde de Barcelona y rey de Aragón,  Alfonso II el Casto, hijo de Ramón Berenguer IV, conquistó las tierras del Matarraña en 1169 y las repobló con gentes de Lleida, aunque esta área se incorporó al reino de Aragón.  Anteriormente, los condes de Barcelona y de Urgel habían conquistado las riberas del Noguera Ribagorzana y la zona de la Litera, y Ramón Berenguer IV había hecho lo propio con Lleida, Fraga y Mequinenza. Este sería, grosso modo, el origen histórico de la lengua en cuestión, cuyo nombre de catalana corroboran las universidades ligadas a la romanística en todo el mundo.
La experiencia en el País Valenciano nos dice que el azuzar el secesionismo lingüístico (considerar una lengua distinta de lo que es histórica y científicamente, diferenciándola con una ortografía caprichosa), por parte de algunos partidos políticos conservadores, comporta conflictividad social y, en definitiva,  perjuicio para una lengua que, por ley, se ha de preservar con todas sus formas genuinas. Sin menoscabo, por ejemplo, del derecho a expresarse  en el dialecto “fragatí” en el uso oral cotidiano.
La lengua catalana es un valioso patrimonio lingüístico y cultural vivo de la comarca turolense del Matarraña, como lo es de las comarcas de Ribagorza, La Litera y Bajo Cinca en Huesca y Zaragoza. Nuestros gobernantes y la ciudadanía deberíamos velar decididamente por su preservación y por su uso efectivo. En este orden de cosas, la opcionalidad del aprendizaje de esta lengua minoritaria en la escuela tampoco nos ofrece grandes garantías. ¿Qué pensaríamos si el castellano también fuera asignatura optativa?

* del Colectivo Sollavientos



domingo, 4 de agosto de 2013

LAS FUENTES Y MANANTIALES DE MONTEAGUDO DEL CASTILLO


La Asociación Cultural "Amigos de el Pairón" de Monteagudo del Castillo y  los vecinos del  pueblo que celebraban sus fiestas patronales, el domingo 3 de Agosto presentaron  en el Ayuntamiento de Monteagudo del Castillo el libro: "Las Fuentes y Manantiales de Monteagudo del Castillo".
Sus autores son Jose Luis Penalba Guillén y Alejandro J. Perez Cueva,  compañeros del Colectivo Sollavientos.
Su contenido no es solamente un  inventario de las fuentes y manantiales  del término municipal y una guía de rutas por estos lugares del término municipal de Monteagudo del Castillo.  Se trata de una exhaustiva descripción del medio físico de esta parte de la provincia de Teruel, que ha sido posible por la formación profesional de los autores y  por su compromiso personal  con estos pueblos  del Teruel interior, poniendo su saber al servicio de la divulgación y puesta en valor de los valores patrimoniales.


enlace a la noticía aparecida sobre este tema en el Diario de Teruel:

https://docs.google.com/file/d/0B8oFjdXsCIz5blpGNVRXVzhQbHc/edit?usp=sharing